{"id":215493,"date":"2026-07-09T18:47:54","date_gmt":"2026-07-09T23:47:54","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=215493"},"modified":"2026-07-09T18:47:55","modified_gmt":"2026-07-09T23:47:55","slug":"la-leccion-de-la-seleccion-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-leccion-de-la-seleccion-nacional\/","title":{"rendered":"La lecci\u00f3n de la Selecci\u00f3n Nacional"},"content":{"rendered":"\n<p>De Enlace Dulce Mar\u00eda Sauri &nbsp;(*)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;M\u00e9rida, 9 de julio, 2026.- \u201cJugamos como nunca\u2026\u201d. No creo exagerar al afirmar que esa es la percepci\u00f3n dominante sobre el desempe\u00f1o de la selecci\u00f3n mexicana en el Mundial que concluy\u00f3 para nuestro pa\u00eds el domingo pasado. Incluso quienes solemos mirar el f\u00fatbol con cierta distancia terminamos reconociendo el compromiso y la entrega de los 26 jugadores convocados por Javier Aguirre. Dieron en la cancha todo lo que ten\u00edan, de f\u00fatbol y de \u00e1nimo. No alcanz\u00f3 para derrotar a Inglaterra y avanzar a los cuartos de final pero, por primera vez en mucho tiempo, la segunda parte de la sentencia popular ya no parece del todo cierta: \u201c\u2026perdimos como siempre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe verdad fue as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota produjo tristeza, desde luego. Nadie quer\u00eda que terminara la aventura mundialista. Pero sobre esa amargura se instal\u00f3 un sentimiento poco habitual: el reconocimiento del esfuerzo. M\u00e9xico cay\u00f3, s\u00ed, pero no se derrumb\u00f3. No busc\u00f3 refugio en pretextos. Nadie culp\u00f3 al \u00e1rbitro, al VAR o a una conspiraci\u00f3n internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>La Selecci\u00f3n perdi\u00f3 frente a un rival mejor, despu\u00e9s de competir con intensidad hasta el \u00faltimo minuto.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena del Estadio Azteca quiz\u00e1 explique mejor que cualquier estad\u00edstica lo ocurrido. M\u00e1s de ochenta mil personas permanecieron en sus lugares hasta el silbatazo final. Nadie emprendi\u00f3 la retirada anticipada. Tras cada gol ingl\u00e9s hubo apenas unos segundos de silencio. Enseguida regres\u00f3 el aliento para los nuestros. La transmisi\u00f3n televisiva mostr\u00f3 a un estadio aferrado a la esperanza, convencido de que a\u00fan era posible el empate que llevara el partido al tiempo extra. No era la espera de un milagro. Era la confianza nacida de lo que el equipo mostraba en esos momentos y lo que hab\u00eda mostrado durante todo el torneo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa confianza no apareci\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>La Selecci\u00f3n lleg\u00f3 al Mundial rodeada de escepticismo. El desencanto acumulado durante a\u00f1os, la percepci\u00f3n de un f\u00fatbol administrado con demasiada frecuencia como negocio antes que como proyecto deportivo y los resultados irregulares hab\u00edan debilitado el v\u00ednculo con la afici\u00f3n. Sin embargo, partido tras partido, el equipo fue recuperando la credibilidad, algo m\u00e1s dif\u00edcil de recuperar que un marcador favorable.<\/p>\n\n\n\n<p>Vale la pena preguntarse si esa experiencia deja alguna ense\u00f1anza para una sociedad como la mexicana, tan acostumbrada a desconfiar de casi todo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPuede la euforia futbol\u00edstica producir algo m\u00e1s que los buenos recuerdos? \u00bfDesapareci\u00f3 toda esa energ\u00eda social con el \u00faltimo silbatazo o dej\u00f3 alguna huella? \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 durante esos veinticuatro d\u00edas en los que millones de personas suspendieron, aunque fuera por unas horas, las preocupaciones cotidianas para concentrarse en un mismo objetivo?<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 convenga mirar este Mundial como un gran ejercicio de pedagog\u00eda social. No porque el f\u00fatbol resuelva los problemas nacionales, sino porque, de vez en cuando, ayuda a comprenderlos mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera lecci\u00f3n fue la planeaci\u00f3n. La Selecci\u00f3n de Javier Aguirre no improvis\u00f3. Hubo un programa de preparaci\u00f3n f\u00edsica, t\u00e1ctica y emocional cuidadosamente dise\u00f1ado. Los errores aparecieron, como aparecen en cualquier proceso humano, pero tambi\u00e9n existi\u00f3 la capacidad de corregirlos sobre la marcha. Cada partido mostr\u00f3 ajustes, aprendizaje y disciplina.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda lecci\u00f3n fue el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante semanas escuchamos hablar del car\u00e1cter, del esp\u00edritu de grupo y de la garra mexicana. Todo eso cuenta. Pero ser\u00eda un error atribuir el desempe\u00f1o del equipo \u00fanicamente a una disposici\u00f3n an\u00edmica. Cuatro partidos completos la porter\u00eda mexicana permaneci\u00f3 invicta. Esa consistencia no fue producto de la fortuna. No fue magia. Fue trabajo cotidiano, entrenamiento, repetici\u00f3n y exigencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera lecci\u00f3n fue la confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Millones de personas confiaron en la estrategia del cuerpo t\u00e9cnico y en la capacidad del equipo para competir. No desaparecieron las cr\u00edticas ni los cuestionamientos. La confianza nunca exige unanimidad. Pero, durante algunas semanas, predomin\u00f3 una disposici\u00f3n colectiva poco frecuente entre nosotros: creer que el esfuerzo pod\u00eda rendir frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivimos en un pa\u00eds donde la desconfianza hacia las instituciones p\u00fablicas, los partidos pol\u00edticos, las autoridades y buena parte de la vida p\u00fablica alcanza niveles preocupantes. Sin embargo, durante el Mundial, esa misma sociedad decidi\u00f3 confiar en un proyecto deportivo construido sobre objetivos claros, responsabilidades definidas y evaluaci\u00f3n permanente del desempe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluido el Mundial, M\u00e9xico volvi\u00f3 r\u00e1pidamente a su realidad. Regresaron las tensiones con Estados Unidos, la incertidumbre econ\u00f3mica, las disputas pol\u00edticas, el dolor de las familias que buscan a sus desaparecidos, la violencia criminal y los debates judiciales que ocupan diariamente el espacio p\u00fablico. Nada de eso desapareci\u00f3 durante el torneo. Simplemente qued\u00f3, por unos d\u00edas, detr\u00e1s del enorme reflector que representa una Copa del Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribi\u00f3 Joan Manuel Serrat, \u201cvuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el se\u00f1or cura a sus misas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEl pa\u00eds segu\u00eda ah\u00ed, esperando el lunes.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia fue que, durante casi un mes, millones de mexicanos compartieron una emoci\u00f3n que trascend\u00eda diferencias ideol\u00f3gicas, sociales o regionales. El f\u00fatbol abri\u00f3 un par\u00e9ntesis. No resolvi\u00f3 la polarizaci\u00f3n, pero record\u00f3 que todav\u00eda somos capaces de reconocernos en un prop\u00f3sito com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda una l\u00e1stima que la \u00fanica herencia del Mundial fueran las fotograf\u00edas, las camisetas y los recuerdos de un buen torneo.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera pregunta comienza ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si la principal lecci\u00f3n de la Selecci\u00f3n no estuviera en el marcador, sino en el m\u00e9todo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si aprendi\u00e9ramos que los resultados duraderos exigen planeaci\u00f3n antes que ocurrencias; trabajo antes que improvisaci\u00f3n; seguimiento y evaluaci\u00f3n antes que propaganda; confianza construida con hechos antes que exigida mediante discursos?<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata, por supuesto, de gobernar un pa\u00eds como se dirige un equipo de f\u00fatbol. Las responsabilidades p\u00fablicas son infinitamente m\u00e1s complejas. Pero los principios para obtener buenos resultados cambian muy poco. Ninguna organizaci\u00f3n prospera cuando sustituye la preparaci\u00f3n por la improvisaci\u00f3n o el m\u00e9rito por la lealtad personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante semanas dijimos que la Selecci\u00f3n hab\u00eda recuperado la esperanza de millones de mexicanos. Tal vez la frase correcta sea otra. Lo que recuper\u00f3 fue nuestra disposici\u00f3n a creer que el trabajo bien hecho todav\u00eda produce resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>No. Esta vez no perdimos como siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Perdimos un partido frente a una gran selecci\u00f3n. Pero ganamos algo mucho m\u00e1s valioso: la certeza de que el \u00e9xito no se improvisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa quiz\u00e1 sea la verdadera lecci\u00f3n de la Selecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque los logros que perduran \u2014en el deporte, en las empresas, en las universidades y tambi\u00e9n en los gobiernos\u2014 casi nunca son obra del azar. Nacen de la planeaci\u00f3n, del trabajo bien hecho y de la confianza que solo producen los resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>La Selecci\u00f3n ya dio la lecci\u00f3n. Falta saber si M\u00e9xico est\u00e1 dispuesto a aprenderla.- M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Licenciada en Sociolog\u00eda con doctorado en Historia. Ex gobernadora de Yucat\u00e1n.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La lecci\u00f3n de la Selecci\u00f3n Nacional' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-leccion-de-la-seleccion-nacional\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Enlace Dulce Mar\u00eda Sauri &nbsp;(*) &nbsp;M\u00e9rida, 9 de julio, 2026.- \u201cJugamos como nunca\u2026\u201d. 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