{"id":215458,"date":"2026-07-08T14:51:41","date_gmt":"2026-07-08T19:51:41","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=215458"},"modified":"2026-07-08T14:51:44","modified_gmt":"2026-07-08T19:51:44","slug":"un-partido-lleno-de-balon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/un-partido-lleno-de-balon\/","title":{"rendered":"Un partido \u201cLleno de bal\u00f3n\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Constelaciones lectoras.<\/p>\n\n\n\n<p>Por: Rosely E. Quijano Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: El Momento Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>La euforia del f\u00fatbol ha dejado en evidencia, en esta edici\u00f3n del Mundial, que la sensatez y la cordura, al menos en M\u00e9xico, no jugaron en nuestra cancha. Tarjeta roja merecen los precios exorbitantes de los boletos y la violencia y el descontrol desbordados en los festejos donde hubo fallecidos. \u00bfPor qu\u00e9 permitimos y hasta normalizamos esto?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero despu\u00e9s de la derrota de la Selecci\u00f3n mexicana contra Inglaterra que dej\u00f3 una desolaci\u00f3n nacional, tal vez ser\u00eda bueno voltear la mirada a la verdadera esencia del f\u00fatbol, ese que se juega en las calles o en las canchas improvisadas de las colonias o los municipios, donde lo \u00fanico que importa es patear el bal\u00f3n y divertirse.<\/p>\n\n\n\n<p>En plena realizaci\u00f3n de la Copa del Mundo surge una opci\u00f3n para leer un libro que nos devuelve la esperanza perdida: \u201cLleno de bal\u00f3n\u201d de Miguel \u00c1ngel Cocom May\u00e9n, obra ganadora del Fondo Editorial del Ayuntamiento de M\u00e9rida, que contiene once cuentos donde \u201cantes que competencia, celebridad, t\u00e1ctica y sueldos millonarios [\u2026] el f\u00fatbol es comunidad, familia, lenguaje vinculante, pasi\u00f3n solidaria\u201d, dice Ad\u00e1n Medell\u00edn, sobre estos relatos, quien tambi\u00e9n es autor de un libro sobre f\u00fatbol: \u201cUn juego abismal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no hay mejor manera de esbozarlos, porque lo que vamos a encontrar en los cuentos de Cocom es el verdadero esp\u00edritu de un deporte ancestral que habita en la inocencia y la ilusi\u00f3n de ni\u00f1as, ni\u00f1os y j\u00f3venes que patean y corren detr\u00e1s de un bal\u00f3n y portan la camiseta de un equipo con el que aprenden mucho m\u00e1s de la vida que del propio deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde una ni\u00f1a que juega pok ta pok y nos adentra en este juego en el que \u201csientes que tocas algo que viene de antes, de muy antes\u201d, el que practicaban los pueblos mayas jug\u00e1ndose la vida o la muerte, en \u201cBal\u00f3n, pelota\u201d, hasta la inocencia de tres ni\u00f1os que, aun viviendo en dos pa\u00edses distintos, Estados Unidos y M\u00e9xico, descubren que su amistad y su pasi\u00f3n por el f\u00fatbol no tiene fronteras. En \u201cTres tiempos\u201d, con la tecnolog\u00eda vencen la distancia y las barreras del lenguaje sin percatarse a\u00fan de lo que realmente s\u00ed los divide: la migraci\u00f3n, la situaci\u00f3n del pa\u00eds, la econom\u00eda y la pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el f\u00fatbol para el autor es una pasi\u00f3n evidente que se refleja en cada uno de sus relatos, tenemos que reconocer su gran destreza narrativa para tocar otros temas como su preocupaci\u00f3n por la preservaci\u00f3n del medio ambiente, especialmente en las costas de nuestro estado, la violencia que tambi\u00e9n se vive en Yucat\u00e1n, especialmente en sus municipios, y el corporativismo que se ha adue\u00f1ado del f\u00fatbol, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo eso lo vamos a encontrar en estos relatos: \u201cLa alineaci\u00f3n de Natalia\u201d, \u201cTortuguitas de Telchac\u201d, \u201cEl medio campo\u201d, \u201cGael, \u201cel disparejo\u201d, \u201cA lo panenka\u201d, \u201cBeckenbauer\u201d, \u201cU\u00f1a enterrada\u201d, Los \u201cpapuras\u201d y \u201cLa pelota no se mancha, pero\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Algo que vale la pena destacar es que, a diferencia de la gran mayor\u00eda del mundo futbol\u00edstico, donde la mirada y las voces masculinas predominan, en los relatos de Cocom ocurre lo contrario. La mirada femenina est\u00e1 siempre presente: es protag\u00f3nica, capitanea la historia y, en muchos casos, resulta decisiva. Adem\u00e1s, los equipos son siempre mixtos, lo que ampl\u00eda el horizonte de lectores; porque las mujeres tambi\u00e9n podremos sentirnos aficionadas de este libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en tiempo extra debo decir tambi\u00e9n que no s\u00f3lo la inocencia de la ni\u00f1ez y la adolescencia revisten estos relatos y le dan su categor\u00eda de libro infantil y juvenil, aunque a cualquier edad pueda disfrutarse. Tambi\u00e9n la poes\u00eda y la paternidad de Cocom forman parte, ineludible, de su alineaci\u00f3n como escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1 su modo de ser: hay humor, hay ingenio y una gran inteligencia para mover estrat\u00e9gicamente las palabras y colocarlas en la mejor posici\u00f3n en la p\u00e1gina, para anotar el gol en cada punto final de sus relatos.<\/p>\n\n\n\n<p>El que Miguel se haya decidido a jugar en otro equipo, con los cuentistas, cuando antes hab\u00eda jugado con los poetas, ha sido, sin duda, una muy buena decisi\u00f3n. Aqu\u00ed, en la cancha de la escritura, el bal\u00f3n son las palabras, y no hay nadie que lo domine mejor que \u00e9l. As\u00ed que atr\u00e9vanse a mirar este partido \u201cLleno de bal\u00f3n\u201d.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Un partido \u201cLleno de bal\u00f3n\u201d' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/un-partido-lleno-de-balon\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Constelaciones lectoras. Por: Rosely E. Quijano Le\u00f3n. Fuente: El Momento Yucat\u00e1n La euforia del f\u00fatbol ha dejado en evidencia, en esta edici\u00f3n del Mundial, que la sensatez y la cordura, al menos en M\u00e9xico, no jugaron en nuestra cancha. Tarjeta roja merecen los precios exorbitantes de los boletos y la violencia y el descontrol desbordados &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":201987,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[55305,55307,55304,55303],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215458"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=215458"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215458\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":215460,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/215458\/revisions\/215460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201987"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=215458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=215458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=215458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}