{"id":214316,"date":"2026-06-01T19:57:30","date_gmt":"2026-06-02T00:57:30","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=214316"},"modified":"2026-06-01T19:57:31","modified_gmt":"2026-06-02T00:57:31","slug":"la-ciudad-que-esperamos-que-otros-limpien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-ciudad-que-esperamos-que-otros-limpien\/","title":{"rendered":"La ciudad que esperamos que otros limpien"},"content":{"rendered":"\n<p>Marisol Cen Caamal (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de unas horas de lluvia intensa sobre nuestra ciudad, las im\u00e1genes comenzaron a circular por todas partes. Calles inundadas. Veh\u00edculos avanzando con dificultad. Personas atrapadas entre charcos. Y como suele ocurrir cada vez que la naturaleza pone a prueba a una ciudad, aparecieron tambi\u00e9n las cr\u00edticas y los se\u00f1alamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es comprensible. Nadie quiere enfrentar dificultades para llegar al trabajo, a la escuela o a casa. Nadie considera normal que el agua tarde en retirarse. Pero, entre todas las conversaciones que surgen en esos momentos, hay una reflexi\u00f3n que pocas veces hacemos y que resulta indispensable si realmente queremos tener una mejor ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto la limpieza de una ciudad depende de las autoridades y hasta qu\u00e9 punto depende de nosotros?<\/p>\n\n\n\n<p>Existe una tendencia muy arraigada a considerar que lo privado nos pertenece y lo p\u00fablico pertenece a alguien m\u00e1s. Mi casa es mi responsabilidad. Mi patio es mi responsabilidad. Mi autom\u00f3vil es mi responsabilidad. Pero la calle, la banqueta, la rejilla, el parque o la esquina parecen convertirse en territorio ajeno, en espacios cuya conservaci\u00f3n corresponde exclusivamente a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>En la psicolog\u00eda social hay un fen\u00f3meno conocido como difusi\u00f3n de la responsabilidad. Cuando muchas personas comparten un problema, cada individuo tiende a sentirse menos obligado a actuar. Todos observan. Todos esperan. Todos asumen que alguien m\u00e1s intervendr\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurre con el espacio p\u00fablico responde con frecuencia a esa misma l\u00f3gica. Cada habitante espera que alguien m\u00e1s limpie, recoja, barra o retire aquella basura que entre todos vamos dejando atr\u00e1s. Despu\u00e9s, cuando esos muchos peque\u00f1os descuidos producen consecuencias visibles, terminamos indign\u00e1ndonos por problemas que son, al menos en parte, resultado de miles de omisiones individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ninguna ciudad del mundo posee la capacidad humana, financiera y operativa para mantener permanentemente limpio cada metro cuadrado de espacio p\u00fablico sin la colaboraci\u00f3n de sus ciudadanos. Simplemente es imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Pretender que exista un ej\u00e9rcito capaz de vigilar, limpiar y mantener cada calle, cada parque y cada rejilla en todo momento, equivale a exigir algo que ninguna ciudad del planeta puede ofrecer, ni siquiera las m\u00e1s ricas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la cultura puede hacer la diferencia. Por ejemplo, cuando se habla de Jap\u00f3n, muchas personas piensan en trenes puntuales, calles impecables y espacios p\u00fablicos extraordinariamente limpios. Lo que es fascinante es que en numerosas ciudades japonesas existen menos botes de basura p\u00fablicos de los que imaginar\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n es sencilla. La limpieza no descansa exclusivamente en la autoridad. Descansa principalmente en la conducta de las personas. Despu\u00e9s del atentado en el metro de 1995, las autoridades retiraron la mayor\u00eda de los basureros p\u00fablicos como medida de seguridad, y los dejaron as\u00ed. \u00bfEl resultado? Las calles no se llenaron de basura. Los japoneses simplemente guardaron sus desechos en sus bolsos hasta llegar a casa o encontrar un lugar apropiado para desecharlos. Porque la premisa cultural que opera en Jap\u00f3n no es \u201caqu\u00ed hay un bote, puedo tirar algo\u201d, sino, \u201clo que yo genero es mi responsabilidad hasta que pueda deshacerme de ello correctamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde peque\u00f1os, los ni\u00f1os aprenden que limpiar es parte de vivir en comunidad. En muchas escuelas los estudiantes limpian sus propios salones. No porque falte personal de limpieza. Lo hacen porque la actividad tiene un prop\u00f3sito educativo. Les ense\u00f1a que el espacio com\u00fan tambi\u00e9n les pertenece. Les ense\u00f1a que ensuciar y esperar que alguien m\u00e1s recoja despu\u00e9s no es una actitud compatible con la vida colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso las lluvias nos muestran algo m\u00e1s profundo que simples problemas de drenaje. Nos muestran qui\u00e9nes somos como sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando una botella vac\u00eda aparece flotando en una calle inundada, alguien la arroj\u00f3. Cuando una bolsa de pl\u00e1stico bloquea una rejilla, alguien decidi\u00f3 abandonarla. Cuando restos de comida terminan en la v\u00eda p\u00fablica, alguien consider\u00f3 que el problema era de otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante los d\u00edas soleados muchas de esas peque\u00f1as negligencias pasan desapercibidas. Una bolsa aqu\u00ed. Un envase all\u00e1. Algunas ramas acumuladas. Un poco de tierra obstruyendo una rejilla. Parecen detalles insignificantes. Pero cuando llegan precipitaciones extraordinarias, esos peque\u00f1os descuidos se convierten en parte de un problema mucho mayor. Porque la lluvia no genera la basura, solo la revela.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces descubrimos que las ciudades no se inundan \u00fanicamente por la cantidad de agua que reciben. Tambi\u00e9n se inundan por la cantidad de responsabilidad que dejamos de asumir. Al final, las ciudades terminan pareci\u00e9ndose a la conducta de sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>La tentaci\u00f3n de buscar culpables siempre es m\u00e1s sencilla que la tarea de examinar nuestros propios h\u00e1bitos. Es m\u00e1s c\u00f3modo exigir que alguien venga a limpiar que tomar una escoba. Es m\u00e1s f\u00e1cil esperar que otro retire la basura que evitar generarla. Es m\u00e1s sencillo publicar una fotograf\u00eda de una rejilla obstruida y quejarse, que dedicar unos minutos a limpiarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero que suele ocurr\u00edrsenos es pedir m\u00e1s infraestructura y grandes proyectos. Y ciertamente son importantes. Pero ninguna obra ser\u00e1 suficiente si no existe una cultura ciudadana que la acompa\u00f1e.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible construir m\u00e1s drenajes, destinar millones de pesos a nuevos proyectos y ampliar la capacidad de respuesta ante las lluvias. Y aun as\u00ed seguiremos enfrentando los mismos problemas si continuamos creyendo que la limpieza y el cuidado del espacio p\u00fablico son responsabilidades exclusivamente ajenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las lluvias seguir\u00e1n llegando. Y con ellas volver\u00e1n las cr\u00edticas, los reclamos y las exigencias. Lo que est\u00e1 por verse es si tambi\u00e9n llegar\u00e1 la convicci\u00f3n de que una ciudad mejor no se construye \u00fanicamente desde el gobierno, sino desde la conducta cotidiana de quienes la habitan.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:marisol.cen@kookayfinanzas.com\">marisol.cen@kookayfinanzas.com<\/a><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La ciudad que esperamos que otros limpien' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-ciudad-que-esperamos-que-otros-limpien\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marisol Cen Caamal (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Despu\u00e9s de unas horas de lluvia intensa sobre nuestra ciudad, las im\u00e1genes comenzaron a circular por todas partes. Calles inundadas. Veh\u00edculos avanzando con dificultad. Personas atrapadas entre charcos. 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