{"id":213667,"date":"2026-05-12T14:23:51","date_gmt":"2026-05-12T19:23:51","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=213667"},"modified":"2026-05-12T14:23:53","modified_gmt":"2026-05-12T19:23:53","slug":"palabra-de-antigona-viudez-en-la-estadistica-del-horror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/palabra-de-antigona-viudez-en-la-estadistica-del-horror\/","title":{"rendered":"Palabra de Ant\u00edgona| Viudez en la estad\u00edstica del horror"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: SemM\u00e9xico<\/p>\n\n\n\n<p>Sara Lovera<\/p>\n\n\n\n<p>SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 11 de mayo, 2026.- Si fuera poeta, ir\u00eda de la mano con Fernando Pessoa, en su desasosiego, doli\u00e9ndome y vomitando en la aterradora vida. Acudir\u00eda a refugiarme en di\u00e1logo con los ojos de Rosario Castellanos, por el mar de inmundicia en que se discrimina a los pueblos originarios; buscar\u00eda incesantemente a una nodriza, como la de ella, para refrescarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no soy poeta y estoy aturdida, me duele la piel. Me rebelo contra la humanidad que llevo a cuestas, a pesar de todo, y, como Jaime Sabines, siento que el diablo est\u00e1 en mi cabecera y se acomoda por las noches a los pies de mi cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Hijas que de pronto ya no tienen a su madre; madres que de pronto no tienen hijas e hijos: desamparadas. Sufren la desesperanza\u2026 no saben en qui\u00e9n confiar. Se suman a la incertidumbre de las ausencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Y me pregunto: \u00bfc\u00f3mo enfrentar el poder silenciador de homicidios y desapariciones?<\/p>\n\n\n\n<p>Ellas transcurren en el laberinto de la nada al que acudi\u00f3 desesperado Pessoa, en noches largu\u00edsimas, como adivinando que s\u00f3lo nos resta la tristeza y, sin embargo, nos puede salvar \u2014y salvar al mundo\u2014 el canto a la vida propuesto por Pablo Neruda.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nada que apacig\u00fce las tremendas profundidades del pozo de la crueldad que conocimos durante d\u00e9cadas, como el Holocausto nazi: no hay forma de no sentir que se cae en el precipicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras van y vienen las declaraciones, las reuniones de palacio. Los ofrecimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pesadilla se encarna. M\u00e1s all\u00e1 de las consignas, los tendederos con fotograf\u00edas que el domingo 10 de mayo poblaron toda la Rep\u00fablica; las madres\/viudas, buscadoras, las madres de la ausencia, las madres que no se quiebran.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed. La desgracia se encarna. Imagino lo que piensan, lo que les pasa. Cu\u00e1ntas de ellas necesitar\u00e1n auxilio psicol\u00f3gico, ayuda a su salud mental. Lo s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>No desapareci\u00f3, lo mataron. Pero para Laura s\u00f3lo est\u00e1 ausente. Siempre lo espera, con la mesa puesta y su saco planchado.<\/p>\n\n\n\n<p>A \u00e9l lo conoc\u00ed; tuve querencia a su madre y a Laura la recordaba entre la bruma del tiempo. Me recibi\u00f3 en su casa, de ese lugar de cielo azul infinito, techo del Pac\u00edfico tranquilo y azulverde, de olas perezosas e inquietantes. \u201cEstoy feliz\u201d, me dijo. Yo mir\u00e9 su casa: no ha movido ni una figurilla de porcelana que tiene entre retratos familiares en la marquesina de su chimenea; est\u00e1n en pie la cantina, las sillas de bamb\u00fa, los cojines blancos y el piso de madera lustrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo estoy aqu\u00ed, como siempre, esperando a que vuelva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la conoc\u00ed, hace m\u00e1s de 45 a\u00f1os, su piel aduraznada y sus ojos vivaces hac\u00edan que creyera no reconocerla. Pero ah\u00ed estaba: su perfil no desapareci\u00f3, ni por el tiempo, ni por el clima, ni por la p\u00e9rdida. \u201cLe dieron un balazo en la cabeza, no lo torturaron\u201d, describe. \u201cNo lo quise ver, porque de \u00e9l lo que tengo es su vitalidad y su entereza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vive en una zona asaltada hace tiempo por escenas cotidianas de horror, y se respira, insultante, la muerte a la vuelta de la esquina; sin embargo, no cesan las calderas de la elaboraci\u00f3n de acero ni el rumor de los barcos del puerto. En sus calles la gente vive, toma, baila y apenas voltea, de d\u00eda y de noche, cuando pasan los convoyes de la Marina y el Ej\u00e9rcito. Son gente que tiembla por dentro, ya que nunca se sabe a d\u00f3nde van, a qui\u00e9n buscan y qu\u00e9 suceder\u00e1 en un instante atropellado.<\/p>\n\n\n\n<p>Vive sola, sin quererse ir. Hablamos de la familia, del tiempo, del barrio. Dice no hacer caso a su soledad y no quiere pensar en esta viudez impuesta que lleva a cuestas, ni en el pasado ni en el futuro. No tiene el m\u00e1s breve asomo de enojo, pero se indigna y le gustar\u00eda unirse a las otras. No atina a qui\u00e9n cuestionar. S\u00f3lo est\u00e1 segura de que fue una injusticia y, desde ese puerto que lleva el nombre de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, supo ya lo que es la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Admira a sus vecinas organizadas. Es evidente que se ha trastocado su memoria: s\u00f3lo le queda la espera. Tiene ganas de vivir. S\u00e9 que est\u00e1 en la estad\u00edstica de las viudas del horror. Como muchas. Veremos.<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong><em>Periodista. Editora de G\u00e9nero de la OEM, directora del portal informativo semmexico.mx<\/em><\/strong><\/li><\/ul>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Palabra de Ant\u00edgona| Viudez en la estad\u00edstica del horror' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/palabra-de-antigona-viudez-en-la-estadistica-del-horror\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: SemM\u00e9xico Sara Lovera SemM\u00e9xico, Ciudad de M\u00e9xico, 11 de mayo, 2026.- Si fuera poeta, ir\u00eda de la mano con Fernando Pessoa, en su desasosiego, doli\u00e9ndome y vomitando en la aterradora vida. 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