{"id":212433,"date":"2026-04-01T15:18:18","date_gmt":"2026-04-01T21:18:18","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=212433"},"modified":"2026-04-01T15:18:21","modified_gmt":"2026-04-01T21:18:21","slug":"el-derrame-que-nadie-logra-explicar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-derrame-que-nadie-logra-explicar\/","title":{"rendered":"El derrame que nadie logra explicar"},"content":{"rendered":"\n<p>Dulce Mar\u00eda Sauri Riancho *<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<ul><li><strong><em>En el Golfo de M\u00e9xico, el petr\u00f3leo apareci\u00f3 pero la explicaci\u00f3n\u2026 todav\u00eda no.<\/em><\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>1 de abril de 2026.- Las manchas hab\u00edan sido detectadas desde el 10 de febrero; pescadores ribere\u00f1os empezaron a reportarlas en los primeros d\u00edas de marzo. Pero fue hasta el 13 de ese mes, en la conferencia ma\u00f1anera de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuando el tema entr\u00f3 en la conversaci\u00f3n p\u00fablica y comenz\u00f3 a dimensionarse la magnitud del problema. No hay elementos para afirmar un ocultamiento deliberado \u2014coincidi\u00f3 con la antesala de fechas simb\u00f3licas como la Expropiaci\u00f3n petrolera y la presentaci\u00f3n de resultados financieros de Pemex\u2014, pero la secuencia es elocuente: primero se supo, luego se padeci\u00f3 y, finalmente, se comunic\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque las corrientes tienden a alejar los hidrocarburos de la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, en el Golfo nada se mueve en l\u00ednea recta: lo que ocurre en un punto del sistema termina por alcanzarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de las hip\u00f3tesis, est\u00e1n las personas. Pescadores que regresan con redes manchadas, con el olor persistente del crudo en las manos, con menos producto y m\u00e1s incertidumbre. Para ellos, el derrame no es una discusi\u00f3n t\u00e9cnica ni una controversia medi\u00e1tica: es una jornada perdida, un ingreso que no llega, una amenaza que no tiene nombre ni responsable claro.<\/p>\n\n\n\n<p>La falta de sincron\u00eda entre el reporte t\u00e9cnico, el impacto social y la comunicaci\u00f3n p\u00fablica permite entender lo ocurrido. En una contingencia ambiental operan tres circuitos de verdad: el que sabe (t\u00e9cnico), el que padece (social) y el que comunica (pol\u00edtico). En este caso, no coincidieron. La informaci\u00f3n t\u00e9cnica no se tradujo oportunamente en comunicaci\u00f3n p\u00fablica; el impacto social se adelant\u00f3 a la narrativa oficial; y la vocer\u00eda termin\u00f3 concentr\u00e1ndose en la Presidencia, desplazando a quienes, por funci\u00f3n, tendr\u00edan que haber encabezado la explicaci\u00f3n ambiental y operativa, como la Secretar\u00eda de Medio Ambiente y Recursos Naturales o Petr\u00f3leos Mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa falla se volvi\u00f3 evidente en la atribuci\u00f3n del origen del derrame. La explicaci\u00f3n transit\u00f3 de las \u201cemanaciones naturales\u201d planteadas por la gobernadora de Veracruz, Roc\u00edo Nahle, a la hip\u00f3tesis de un buque no identificado, mencionado por la presidenta Claudia Sheinbaum, pasando por posibles fallas en ductos, plataformas o incluso la insinuaci\u00f3n de extracci\u00f3n ilegal. No es problem\u00e1tico que existan varias hip\u00f3tesis; lo inexplicable es que, hasta la fecha, ninguna haya sido sostenida con evidencia verificable ni jerarquizada con claridad. Cada nueva explicaci\u00f3n no sustituy\u00f3 a la anterior: la debilit\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto m\u00e1s fr\u00e1gil es el del \u201cbuque sin identificar\u201d. En el tr\u00e1fico mar\u00edtimo contempor\u00e1neo, la trazabilidad no es opcional: los barcos de m\u00e1s de 500 toneladas est\u00e1n sujetos a sistemas de identificaci\u00f3n, rutas registradas y obligaciones internacionales. Invocar la posible responsabilidad de una embarcaci\u00f3n sin nombre, sin bandera y sin trayectoria conocida no esclarece el origen del da\u00f1o: apenas lo desplaza. Si esa hip\u00f3tesis fuera s\u00f3lida, ya tendr\u00eda identidad. En ausencia de ella, lo que queda no es una pista, sino un vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El vac\u00edo de informaci\u00f3n nunca es neutro. En un espacio estrat\u00e9gico como el Golfo de M\u00e9xico, la incertidumbre no solo es t\u00e9cnica, sino que se convierte en narrativa. Y cuando la autoridad no logra fijar una explicaci\u00f3n consistente sobre el origen del da\u00f1o, tampoco logra sostener una narrativa cre\u00edble de control sobre el espacio donde ese da\u00f1o ocurre. No se trata de afirmar que el Golfo est\u00e1 fuera de control \u2014ser\u00eda una exageraci\u00f3n\u2014, sino de reconocer una debilidad en la narrativa presidencial. En pol\u00edtica, las narrativas importan tanto como los hechos, m\u00e1s en un espacio geogr\u00e1fico que el gobierno de Trump insiste en renombrar como \u201cGolfo de Am\u00e9rica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, adem\u00e1s, una iron\u00eda dif\u00edcil de ignorar. El mayor yacimiento petrolero de M\u00e9xico fue descubierto gracias a Rudesindo Cantarell, un pescador que advirti\u00f3 manchas de chapopote en la superficie del mar y decidi\u00f3 reportarlas. Medio siglo despu\u00e9s son nuevamente los pescadores quienes alertan sobre la presencia de crudo en sus redes y en las costas. Pero a diferencia de entonces, esas manchas no han conducido a un descubrimiento, sino al encubrimiento y a una cadena de explicaciones cambiantes. Las emanaciones naturales existen, pero no son eventos s\u00fabitos ni err\u00e1ticos. Y las otras hip\u00f3tesis, en ausencia de evidencia verificable, reflejan una incertidumbre mal gestionada.<\/p>\n\n\n\n<p>El antecedente inevitable es el derrame de Deepwater Horizon en 2010, considerado el peor en la historia del Golfo de M\u00e9xico. Ocurri\u00f3 en aguas de Estados Unidos y sus efectos se concentraron en sus propias costas. Pero no fue por el \u201cblindaje\u201d de las aguas mexicanas, sino por una coincidencia de ubicaci\u00f3n y corrientes. Durante 87 d\u00edas, millones de barriles de petr\u00f3leo fueron liberados al mar, afectando extensas zonas costeras estadounidenses y dejando una huella ambiental que persisti\u00f3 por a\u00f1os. Ese episodio fij\u00f3 un est\u00e1ndar: el origen del da\u00f1o fue identificado, los responsables se\u00f1alados y sancionados; y la informaci\u00f3n t\u00e9cnica fluy\u00f3 de manera constante. El contraste con la contingencia actual no est\u00e1 en la escala del derrame, sino en la dificultad para explicar su causa.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema no termina en las costas mexicanas. Las corrientes del Golfo pueden desplazar hidrocarburos hacia aguas y litorales de Estados Unidos. De confirmarse un impacto transfronterizo, el derrame adquirir\u00eda dimensi\u00f3n internacional: no solo como contingencia ambiental, sino como asunto de responsabilidad y cooperaci\u00f3n binacional. En ese contexto, la opacidad o la ambig\u00fcedad en la informaci\u00f3n no ayudan. Al contrario, debilitan la posici\u00f3n de M\u00e9xico en un momento particularmente sensible, como es el inicio de la revisi\u00f3n del Tratado entre M\u00e9xico, Estados Unidos y Canad\u00e1, donde los temas ambientales y de gobernanza forman parte de la agenda.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la primera vez que un derrame de petr\u00f3leo afecta al Golfo de M\u00e9xico. Pero s\u00ed resulta inusual \u2014y preocupante\u2014 la forma en que se ha gestionado la informaci\u00f3n p\u00fablica sobre esta contingencia. M\u00e1s que escasa, ha sido tard\u00eda y err\u00e1tica: ha cambiado de explicaci\u00f3n sin haber consolidado evidencia y ha trasladado la incertidumbre t\u00e9cnica al espacio p\u00fablico. En una crisis ambiental, la incertidumbre es inevitable. Lo que debiera evitarse es administrarla mal, con informaci\u00f3n err\u00e1tica y contradictoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre la mancha de petr\u00f3leo y el buque sin nombre, lo que empieza a dispersarse no es solo el crudo, sino la certeza. Y cuando esa certeza se diluye, no solo se contamina el mar: se erosiona la confianza en la capacidad del Estado para explicar \u2014y eventualmente controlar\u2014 lo que ocurre en su propio territorio o, en este caso, en su propio mar.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"mailto:dulcesauri@gmail.com\">dulcesauri@gmail.com<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>*Licenciada en Sociolog\u00eda con doctorado en Historia. Ex gobernadora de Yucat\u00e1n<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El derrame que nadie logra explicar' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-derrame-que-nadie-logra-explicar\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dulce Mar\u00eda Sauri Riancho * Fuente: Diario de Yucat\u00e1n En el Golfo de M\u00e9xico, el petr\u00f3leo apareci\u00f3 pero la explicaci\u00f3n\u2026 todav\u00eda no. 1 de abril de 2026.- Las manchas hab\u00edan sido detectadas desde el 10 de febrero; pescadores ribere\u00f1os empezaron a reportarlas en los primeros d\u00edas de marzo. 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