{"id":209931,"date":"2026-01-03T12:53:21","date_gmt":"2026-01-03T18:53:21","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=209931"},"modified":"2026-01-03T12:53:23","modified_gmt":"2026-01-03T18:53:23","slug":"las-gargolas-mas-que-un-ornamento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/las-gargolas-mas-que-un-ornamento\/","title":{"rendered":"Las g\u00e1rgolas, m\u00e1s que un ornamento"},"content":{"rendered":"\n<p>Franck Fern\u00e1ndez *<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se populariz\u00f3 la fotograf\u00eda, hubo algunas personas que pensaron crear tarjetas postales para, gracias al nuevo invento y por medio del correo, mandar a familiares y amigos del extranjero im\u00e1genes de diferentes lugares y ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00eds, por ser una gran capital desde todos los puntos de vista, fue una de las m\u00e1s fotografiadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de todo, monumentos hay de sobra. Sin embargo, una de las fotograf\u00edas m\u00e1s destacadas y conocidas de la capital francesa es la de una quimera en forma de mono apoyado sobre sus dos brazos sobre uno de los balcones de Notre-Dame de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Este mono tiene cuernos y alas. Sin aburrirse, mira el horizonte parisino. Quiz\u00e1s asombrado, aburrido, indolente por el paso del tiempo y por los eventos que se han desarrollado durante todos estos \u00faltimos siglos all\u00e1 abajo, a nivel de la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay cosas y figuras que, por estar demasiado a la vista, acaban por pasar inadvertidas. Una de ellas son las g\u00e1rgolas, esos asombrosos seres p\u00e9treos, que desde lo alto de las catedrales parecen vigilar a los transe\u00fantes con rostros torcidos, miradas feroces o expresiones c\u00f3micas. Las vemos en Burgos, en Le\u00f3n, en Notre-Dame de Par\u00eds, en la Catedral de Colonia y en otras muchas otras catedrales g\u00f3ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre iguales, son monstruos que desaf\u00edan la gravedad, apostados en cornisas y torres. Sin embargo, tras su aspecto grotesco se esconde una historia que mezcla la funci\u00f3n pr\u00e1ctica con el mito, la superstici\u00f3n con el arte. Esta historia revela mucho sobre el esp\u00edritu de la Edad Media.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen de las g\u00e1rgolas es sencillo, casi trivial. Nacieron como conductos de desag\u00fce. En las grandes construcciones g\u00f3ticas, los tejados recog\u00edan enormes cantidades de agua de lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar que esta se filtrara en los muros o da\u00f1ara los cimientos, se colocaban salientes que expulsaban el agua lejos de la piedra. Estos salientes eran tubos o canales. Pues bien, con el tiempo estos tubos fueron esculpidos en forma de figuras fant\u00e1sticas o de animales.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra \u201cg\u00e1rgola\u201d proviene del franc\u00e9s gargouille, que a su vez remite al sonido gutural del agua al salir por la garganta de la piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir: ante todo son tuber\u00edas decoradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el hombre medieval rara vez se conformaba con lo pr\u00e1ctico. Para \u00e9l, el mundo estaba lleno de s\u00edmbolos y mensajes y cada rinc\u00f3n de un templo deb\u00eda hablar un lenguaje sagrado. As\u00ed, el desag\u00fce se transform\u00f3 en un monstruo. La piedra tallada en forma de drag\u00f3n, de perro rabioso, de ave fant\u00e1stica o de rostro de una persona loca se convirti\u00f3 en parte del imaginario cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra funci\u00f3n de las g\u00e1rgolas era la de ser guardianes. Aterraban con sus fauces abiertas y sus ojos desorbitados no solo para escupir agua, sino para alejar al demonio, mantener a raya a los malos esp\u00edritus y recordar al hombre pecador la presencia constante de las malas obras del Maligno.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, las g\u00e1rgolas cumplen una funci\u00f3n de catequesis silenciosa. La Edad Media ense\u00f1aba a trav\u00e9s de la imagen y en los muros de las catedrales conviv\u00edan santos y v\u00edrgenes con monstruos, bestias y escenas del infierno. El contraste no era casual: lo divino brillaba m\u00e1s cuando se mostraba junto a lo demon\u00edaco. Esas bocas abiertas, grotescas y deformes, eran recordatorios de lo que acechaba al hombre que se desviaba del camino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n oral incluso invent\u00f3 leyendas para justificar su presencia. Una de esas leyendas m\u00e1s c\u00e9lebres es la de la Gargouille de Rouen, un drag\u00f3n que asolaba la regi\u00f3n en tiempos medievales. El obispo lo venci\u00f3, lo llev\u00f3 a la ciudad y lo quem\u00f3. Pero su cuello y cabeza eran tan resistentes al fuego que no pudieron deshacerse de ellos. Entonces los colgaron en lo alto de la iglesia como advertencia. De ah\u00ed, dice la leyenda, surgi\u00f3 la costumbre de esculpir monstruos en las fachadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los siglos, las g\u00e1rgolas tambi\u00e9n adquirieron un matiz c\u00f3mico. Algunas no representan dragones ni demonios, sino personajes grotescos, campesinos borrachos, animales con gestos rid\u00edculos o seres h\u00edbridos mitad hombres mitad bestias. Era una manera de introducir en el templo un espejo deformante de la sociedad. En lo alto de la catedral, al lado de \u00e1ngeles y santos, aparec\u00eda el rostro burl\u00f3n de un buf\u00f3n o la mueca exagerada de un campesino. El mensaje era claro: todos los aspectos de la vida humana, desde lo sublime hasta lo vulgar, quedaban recogidos en la casa de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestros d\u00edas, las g\u00e1rgolas perdieron su sentido original. Los sistemas de drenaje cambiaron y la t\u00e9cnica arquitect\u00f3nica evolucion\u00f3, por lo que el monstruo p\u00e9treo qued\u00f3 relegado a lo ornamental. Ahora bien, debemos reconocer que nunca dejaron de fascinar. Los viajeros rom\u00e1nticos del siglo XIX, al recorrer las catedrales g\u00f3ticas, quedaron maravillados por esas figuras que parec\u00edan hablar desde otro tiempo. V\u00edctor Hugo, en su c\u00e9lebre novela \u201cNuestra Se\u00f1ora de Par\u00eds\u201d, convirti\u00f3 a las g\u00e1rgolas de Notre-Dame en parte viva de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XX, Walt Disney las hizo personajes entra\u00f1ables en la pel\u00edcula animada del \u201cJorobado de Notre-Dame\u201d, d\u00e1ndoles voz y car\u00e1cter. Lo que hab\u00eda nacido como un desag\u00fce medieval acab\u00f3 convertido en criatura de la cultura popular. Las g\u00e1rgolas son publicidad tur\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los visitantes suben a las torres de Notre-Dame o de la Catedral de Burgos para fotografiar a esas figuras que, m\u00e1s que miedo, despiertan curiosidad y simpat\u00eda. El tiempo las ha convertido en iconos. Siguen all\u00ed arriba, imperturbables, aunque ya nadie crea en su poder contra los demonios.<\/p>\n\n\n\n<p>Las g\u00e1rgolas recuerdan que el hombre siempre ha necesitado exteriorizar sus miedos. Lo que no se pod\u00eda nombrar, lo que asustaba en las largas noches de invierno, se tallaba en la piedra y se colocaba a la vista de todos. De alg\u00fan modo, la g\u00e1rgola es un espejo: muestra la parte oscura del ser humano, pero la coloca en lo alto, bajo control, como si vigilarla desde la torre fuera suficiente para mantenerla a raya.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa paradoja reside su encanto. La g\u00e1rgola es al mismo tiempo grotesca y bella, aterradora y protectora, s\u00edmbolo del caos y garante del orden. Nos dice que el mal existe, pero que puede ser dominado, reducido a figura de piedra que escupe agua en lugar de fuego. Quiz\u00e1 por eso, siglos despu\u00e9s, seguimos mir\u00e1ndolas con asombro.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en esas caras deformes hay algo de nosotros: el miedo convertido en arte, la angustia transformada en belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>*Traductor, int\u00e9rprete y fil\u00f3logo.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Las g\u00e1rgolas, m\u00e1s que un ornamento' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/las-gargolas-mas-que-un-ornamento\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franck Fern\u00e1ndez * Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Cuando se populariz\u00f3 la fotograf\u00eda, hubo algunas personas que pensaron crear tarjetas postales para, gracias al nuevo invento y por medio del correo, mandar a familiares y amigos del extranjero im\u00e1genes de diferentes lugares y ciudades. 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