{"id":209854,"date":"2025-12-31T14:53:27","date_gmt":"2025-12-31T20:53:27","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=209854"},"modified":"2025-12-31T14:53:32","modified_gmt":"2025-12-31T20:53:32","slug":"bomba-de-profundidad-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/bomba-de-profundidad-2025\/","title":{"rendered":"Bomba de profundidad 2025"},"content":{"rendered":"\n<p>Dulce Mar\u00eda Sauri Riancho (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Las noticias internacionales han vuelto a poner en circulaci\u00f3n un tipo espec\u00edfico de armas: las bombas dise\u00f1adas para penetrar profundamente en la tierra y destruir desde dentro las estructuras m\u00e1s resistentes. No buscan el estruendo inmediato ni la devastaci\u00f3n superficial. Su l\u00f3gica es otra: introducirse en la profundidad, atravesar capas de protecci\u00f3n y demoler los cimientos de instalaciones estrat\u00e9gicas. Cuando funcionan, el da\u00f1o no siempre es visible de inmediato, pero es irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa imagen resulta \u00fatil para entender lo ocurrido en M\u00e9xico durante 2025. No fue un a\u00f1o de estallidos espectaculares ni de rupturas abruptas. Fue, m\u00e1s bien, un a\u00f1o de decisiones cuidadosamente instrumentadas que actuaron como bombas de profundidad sobre la arquitectura institucional del pa\u00eds. Por eso, m\u00e1s que hacer un balance del a\u00f1o que termina, vale la pena detenerse en un solo evento, sin duda, el m\u00e1s trascendente por sus efectos de largo plazo sobre la vida de las personas, la justicia y la convivencia social: la reforma al Poder Judicial.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzamos 2025 con una esperanza moderada. La llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia abr\u00eda la posibilidad de una mayor serenidad en el ejercicio del poder, de un mejor control sobre la mayor\u00eda legislativa de Morena y, sobre todo, de una administraci\u00f3n cuidadosa del legado envenenado de su antecesor. Muy pronto, esa expectativa se disip\u00f3. En sus propios t\u00e9rminos, fue renovada la mitad del Poder Judicial federal y una parte significativa de los poderes judiciales estatales. El alcance fue desigual; el impacto, profundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho se ha escrito sobre los problemas t\u00e9cnicos, jur\u00eddicos y democr\u00e1ticos de esta reforma. No abundar\u00e9 en ellos. Prefiero centrarme en los efectos estructurales que irradiar\u00e1n durante d\u00e9cadas, incluso generaciones, y que alteran silenciosament e la manera en que se concibe, se ejerce y se transmite la justicia en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera bomba de profundidad es el desmantelamiento del servicio profesional judicial. Durante a\u00f1os, el Poder Judicial construy\u00f3 \u2014con todos sus defectos\u2014 un sistema de carrera que permit\u00eda el ascenso por m\u00e9ritos. Desde los puestos m\u00e1s modestos hasta la titularidad de un juzgado o una magistratura, exist\u00eda un camino institucional basado en concursos de oposici\u00f3n, evaluaciones peri\u00f3dicas y experiencia acumulada. Ese sistema ofrec\u00eda algo fundamental: horizonte de futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n de jueces y magistrados por periodos de nueve a\u00f1os cancel\u00f3 de facto ese horizonte. Para miles de trabajadoras y trabajadores judiciales, el mensaje fue claro y devastador: el desempe\u00f1o ya no importa. No hay escalera que subir, no hay expectativa de promoci\u00f3n, no hay incentivo institucional para la excelencia. El futuro profesional se reduce a conservar el empleo, moverse \u2014con suerte\u2014 dentro del aparato administrativo y renunciar, en los hechos, a la aspiraci\u00f3n de impartir justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso contando con v\u00ednculos pol\u00edticos adecuados, el acceso a la funci\u00f3n jurisdiccional queda supeditado a calendarios electorales inciertos. Quien aspire hoy a ser juez deber\u00e1 esperar, cuando menos, hasta 2034 para competir. Antes, las oportunidades se abr\u00edan de manera regular; ahora, el m\u00e9rito ha sido sustituido por la paciencia pol\u00edtica y la cercan\u00eda con el poder. Lo que se perdi\u00f3 no es solo un mecanismo de promoci\u00f3n, sino una \u00e9tica de carrera p\u00fablica, una forma de transmitir conocimiento, experiencia y responsabilidad entre generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda bomba de profundidad fue la cancelaci\u00f3n de la rotaci\u00f3n de jueces y magistrados. Al ser electos por un distrito judicial espec\u00edfico, en una entidad federativa determinada, las y los juzgadores quedan obligados a permanecer en ese mismo territorio durante todo el periodo de nueve a\u00f1os. En abstracto, la medida puede parecer irrelevante. En la realidad mexicana, es profundamente irresponsable.<\/p>\n\n\n\n<p>Basta pensar en las y los jueces penales de entidades como Sinaloa, Michoac\u00e1n, Guerrero o Sonora, donde el crimen organizado no solo opera, sino que ha construido control territorial, redes de protecci\u00f3n y mecanismos de coacci\u00f3n. En esos contextos, la disyuntiva para quienes imparten justicia es brutalmente simple: plata o plomo. Al eliminar la rotaci\u00f3n, el Estado mexicano fija a sus juzgadores, los vuelve plenamente identificables y previsibles, y les niega cualquier v\u00e1lvula institucional de protecci\u00f3n. No hay traslado posible, no hay relevo, no hay movilidad como mecanismo de seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho que la figura de los llamados \u201cjueces sin rostro\u201d resolver\u00e1 parte del problema. Es una ilusi\u00f3n peligrosa. El anonimato parcial no elimina la presi\u00f3n territorial, no protege a las familias y no borra la convivencia cotidiana con estructuras criminales que saben perfectamente a qui\u00e9n est\u00e1n enfrentando. La justicia no puede ejercerse bajo asedio permanente. Un Estado que coloca a sus jueces en esa situaci\u00f3n no fortalece al Poder Judicial: lo expone y lo sacrifica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos de esta reforma no se limitan al \u00e1mbito federal. En los estados, la llamada elecci\u00f3n judicial oper\u00f3, en los hechos, como un mecanismo de designaci\u00f3n encubierta. En cada entidad, las candidaturas triunfadoras fueron seleccionadas por las y los gobernadores. La votaci\u00f3n fue, en el mejor de los casos, un tr\u00e1mite. En algunos lugares, ni siquiera eso: si el orden en los resultados de la votaci\u00f3n no favoreci\u00f3 a la persona designada, se realizaron burdas maniobras para imponerla como presidente o presidenta del tribunal, aun cuando hab\u00eda quedado en cuarto o sexto lugar. Pero, de una u otra forma, todas y todos entraron.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n abre otra grieta de largo plazo. Diecisiete de los gobernadores que operaron como electores reales de jueces concluir\u00e1n su encargo en 2027. Sus sucesores podr\u00e1n asumir, con raz\u00f3n, que el control pol\u00edtico del Poder Judicial permanece en manos de la o el gobernador saliente. Tendr\u00e1n entonces dos caminos: resignarse, bajar la cabeza y \u201caguantar\u201d, o iniciar una cadena de presiones para forzar renuncias, aun cuando la Constituci\u00f3n establezca un orden de suplencias. Este punto de tensi\u00f3n pol\u00edtica ha sido poco analizado, como si se asumiera que el control del Ejecutivo sobre el Poder Judicial estatal continuar\u00e1 sin fricciones. La experiencia reciente en varias fiscal\u00edas estatales sugiere lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las bombas de profundidad no hacen ruido ni tienen efecto inmediato. Sus efectos se manifiestan con el tiempo. En el caso que revisamos: sentencias m\u00e1s cautas, trayectorias profesionales truncadas, incentivos invertidos, jueces vulnerables y una justicia cada vez m\u00e1s dependiente del entorno pol\u00edtico y territorial. Cuando el da\u00f1o se vuelve visible, suele ser demasiado tarde para revertirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen quienes leen los n\u00fameros que 2026 suma uno, que es el a\u00f1o del comienzo, el a\u00f1o de la luz. Tal vez, cuando los an\u00e1lisis m\u00e1s sesudos y los pron\u00f3sticos acad\u00e9micos resultan insuficientes; cuando la raz\u00f3n institucional alcanza para describir el da\u00f1o pero no para corregirlo, convenga mirar hacia otros lenguajes. A veces la esperanza no nace de los diagn\u00f3sticos, sino de las estrellas y de los n\u00fameros que rigen el Universo. Y para quienes creemos, que la voluntad de Dios sea de luz y de paz en este a\u00f1o que comienza.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>dulcesauri@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Licenciada en Sociolog\u00eda con doctorado en Historia. Exgobernadora de Yucat\u00e1n<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Bomba de profundidad 2025' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/bomba-de-profundidad-2025\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dulce Mar\u00eda Sauri Riancho (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Las noticias internacionales han vuelto a poner en circulaci\u00f3n un tipo espec\u00edfico de armas: las bombas dise\u00f1adas para penetrar profundamente en la tierra y destruir desde dentro las estructuras m\u00e1s resistentes. No buscan el estruendo inmediato ni la devastaci\u00f3n superficial. 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