{"id":208385,"date":"2025-11-08T12:53:10","date_gmt":"2025-11-08T18:53:10","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=208385"},"modified":"2025-11-08T12:53:12","modified_gmt":"2025-11-08T18:53:12","slug":"la-torre-del-oro-de-sevilla-recuerda-el-esplendor-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-torre-del-oro-de-sevilla-recuerda-el-esplendor-pasado\/","title":{"rendered":"La Torre del Oro de Sevilla recuerda el esplendor pasado"},"content":{"rendered":"\n<p>Franck Fern\u00e1ndez (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente debo reconocer que no conozco Sevilla. En 1992 deb\u00ed ir a trabajar en el Pabell\u00f3n de Espa\u00f1a en la famosa Exposici\u00f3n Universal que celebraba con gran pompa el 500 aniversario de la llegada de Crist\u00f3bal Col\u00f3n a tierras americanas. El destino decidi\u00f3 otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Sevilla, ya en la \u00e9poca en que Espa\u00f1a era due\u00f1a de enormes territorios en Am\u00e9rica, ten\u00eda el monopolio del comercio con las tierras reci\u00e9n descubiertas. Era una ciudad extremadamente rica y cosmopolita. A pesar de las prohibiciones, muchos extranjeros lograban encontrar testaferros que dieran su nombre para operaciones comerciales propias.<\/p>\n\n\n\n<p>Prueba del gran auge y riqueza de la ciudad, sin lugar a dudas, es la Torre del Oro. Puede inducir a error ese nombre aludiendo a toda la riqueza y oro que por ella pas\u00f3 pero no es el caso. Su nombre se debe al reflejo dorado que anta\u00f1o proyectaban sus azulejos sobre el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de esta torre comenz\u00f3 antes de Col\u00f3n, all\u00e1 en el siglo XIII. Su construcci\u00f3n fue ordenada en 1220 por el gobernador almohade Abu l-Ul\u00e0, como parte del sistema defensivo del puerto isl\u00e1mico. La torre ten\u00eda un prop\u00f3sito doble: vigilar el tr\u00e1nsito fluvial y proteger la entrada a la ciudad mediante una gruesa cadena que se extend\u00eda desde su base hasta la orilla opuesta, donde se levantaba otra torre ya desaparecida. Entre ambas formaban una muralla flotante capaz de cerrar el paso a los nav\u00edos enemigos. Esta cadena para cerrar el canal de una v\u00eda mar\u00edtima era una forma muy utilizada en la \u00e9poca para la defensa de los puertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en 1248 las tropas de Fernando III conquistaron Sevilla, la torre pas\u00f3 a manos cristianas. La reconquista no alter\u00f3 su destino: sigui\u00f3 siendo atalaya y fort\u00edn, pero con el tiempo su funci\u00f3n se ampli\u00f3. Al convertirse Sevilla en una gran metr\u00f3poli del comercio ultramarino en el siglo XVI, la Torre del Oro fue s\u00edmbolo y testigo del sistema de flotas que un\u00eda a Espa\u00f1a con el Nuevo Mundo. Desde el puerto sevillano zarpaban las naves de la Casa de Contrataci\u00f3n y, a su regreso, los galeones descargaban sus tesoros bajo la presencia imponente de la torre. Aqu\u00ed, en ese tramo del Guadalquivir, se deten\u00edan los galeones procedentes de Veracruz, Cartagena o La Habana, cargados de plata mexicana, oro peruano, perlas del Caribe, az\u00facar, tabaco y maderas preciosas.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de las flotas era un acontecimiento que paralizaba a la ciudad. Desde los balcones y los muelles se arremolinaba la multitud para ver las velas blancas aproximarse por el meandro del r\u00edo Guadalquivir. Los campanarios repicaban y los mercaderes se preparaban para un frenes\u00ed de transacciones. En ese contexto, la Torre del Oro actuaba como guardiana de la riqueza y del orden. Serv\u00eda de puesto de control aduanero y de vigilancia militar. All\u00ed se registraban los nav\u00edos, se anotaban las cargas y tambi\u00e9n se almacenaban temporalmente los metales preciosos m\u00e1s valiosos antes de su traslado a la Casa de la Moneda o al Alc\u00e1zar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por los pies de esta Torre pasaron caravanas de mulas cargadas con lingotes, escribanos con pliegos de cuentas, soldados vigilantes y cl\u00e9rigos que bendec\u00edan la fortuna llegada del otro lado de la mar oc\u00e9ano. Cada carga era registrada, tasada y sellada.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tiempo, la riqueza que pasaba por Sevilla alcanz\u00f3 proporciones fabulosas. Solo la plata americana representaba, en algunos a\u00f1os, hasta el 25% del ingreso real. Aquellas remesas sosten\u00edan guerras, ej\u00e9rcitos y la construcci\u00f3n de palacios, al mismo tiempo que despertaban la codicia de corsarios y potencias rivales.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del siglo XVIII, cuando el comercio americano se abri\u00f3 a otros puertos y C\u00e1diz sustituy\u00f3 a Sevilla como sede de la Casa de Contrataci\u00f3n, la Torre del Oro perdi\u00f3 protagonismo. El Guadalquivir se fue enarenando y los grandes galeones ya no pod\u00edan remontarlo con facilidad. La torre qued\u00f3 entonces como recordatorio de una era de esplendor, solitaria frente al r\u00edo, con su c\u00fapula a\u00f1adida en el &nbsp;siglo XVIII.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el siglo XIX estuvo a punto de ser demolida. La modernidad, con su prisa y sus nuevas ambiciones urbanas, ve\u00eda en ella un vestigio in\u00fatil. Fue gracias al empe\u00f1o de historiadores y ciudadanos sevillanos que se salv\u00f3 de la destrucci\u00f3n. Restaurada a mediados del siglo XX, pas\u00f3 a albergar un peque\u00f1o museo naval. Hoy, quien la visita puede contemplar mapas, instrumentos de navegaci\u00f3n, modelos de galeones y documentos que nos cuentan sobre el tr\u00e1fico mar\u00edtimo de las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p>La Torre del Oro evoca la ambici\u00f3n y la fragilidad de un imperio sostenido por el mar y miles y miles de espa\u00f1oles que vinieron a \u201chacer las Am\u00e9ricas\u201d. Contemplar esta Torre del Oro es recordar la confluencia de la piedra isl\u00e1mica a la devoci\u00f3n cristiana y al impulso moderno del comercio. Esta es la principal raz\u00f3n por la que su reflejo en el agua no envejece.<\/p>\n\n\n\n<p>El viajero que viene hoy a Sevilla tiene mucho m\u00e1s que ver que esta se\u00f1orial Torre del Oro. Los monumentos y atracciones son numerosos. Sevilla debe visitarse en particular durante la Semana Santa, cuando las hermosas sevillanas salen a mostrar todo su garbo y belleza con sus encantadores trajes de lunares sobre caballos, sin olvidar sus maravillosas mantillas y peinetas. Venir a Sevilla es visitar su majestuosa catedral, la hermosa Plaza de Espa\u00f1a, es perderse por las callejuelas de la vieja ciudad, es entrar en los c\u00e9lebres bares de tapas para degustar un buen vinito de Jerez. El atento visitante, si presta atenci\u00f3n, no dejar\u00e1 de escuchar el ruido de velas y jarcias que nos llega desde las orillas del Guadalquivir como lo escuchaban anta\u00f1o sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>(*)Traductor, int\u00e9rprete, fil\u00f3logo.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La Torre del Oro de Sevilla recuerda el esplendor pasado' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-torre-del-oro-de-sevilla-recuerda-el-esplendor-pasado\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franck Fern\u00e1ndez (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Lamentablemente debo reconocer que no conozco Sevilla. En 1992 deb\u00ed ir a trabajar en el Pabell\u00f3n de Espa\u00f1a en la famosa Exposici\u00f3n Universal que celebraba con gran pompa el 500 aniversario de la llegada de Crist\u00f3bal Col\u00f3n a tierras americanas. 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