{"id":207432,"date":"2025-10-06T16:07:07","date_gmt":"2025-10-06T21:07:07","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=207432"},"modified":"2025-10-06T16:07:09","modified_gmt":"2025-10-06T21:07:09","slug":"es-momento-de-hacer-algo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/es-momento-de-hacer-algo\/","title":{"rendered":"Es momento de hacer algo"},"content":{"rendered":"\n<p>Jorge Zepeda Patterson*<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la golpiza propinada a los polic\u00edas de la Ciudad de M\u00e9xico por cientos de v\u00e1ndalos, muchos de ellos encapuchados, incrustados en las marchas del 2 de octubre, cabr\u00eda preguntarse si ha llegado el momento de hacer algo. Es decir, algo m\u00e1s que ofrecer disculpas a los ciudadanos y asumirlo como un costo a pagar en determinados aniversarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, las autoridades suelen preferir pasar el trago amargo \u201cdel d\u00eda siguiente\u201d, que enfrentar a estos grupos de infiltrados enardecidos y correr el riesgo de la foto con una imagen represiva que puede costar la renuncia del funcionario o incluso una averiguaci\u00f3n penal. Negociar con las joyer\u00edas y los comercios afectados y reparar destrozos es mucho m\u00e1s seguro que asumir la responsabilidad de lo que pueda suceder en un enfrentamiento de poder a poder. Es muy f\u00e1cil indignarse frente a lo sucedido y acusar con dedo flam\u00edgero, pero tampoco podemos ser ingenuos e ignorar que esos mismos acusadores, y otros m\u00e1s, linchar\u00edan medi\u00e1ticamente a gobierno y autoridades si un operativo de contenci\u00f3n se sale de las manos y un joven termina en la morgue.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso desde el punto de vista de los funcionarios. Pero incluso desde un enfoque m\u00e1s org\u00e1nico o institucional, la aversi\u00f3n al riesgo es comprensible. En cualquier pa\u00eds occidental hay pocas cosas que los gobiernos teman m\u00e1s que una chispa capaz de detonar la exasperaci\u00f3n de tantos que tienen algo que reclamar. V\u00e1ndalo o no, cualquier potencial v\u00edctima de \u201cla represi\u00f3n policiaca\u201d pertenece a una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Son las razones por las cuales en Londres, Par\u00eds o Ciudad de M\u00e9xico las autoridades suelen preferir hacer control de da\u00f1o de los destrozos, que enfrentar el riesgo de provocar una cadena de movimientos potencialmente incendiaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho lo anterior, la inacci\u00f3n tiene un costo creciente. Frente a la impunidad, los grupos provocadores tienden a multiplicarse y, peor a\u00fan, a intensificar la violencia y la severidad de sus acciones. Porque no estamos hablando ya de situaciones que se salen de cauce en una marcha por el arrebato emocional o la calentura de un par de acelerados (y descerebrados). Se trata de operaciones de provocaci\u00f3n y violencia pensadas de antemano. Las investigaciones tendr\u00e1n que precisar el origen de la agresi\u00f3n este 2 de octubre, pero los sospechosos usuales son mencionables: porros de la UNAM, grupos de ultraderecha o neonazis, radicales de ultraizquierda que desean \u201cdesenmascarar\u201d al gobierno, pseudoanarquistas que no pierden la oportunidad de golpear polic\u00edas, crimen organizado siempre interesado en crear escenarios de r\u00edo revuelto. El problema es que de no hacer nada, o algo mejor de lo que se est\u00e1 haciendo, aumentar\u00e1 la tentaci\u00f3n entre estos grupos para aprovechar la oportunidad de poner en marcha sus agendas. Y tampoco podemos descartar que la agresi\u00f3n de este jueves no est\u00e9 relacionada con algo peor; por ejemplo, el asesinato de los dos colaboradores de la Jefa de Gobierno hace algunos meses.<\/p>\n\n\n\n<p>El da\u00f1o provocado por estos grupos afecta en tres sentidos. Por un lado, los polic\u00edas obligados a afrontar sin bastones o equivalente, a cuadrillas de v\u00e1ndalos armados de cadenas y barras de metal. \u201cSi mi casco no hubiera resistido estar\u00eda muerto\u201d, afirm\u00f3 uno de ellos. Otros tres no fueron tan afortunados y su vida pende de un hilo. Nada bueno derivar\u00e1 de que los polic\u00edas y sus comandantes lleguen a la conclusi\u00f3n de que los funcionarios prefieren evitar riesgos pol\u00edticos con cargo a la integridad f\u00edsica de guardias y granaderos. De no hacerse algo se corre el riesgo de que los cuerpos de seguridad acumulen un resentimiento justificado por la sensaci\u00f3n de ser utilizados como carne de ca\u00f1\u00f3n. Y a ning\u00fan sistema pol\u00edtico conviene la acumulaci\u00f3n de enconos de parte de las fuerzas armadas con respecto al poder civil.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego est\u00e1n los comerciantes afectados. El gobierno puede compensar algunos da\u00f1os econ\u00f3micos, pero va m\u00e1s all\u00e1 de eso. El seguro anual que cubre p\u00e9rdidas ser\u00e1 cada vez m\u00e1s caro; el temor de clientes y empleados en determinadas fechas ser\u00e1 paralizante. Pero sobre todo la sensaci\u00f3n de impotencia frente a fuerzas salvajes respecto a las cuales la autoridad es incapaz de ofrecer m\u00ednimos de seguridad. Obvio decir que, en momentos en que el gobierno de la 4T intenta construir un clima favorable a la inversi\u00f3n y a la generaci\u00f3n de empleos, el malestar de los comerciantes es contraproducente.<\/p>\n\n\n\n<p>Y finalmente est\u00e1 la opini\u00f3n p\u00fablica y las sensaciones de la ciudadan\u00eda. Muchos mexicanos no hacen los c\u00e1lculos pol\u00edticos de los p\u00e1rrafos anteriores. Simplemente asumen que el gobierno es incapaz de contener a un centenar de vagos y proteger a comerciantes y a mujeres y hombres de a pie. Una sensaci\u00f3n de impotencia que poco a poco se va traduciendo en p\u00e9rdida de credibilidad, incertidumbre y miedo. Los ingredientes que, combinados y macerados, derivan en un apetito por los pregoneros de mano dura; los Bolsonaros, los Trumps y los Buqueles.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese sentido, constituye una paradoja que un gobierno que utiliza el argumento de no ceder a la provocaci\u00f3n, para no convertirse en autoridad represiva, termina alimentando un clima favorable a soluciones autoritarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior no significa que est\u00e9 abogando por una confrontaci\u00f3n a palos, ni mucho menos. Pero s\u00ed por una estrategia de fondo. El deseo de no reprimir, premisa con la que estoy de acuerdo, no puede convertirse en coartada para la inacci\u00f3n, porque eso, insisto, agravar\u00e1 el problema.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s bien se requiere voluntad pol\u00edtica para afrontarlo profesionalmente antes, durante y despu\u00e9s. Antes, mediante trabajo de inteligencia para detectar estos grupos, infiltrarlos, captar comunicaciones, identificar a sus l\u00edderes y sus posibles v\u00ednculos criminales. Durante, con un despliegue de mayor fuerza a lo largo de las marchas y plantones para desincentivar la violencia y un trabajo de conciencia entre los manifestantes genuinos para que se deslinden de los provocadores. Y despu\u00e9s, para evitar la impunidad sobre los cr\u00edmenes cometidos: los polic\u00edas deben saber que la agresi\u00f3n destinada a lastimarlos culmina en detenciones. Eso implica recursos, investigaci\u00f3n y disposici\u00f3n. Algo mucho m\u00e1s que lo que hasta ahora ha sido una mera disculpa y una apuesta para que el tema se olvide en dos o tres d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>*Periodista<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Es momento de hacer algo' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/es-momento-de-hacer-algo\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Zepeda Patterson* Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Tras la golpiza propinada a los polic\u00edas de la Ciudad de M\u00e9xico por cientos de v\u00e1ndalos, muchos de ellos encapuchados, incrustados en las marchas del 2 de octubre, cabr\u00eda preguntarse si ha llegado el momento de hacer algo. 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