{"id":185851,"date":"2024-03-23T14:34:24","date_gmt":"2024-03-23T20:34:24","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=185851"},"modified":"2024-03-23T14:34:25","modified_gmt":"2024-03-23T20:34:25","slug":"revisitando-mis-mas-viejos-recuerdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/revisitando-mis-mas-viejos-recuerdos\/","title":{"rendered":"Revisitando mis m\u00e1s viejos recuerdos"},"content":{"rendered":"\n<p>Frank Fern\u00e1ndez Estrada *<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Es incre\u00edble los viejos recuerdos que puede guardar la memoria de un ni\u00f1o. Es evidente que, para que un evento permanezca de forma imborrable en la memoria de un ni\u00f1o muy peque\u00f1o, tiene que haber sido un acontecimiento de envergadura.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 el comunismo a Cuba, yo ten\u00eda solo cinco a\u00f1os. Sin embargo, recuerdo perfectamente c\u00f3mo eran las tiendas por departamentos, los supermercados, las famosas \u201cbodegas\u201d cubanas.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s antiguo de mis recuerdos es de febrero de 1957. Necesariamente ten\u00eda solo dos a\u00f1os y medio, dado que nac\u00ed en agosto de 1954. Era un domingo de Carnaval. A mi querido primo Pablo (10 meses menor que yo) y a m\u00ed nos hab\u00edan disfrazado de \u201ccowboys\u201d con trajes negros y rojos.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan est\u00e1bamos en casa de mis abuelos. Mi primo y yo jug\u00e1bamos en el balc\u00f3n sentados en el piso, tir\u00e1ndonos una pelota de bolos. En alg\u00fan momento mi pobre primo hizo algo que a m\u00ed no me gust\u00f3. No dud\u00e9 en coger un bolo de madera y con \u00e9l le di un fuerte golpe en la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi primo Pablo cay\u00f3 de espaldas, sin sentido. Mi t\u00eda Aurelia, que estaba de visita en Cuba, con mi prima Susana, a\u00fan beb\u00e9 en brazos, nos \u201ccuidaba desde lejos\u201d mientras se balanceaba en un sill\u00f3n. Recuerdo que se levant\u00f3 y sali\u00f3 corriendo al fondo de la casa a pedir ayuda mientras gritaba: \u2014\u00a1Lo mat\u00f3, lo mat\u00f3! M\u00e1s tarde nos fuimos a ver el desfile de carros aleg\u00f3ricos en la Avenida del Malec\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una avioneta que volaba de un lado al otro del Malec\u00f3n. En alg\u00fan momento esa avioneta cay\u00f3 al mar y yo lo vi con mis propios ojos. Est\u00e1bamos en la acera contraria a aquella donde se encuentra el muro del Malec\u00f3n. Recuerdo c\u00f3mo mi madre tom\u00f3 mi mano izquierda, se meti\u00f3 por delante de un carro aleg\u00f3rico con j\u00f3venes, todas hermosas con sus trajes de tul de color rosa, amarillo y azul pastel. Ella me par\u00f3 en el muro del Malec\u00f3n con la casi imposible misi\u00f3n de ver alg\u00fan sobreviviente de la ca\u00edda de la avioneta.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro viejo recuerdo que tengo est\u00e1 relacionado con la historia de mi pa\u00eds, cuando la oposici\u00f3n declar\u00f3 una huelga general contra el presidente Fulgencio Batista. Nadie fue a trabajar. Ten\u00edan las calles cerradas y el transporte p\u00fablico tampoco funcionaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n por la que la \u201cnegra Evangelina\u201d, como cari\u00f1osamente le llam\u00e1bamos en casa, no pudo llegar desde su popular Pogolotti en Marianao para ocuparse de las tareas dom\u00e9sticas. Para mi madre, que era enferma por la limpieza, aquello de huelga general no era \u00f3bice para dejar de limpiar un solo d\u00eda la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mi madre, limpiar la casa significaba tirar cubos de agua. Mi padre y yo molest\u00e1bamos dentro de la casa con tanta agua. Nos mand\u00f3 a sentarnos a la escalera que un\u00eda los diferentes pisos del edificio. En un momento determinado all\u00ed mi padre y yo tambi\u00e9n molest\u00e1bamos, porque la escalera tambi\u00e9n se limpiaba a puro cubo de agua y mi madre nos pidi\u00f3 que nos fu\u00e9ramos a \u201ccasa de los viejos\u201d, a solo tres cuadras, donde viv\u00edan mis bisabuelos y mis dos t\u00edas abuelas a las que se les hab\u00eda escapado el tren del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estar tan solo a tres cuadras, ten\u00edamos que pasar por una transitada calzada de La Habana, la Calzada de Ayestar\u00e1n. Ya nos acerc\u00e1bamos a esa calzada cuando, de detr\u00e1s de un \u00e1rbol, sali\u00f3 un hombre rifle en mano. Es evidente que para un ni\u00f1o de dos a\u00f1os y medio esto fue un hecho muy fuerte. Lo que m\u00e1s claro tengo es c\u00f3mo yo me abrac\u00e9 a llorar al muslo de mi padre porque, en mi mente, ya nos ve\u00eda fusilados. El armado dijo que no pod\u00edamos seguir andando y que nos regres\u00e1ramos. Otro hecho de esa expedici\u00f3n a \u201ccasa de los viejos\u201d fue ver en la esquina de la Calzada de Ayestar\u00e1n y la calle Desag\u00fce un Volkswagen volcado y en fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocos meses m\u00e1s tarde, habr\u00e1 sido en julio o agosto, que eran los \u201cmeses oficiales de temporada de playa\u201d, fuimos con mis padres al Vedado Tennis Club. La sociedad cubana estaba muy dividida en clases y un signo distintivo del estatuto social en el que uno se encontrara era el club al que uno pertenec\u00eda. No s\u00e9 qu\u00e9 hac\u00edamos en el Vedado Tennis Club, porque esa no era nuestra clase social.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros m\u00e1s modestamente pertenec\u00edamos al Club N\u00e1utico con una playa bastante mala, pero con magn\u00edficas instalaciones. Lo que m\u00e1s me gustaba a m\u00ed del Club N\u00e1utico era la piscina, donde mis padres, despu\u00e9s de encontrar tumbonas, se acostaban a tomar el Sol en compa\u00f1\u00eda de las maravillas de c\u00f3cteles que preparaba el barman de la piscina. A m\u00ed me serv\u00edan Canad\u00e1 Dry en copa con la consabida parafernalia que acompa\u00f1a a los c\u00f3cteles. Yo me sent\u00eda en la gloria, crey\u00e9ndome ya un hombre \u201cque beb\u00eda alcohol\u201d. El tema es que en el Vedado Tennis Club lo primero que hice al ver una piscina fue tirarme al agua. Mis recuerdos est\u00e1n fijos en la imagen de mi padre, tir\u00e1ndose detr\u00e1s de m\u00ed con ropa y todo para que no me ahogara. Tambi\u00e9n recuerdo la buena tunda de nalgadas que recib\u00ed detr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre era un hombre muy bueno y solo me afligi\u00f3 el castigo de nalgadas dos veces en su vida. Para \u00e9l era suficiente ponerme mala cara, de esas que inspiran respeto, y sentarme castigado en alguna silla.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuarto y \u00faltimo recuerdo que quiero contarles en esta cr\u00f3nica ya yo era un poco mayor (unos 5 a\u00f1os). Los domingos nos \u00edbamos hasta la playa de Santa Fe, adonde se hab\u00edan mudado mis abuelos junto con mis t\u00edos y mis primos de los que yo era el jefe de la pandilla. No s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n est\u00e1bamos sin coche. Seguramente estaba en reparaci\u00f3n. El mejor amigo de mi padre, de cuando eran ni\u00f1os, era el negro Conrado que, con el paso de los a\u00f1os, tambi\u00e9n fue el mec\u00e1nico de los coches de la familia. Pues entre la casa de mis abuelos y la nuestra no hab\u00eda un bus directo y ten\u00edamos que transbordar en lo que para los habaneros se llama \u201cla Playa de Marianao\u201d. All\u00ed disciplinadamente esper\u00e1bamos en fila un bus que nos llevara hasta nuestra casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo de los primeros en la fila me correspond\u00eda un asiento. Sin embargo, al irme a sentar, un negro me empuj\u00f3 para sentarse \u00e9l. Yo vine a sentarme a las rodillas de mi padre quien me pregunt\u00f3: \u2014\u00bfPor qu\u00e9 no te sentaste en aquel asiento? Yo no tuve mejor respuesta que decirle: \u2014Aquel negro me empuj\u00f3. Esa fue la \u00fanica bofetada que recib\u00ed de mi padre y me dijo en voz alta para que todos en el bus escucharan: \u2014Ese negro no. Ese se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Primero la nalgada en el Vedado Tennis Club y despu\u00e9s la bofetada en el paradero de la Playa de Marianao. Esas fueron las dos \u00fanicas veces que mi padre me levant\u00f3 la mano. Ambas fueron lecciones de vida que a\u00fan no he olvidado ni siquiera ahora que estoy en el oto\u00f1o de mi vida. \u00bfQui\u00e9n ahora, despu\u00e9s de estas historias, puede alegar que una buena nalgada en el momento adecuado no es buena para la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os?<\/p>\n\n\n\n<p>(*)Traductor, int\u00e9rprete y fil\u00f3logo.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Revisitando mis m\u00e1s viejos recuerdos' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/revisitando-mis-mas-viejos-recuerdos\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frank Fern\u00e1ndez Estrada * Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Es incre\u00edble los viejos recuerdos que puede guardar la memoria de un ni\u00f1o. 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