{"id":179985,"date":"2023-11-11T12:42:02","date_gmt":"2023-11-11T18:42:02","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=179985"},"modified":"2023-11-11T12:42:03","modified_gmt":"2023-11-11T18:42:03","slug":"la-historia-detras-de-macorina-y-su-celebre-cancion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-historia-detras-de-macorina-y-su-celebre-cancion\/","title":{"rendered":"La historia detr\u00e1s de Macorina y su c\u00e9lebre canci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Franck Fern\u00e1ndez Estrada*<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p><em>Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua hsabxhjsbax sahx sah xjhsa xjh sax<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que no hay palabras mal dichas, sino palabras mal comprendidas. Y es que la mayor\u00eda de los humanos suele pensar en algo de doble sentido cuando alguien habla. Y no siempre es cierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como quiero comenzar mi escrito, dedicado a la historia de una famosa canci\u00f3n, \u201cPonme la mano aqu\u00ed Macorina\u201d, y a la inspiradora de la misma, Mar\u00eda Constancia Caraza Vald\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta que a Mar\u00eda no le gustaba este sobrenombre que, seg\u00fan cuentan, le habr\u00eda dado un borracho. Muy a pesar de ella fue con este mote que pas\u00f3 a la posteridad y por todos conocida. Nuestro personaje de hoy naci\u00f3 a finales del siglo XIX en la peque\u00f1a ciudad de Guanajay, en la provincia de Pinar del R\u00edo, Cuba. Era una mujer de familia muy pobre. Medio negra, medio china. A los 15 a\u00f1os decidi\u00f3 escaparse de su casa con el noviecito del momento y escogieron como lugar para ocultar su amor la ciudad de La Habana. Pronto se dieron cuenta los dos mocosos que eran demasiado j\u00f3venes para enfrentarse a la vida y que estaban econ\u00f3micamente desprovistos de todo lo necesario para llevar una vida medianamente decorosa. Al menos ella ten\u00eda un don con el que hab\u00eda nacido. O m\u00e1s bien hablemos de dos dones. Unos muy hermosos ojos, de \u00e9sos que paralizan a cualquiera que se enfrente a ellos que, como Medusa, dejaba de piedra a sus v\u00edctimas, y un donaire y desenfado como pocas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella relaci\u00f3n dur\u00f3 muy poco. Sin embargo, una conocida de uno de los cuartos en los que hab\u00edan encontrado alojo de una casa de vecindad la introdujo en la m\u00e1s antigua de las profesiones. Pero nuestra Mar\u00eda ve\u00eda alto. Ella no quer\u00eda ser una m\u00e1s. Lo mismo, por instinto nato como que por haber le\u00eddo de las grandes meretrices en alguna revista de moda, decidi\u00f3 ser una de ellas y muy selectivamente y con buena cantidad de dinero por delante vendi\u00f3 su cuerpo. Sus ojos y su prestancia le abr\u00edan el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es que nuestra Mar\u00eda no solo era hermosa y atrevida para los c\u00e1nones de cualquier sociedad latinoamericana de comienzos del siglo XX, sino que tambi\u00e9n era una mujer feminista y muy avanzada en sus ideas para su \u00e9poca, luchando por la igualdad de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Claro, en esto de luchar cada una encuentra su campo de batalla. El de ella fue manejar un despampanante Hispano Suiza convertible rojo, el \u00fanico de Cuba, siendo la primera mujer en el continente americano, incluidos los Estados Unidos, en obtener una licencia para conducir un coche. Esc\u00e1ndalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el p\u00falpito, los curas habaneros hablaban de los sat\u00e1nicos hechos. En los salones de la alta e incluso de la mediana sociedad habanera, seguramente con mucha envidia, las damas del momento criticaban a aqu\u00e9lla que sab\u00eda subirse a la ola de los vientos de modernidad. Su mirada, su personalidad, sus finos modales, y seguramente sus artes horizontales, le abrieron camino a las m\u00e1s altas esferas masculinas ricas de la sociedad cubana del momento. Incluso hasta el presidente Jos\u00e9 Miguel G\u00f3mez, quien tambi\u00e9n disfrut\u00f3 de sus amor\u00edos con Mar\u00eda. Pero, \u00bfen qu\u00e9 momento Mar\u00eda se convierte en Macorina? Resulta que en estos momentos en La Habana se presentaba una cupletista espa\u00f1ola, cuyo nombre art\u00edstico era la Fornarina. El nombre le ven\u00eda de la famosa modelo y quiz\u00e1s amante del portentoso pintor renacentista italiano Rafael Sanzio. Por reproducciones en la \u00e9poca medio mundo conoc\u00eda los cuadros de Rafael y el rostro de su modelo y amante. En estos momentos, cosa que dur\u00f3 varias d\u00e9cadas, hab\u00eda una cuadra particularmente de moda en La Habana. Se le llamaba \u201cLa Acera del Louvre\u201d. A\u00fan lleva ese nombre, aunque el glamur pas\u00f3 hace mucho tiempo. Esta cuadra est\u00e1 en Galeano entre San Rafael y Neptuno. En sus dos extremos a\u00fan se encuentran dos de los mejores hoteles de la \u00e9poca en La Habana, el Hotel Sevilla y el Hotel Tel\u00e9grafo. Entre ambos hoteles, cafeter\u00edas y restaurantes colocaban sus mesas en el muy amplio portal resguardado por grandes arcadas. Esas mesas eran ideales para que sus clientes disfrutaron del \u201cver y ser visto\u201d. Una tarde, nuestra famosa Mar\u00eda se paseaba, elegantemente vestida y alhajada, con esa mirada p\u00edcara y desenvuelta, cuando un borracho exclam\u00f3: \u201cPor ah\u00ed va la Macorina\u201d, creyendo que se trataba de la cupletista Fornarina. Como buen cubano, aquel borracho lo dijo casi gritando y, al ser escuchado por los comensales de las mesas cercanas, rieron del sobrenombre que se hab\u00eda creado. Ya nac\u00eda, con letras de nobleza, no Mar\u00eda Constancia Carranza Vald\u00e9s, sino la Macorina.<\/p>\n\n\n\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, que en nada afect\u00f3 a Cuba, puesto que la mayor parte de las batallas tuvieron lugar en el Viejo Continente, el pa\u00eds goz\u00f3 de un formidable boom econ\u00f3mico debido al elevado precio que alcanz\u00f3 el az\u00facar en el mercado internacional. Es lo que los historiadores llaman \u201cLas Vacas Gordas\u201d. La sacarocracia cubana y toda una serie de grandes personajes hac\u00edan fabulosas fortunas, fortunas que les gustaba mostrar y ostentar. Como ya habr\u00eda dicho antes la Bella Otero, el hecho de que a un caballero se le viera del brazo de la Macorina en La Habana lo situaba en un estatuto econ\u00f3mico de importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se estableci\u00f3 en la avenida de Galeano, en un buen apartamento, cerca del mar y all\u00ed recib\u00eda a un par de docenas de hombres ricos y hambrientos de los servicios horizontales de nuestra hero\u00edna del d\u00eda de hoy. Pero las cosas pasan, el tiempo es inexorable y la belleza y la juventud se acaban. Lamentablemente para la Macorina esto coincidi\u00f3 con la \u00e9poca de \u201cLas Vacas Flacas\u201d en Cuba, motivada por el crack del 29 y la bajada de los precios del az\u00facar. Todos aqu\u00e9llos que mendigaban a buen precio horas de compa\u00f1\u00eda con la Macorina empobrec\u00edan y se hac\u00edan m\u00e1s espor\u00e1dicos ante las puertas de aquel apartamento de la calle Galiano. M\u00e1s bien ellos eran ahora los que le ped\u00edan ayuda a Macorina. Se vio en la necesidad de vender sus nueve veh\u00edculos, incluyendo el Hispano Suiza, sus cuatro residencias, sus alhajas, sus pieles, sus lujosos vestidos y pronto fue acogida en su vejez (porque para una cocotte 42 a\u00f1os ya es vejez) por unos amigos en una cuarter\u00eda barata.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no por eso ser\u00eda la Macorina olvidada. Un asturiano, Alfonso Cam\u00edn, dentro de su libro de poemas Carey, le escribi\u00f3 un inmortal poema a la Macorina. Despu\u00e9s vendr\u00eda la famosa cantante mexicana, Chavela Vargas, mexicana aunque nacida en Costa Rica, porque, como ella misma dec\u00eda: \u201cLos mexicanos nacemos donde nos da nuestra rechingada madre\u201d. La Vargas tom\u00f3 los versos de este poema para cantarle a aqu\u00e9lla que, lamentablemente, nunca lleg\u00f3 a ser una de sus m\u00faltiples conquistas femeninas. Aunque la canci\u00f3n fue retomada y con diversos ritmos por otros cantantes, la realmente inmortal fue la versi\u00f3n original, la de Chavela Vargas, con voz rota de borracho de cantina barata mexicana. Chavela, en su af\u00e1n de conquistar a la Macorina, a\u00fan no ca\u00edda en desgracia total, trataba de cortejarla dici\u00e9ndole que la har\u00eda recorrer todo el mundo, que har\u00eda que todos la conocieran. No fall\u00f3 Chavela a su palabra de conquista\u2026 lo logr\u00f3 con su canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfde d\u00f3nde viene eso de \u201cPonme la mano aqu\u00ed\u201d que a muchos nos lleva a pensar mal, sobre todo con el quejido lujurioso de Chavela? Resulta que Macorina dec\u00eda tener (o realmente ten\u00eda) poderes curativos con las manos, a lo que hoy en d\u00eda se le llama reiki. Medio en serio, medio en broma, aqu\u00e9llos que se le acercaban le dec\u00edan: \u201cPonme la mano aqu\u00ed Macorina\u201d buscando alivio a su dolor\u2026 quiz\u00e1s a su excitaci\u00f3n. La Macorina, aqu\u00e9lla que ante el asombro de unos, el estupor de otros y los aplausos de terceros, sonaba con desparpajo el claxon de su Hispano Suiza endemoniadamente rojo Prado arriba, Prado abajo, mostrando con una encantadora carcajada y llevando en sus manos su reci\u00e9n adquirida licencia para conducir un coche. Es esta mujer, la Macorina, la que ha pasado a la historia por la muy er\u00f3tica canci\u00f3n de Chavela Vargas.<\/p>\n\n\n\n<p>*Traductor, int\u00e9rprete, fil\u00f3logo.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La historia detr\u00e1s de Macorina y su c\u00e9lebre canci\u00f3n' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-historia-detras-de-macorina-y-su-celebre-cancion\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franck Fern\u00e1ndez Estrada* Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua hsabxhjsbax sahx sah xjhsa xjh sax Dicen que no hay palabras mal dichas, sino palabras mal comprendidas. 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