{"id":175164,"date":"2023-08-12T13:43:18","date_gmt":"2023-08-12T18:43:18","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=175164"},"modified":"2023-08-12T13:43:19","modified_gmt":"2023-08-12T18:43:19","slug":"la-mayor-superinflacion-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-mayor-superinflacion-del-mundo\/","title":{"rendered":"La mayor superinflaci\u00f3n del mundo"},"content":{"rendered":"\n<ul><li><strong><em>El caso del pengo de Hungr\u00eda despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial<\/em><\/strong><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>Por: Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el mundo ha pasado por dos crueles acontecimientos. El primero de ellos fue la epidemia de Covid-19 que tantas muertes y dolor ha causado. El segundo es la injustificada invasi\u00f3n rusa a Ucrania. Podr\u00edamos pensar que el hecho de que esta guerra se centre en un lugar espec\u00edfico del mundo no deber\u00eda causar grandes problemas al resto de los pa\u00edses. El mundo en nuestros d\u00edas est\u00e1 tan entrelazado desde todos los puntos de vista, que ambos acontecimientos han causado tambi\u00e9n importantes trastornos de log\u00edstica. Cuando hablo de log\u00edstica, hablo de la afectaci\u00f3n en la producci\u00f3n de bienes de consumo y en el transporte de mercanc\u00edas de un lugar a otro del planeta. Todo esto, am\u00e9n de las muertes, dolor y destrucci\u00f3n que han causado. Tambi\u00e9n han generado una inflaci\u00f3n que podemos ver en todos los pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto de la inflaci\u00f3n no es cosa nueva. Va y viene. Ya en la antigua Roma se vieron confrontados a procesos inflacionarios. Esta que vivimos ahora, por mucho que nos duela en nuestros bolsillos, ni remotamente es la mayor inflaci\u00f3n que ha visto la historia. Cuando termin\u00f3 la Primera Guerra Mundial con la derrota de los Imperios de Europa Central, a saber: Alemania y Austria-Hungr\u00eda, se vivieron fuertes procesos inflacionarios en esos pa\u00edses. Dichas naciones fueron obligadas a pagar tributos de guerra, en la medida en que se consideraba que fueron ellos los que comenzaron la guerra y los que deb\u00edan pagar, al menos por los da\u00f1os materiales que hab\u00edan ocasionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cantidades de dinero a pagar eran tan grandes que da\u00f1aron fuertemente el tejido econ\u00f3mico de esos pa\u00edses. En el caso de Hungr\u00eda tuvieron que abandonar la moneda que hasta ese momento se utilizaba en ese pa\u00eds, la corona h\u00fangara, por una nueva, el pengo. En el momento de pasar de una moneda a la otra, 1 nuevo pengo val\u00eda 12 500 coronas h\u00fangaras. Pero los h\u00fangaros, como tampoco los alemanes, no entendieron la lecci\u00f3n y se fueron a una Segunda Guerra Mundial, una vez m\u00e1s, juntos. Si bien, en el caso de Alemania, Estados Unidos, conociendo lo que ya hab\u00eda generado en la econom\u00eda y el pueblo alem\u00e1n el pago de compensaciones de guerra despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, insisti\u00f3 enormemente ante sus aliados no pedirle a Alemania compensaciones de guerra. Todo lo contrario, Alemania fue generosamente ayudada para su reconstrucci\u00f3n, entre otros, con el famoso Plan Marshall.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no solo no permiti\u00f3 que los pa\u00edses que entraban en su zona de influencia aceptaran el Plan Marshal, sino que le exigi\u00f3 compensaciones de guerra a Hungr\u00eda (los ej\u00e9rcitos h\u00fangaros hab\u00edan entrado en territorio sovi\u00e9tico) por el equivalente de unos 4,000 millones de d\u00f3lares de nuestros d\u00edas. Esta suma tambi\u00e9n deb\u00eda compartirse con yugoslavos y checoslovacos. La consecuencia de todo esto fue desastrosa. La econom\u00eda h\u00fangara estaba en el piso. Ya se hab\u00edan firmado los acuerdos de Potsdam en Alemania para terminar con la Segunda Guerra Mundial y a\u00fan en Budapest continuaban las batallas por el control de la ciudad con los alemanes y h\u00fangaros de un lado y los sovi\u00e9ticos del otro. Las industrias estaban en el suelo, as\u00ed como las estructuras viales. Las pocas locomotoras que quedaron en buen estado fueron llevadas como compensaci\u00f3n de guerra a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Era normal que el pengo pagara las consecuencias. A\u00fan no hab\u00eda terminado la Segunda Guerra Mundial y ya el pengo hab\u00eda perdido 36 veces su valor. Sin embargo, la cosa fue a\u00fan peor m\u00e1s adelante. Las indisciplinas presupuestarias debido a los preparativos de guerra, los gastos propios de la guerra, la gran destrucci\u00f3n, la emisi\u00f3n no garantizada de dinero de guerra aumentaron los estragos. Como si fuera poco, al hacerse la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de la Hungr\u00eda vencida, comenzaron a imprimir alegremente dinero aumentando las condiciones para una vertiginosa fase inflacionaria, la mayor que ha conocido la Historia.<\/p>\n\n\n\n<p>El 10 de julio de 1946 fue el d\u00eda \u00e1lgido del deterioro monetario del pengo h\u00fangaro: lleg\u00f3 a ser de 348.46%. Un ejemplo claro de lo que les estoy narrando es el precio del pan. Un kilo de pan en agosto de 1945 costaba seis pengos. A principios de mayo del a\u00f1o siguiente, por el mismo kilo se ten\u00eda que pagar 8 millones de pengos. En su peor momento, el valor del pengo se deterior\u00f3 en 41.900.000.000.000.000%, cifra que me es imposible pronunciar. Se tomaron varias medidas para tratar de atajar esta vor\u00e1gine inflacionaria, pero todas fracasaron. Los que m\u00e1s sufrieron fueron los ciudadanos de las grandes ciudades. Los campesinos siempre ten\u00edan al alcance de su mano un terru\u00f1o en el que cultivar algo para comer y criar algunos animales. El empobrecimiento de la poblaci\u00f3n h\u00fangara fue general. Para colmo de males, el invierno de 1945 a 1946 fue particularmente rudo en Budapest. Los billetes se utilizaban para encender el fuego de los infiernillos para calmar el fr\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo logr\u00f3 contenerse cuando el 1 de julio de 1946 se cre\u00f3 la nueva moneda que a\u00fan circula en ese pa\u00eds en nuestros d\u00edas, el forinto. El d\u00eda anterior a esta fecha un nuevo forinto val\u00eda cuatro mil cuatrillones de pengos, una cifra dif\u00edcil de entender. Todo el papel moneda que circulaba en la integralidad del pa\u00eds equival\u00eda a una fracci\u00f3n de un centavo de d\u00f3lar norteamericano de aquella \u00e9poca. Hasta tal punto se hab\u00eda degradado la moneda. Hoy en d\u00eda Hungr\u00eda, que forma parte de todas las instituciones europeas y noratl\u00e1ntica, es dirigida por un presidente democr\u00e1ticamente electo, Viktor Orb\u00e1n que, a todas luces, no recuerda todos los sinsabores que ha tenido que vivir su pa\u00eds por las malas alianzas del pasado. En estos momentos, el presidente Orb\u00e1n mira con ojos de damisela hacia Mosc\u00fa, sabiendo lo que representa ser aliado de Vladimir Putin, como lo fuera en el pasado ser aliado del k\u00e1iser Guillermo II o de Adolfo Hitler. Decididamente, aquellos que ignoran la Historia est\u00e1n condenados a revivirla.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Traductor, int\u00e9rprete y&nbsp; fil\u00f3logo.<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La mayor superinflaci\u00f3n del mundo' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-mayor-superinflacion-del-mundo\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso del pengo de Hungr\u00eda despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial Por: Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n En los \u00faltimos a\u00f1os, el mundo ha pasado por dos crueles acontecimientos. El primero de ellos fue la epidemia de Covid-19 que tantas muertes y dolor ha causado. El segundo es la injustificada invasi\u00f3n &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":149239,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[37699,14988,17243],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175164"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=175164"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175164\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":175166,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/175164\/revisions\/175166"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=175164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=175164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=175164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}