{"id":150490,"date":"2022-01-15T12:51:40","date_gmt":"2022-01-15T18:51:40","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=150490"},"modified":"2022-01-15T12:51:46","modified_gmt":"2022-01-15T18:51:46","slug":"el-triste-fin-del-ss-morro-castle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-triste-fin-del-ss-morro-castle\/","title":{"rendered":"El triste fin del SS Morro Castle"},"content":{"rendered":"\n<p>Franck Fern\u00e1ndez *<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Por mucho que lo quieran negar los detractores de lo que fue antes de 1959, Cuba era un pa\u00eds pujante e importante dentro del coro de las naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un pa\u00eds que, gracias a su fuerte econom\u00eda y a sus posibilidades de desarrollo, era destino de muchos emigrantes. No se puede negar esta evidencia. Hab\u00eda injusticias, imposible de negar, pero b\u00e1sicamente era un pa\u00eds donde el que se esforzaba ten\u00eda posibilidades de salir adelante y abrirse un camino. Este tr\u00e1fico de carga y pasajeros hac\u00eda que los viajes, hacia y desde Cuba, fueran algo muy necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>En las \u00e9pocas en las que a\u00fan no exist\u00eda la aviaci\u00f3n o su uso era limitado, forzosamente las comunicaciones se realizaban v\u00eda mar\u00edtima considerando la insularidad del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1958, desde el aeropuerto de La Habana cada 20 minutos sal\u00eda un avi\u00f3n hacia Miami. Es necesario reconocer que eran aviones peque\u00f1os, pero la frecuencia de los viajes da cuenta de lo importante que era La Habana como destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n ya exist\u00eda el proyecto para que La Habana contara con tres aeropuertos. El \u00fanico que existe hoy, conocido como Aeropuerto Internacional Jos\u00e9 Mart\u00ed que se encuentra en la localidad de Rancho Boyeros, ser\u00eda un aeropuerto para vuelos nacionales. Al este del Castillo del Morro de La Habana habr\u00eda un gran aeropuerto que servir\u00eda solo para las conexiones de la capital cubana con destinos de Estados Unidos. Habr\u00eda un tercero en la Playa de Baracoa, al oeste, destinado exclusivamente a vuelos internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre me he preguntado, con el abundante parque automovil\u00edstico que ya exist\u00eda en 1959 y que forzosamente estaba destinado a crecer, \u00bfc\u00f3mo un viajero que lleg\u00f3 a un aeropuerto pudo trasladarse al otro?<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de tener este fuerte tr\u00e1fico mar\u00edtimo a la larga tambi\u00e9n generar\u00eda accidentes. Ya en el pasado he hablado del naufragio del barco espa\u00f1ol Valbanera. Hoy quiero hablar de otro accidente mar\u00edtimo del que me hablaron mucho mis mayores. Es el incendio del SS Morro Castle a tan solo 8 millas n\u00e1uticas de las costas de Nueva Jersey en un viaje que, habiendo partido de La Habana, se dirig\u00eda hacia el puerto de Nueva York.&nbsp; Hagamos un poco de historia.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1928, el Congreso de los Estados Unidos pas\u00f3 una ley mediante la cual se le daban importantes pr\u00e9stamos a las navieras que quisieran construir nuevos barcos con el fin de cumplir con los nuevos est\u00e1ndares de la navegaci\u00f3n. El pr\u00e9stamo llegaba hasta el 75% del precio total del buque, siendo el tipo de inter\u00e9s muy bajo y pagadero en varios a\u00f1os. Quien r\u00e1pidamente opt\u00f3 por financiar nuevos barcos fue la naviera Ward Line, que desde mediados del siglo XIX cubr\u00eda la ruta entre los puertos de La Habana y Nueva York, tanto de pasajeros como de carga.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan pronto como enero de 1929 ya hab\u00edan terminado los trabajos del primero de los dos buques gemelos que decidi\u00f3 encargar la Ward Line. Al primero se le dio el nombre de SS Morro Castle. Al segundo, que se termin\u00f3 pocos meses m\u00e1s tarde, el nombre de SS Oriente. El primero en honor a la fortaleza que se encuentra a la entrada de la bah\u00eda del puerto de La Habana y el segundo en honor a la provincia oriental cubana.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s lleg\u00f3 el \u201ccrack\u201d econ\u00f3mico de Wall Street y la ley seca en Estados Unidos. A pesar de la quiebra en la que se sumieron muchas empresas y personas, el Morro Castle era utilizado por muchas personas que decid\u00edan visitar La Habana o Nueva York en el sentido contario, sabiendo que el trayecto durar\u00eda solo unas 58 horas en cada una de las dos direcciones. Siempre viajaba lleno.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el barco viajaba por aguas internacionales, con precios relativamente asequibles, el pasajero pod\u00eda disfrutar no solo del viaje sino de una org\u00eda de alcohol sin l\u00edmites. As\u00ed estuvieron las cosas durante 4 a\u00f1os, sin ning\u00fan tipo de accidente ni incidente. Hasta la noche del 8 de septiembre de 1934, casualmente d\u00eda de la Sant\u00edsima Virgen de la Caridad del Cobre.<\/p>\n\n\n\n<p>Inicio de eventos desafortunados<\/p>\n\n\n\n<p>Una serie de eventos marcaron el fin de este barco. Es necesario mencionar que, en el momento de su construcci\u00f3n, los barcos fueron equipados con lo m\u00e1s moderno que exist\u00eda en ese momento. Ten\u00edan muy elegantes decorados. Los salones estaban revestidos con las m\u00e1s preciosas maderas. Ambos barcos gemelos contaban con 155 metros de largo y pesaban 11,520 toneladas de peso bruto. Pod\u00edan recibir un total de 498 pasajeros en sus dos clases m\u00e1s los 240 miembros de la tripulaci\u00f3n y los oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n titular del Morro Castle era el capit\u00e1n Robert Rennison Willmort que esa noche, despu\u00e9s de pedir que le trajeran la comida a su camarote, dijo sentirse mal del est\u00f3mago. Pocas horas despu\u00e9s falleci\u00f3 v\u00edctima de un paro card\u00edaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante esta situaci\u00f3n, asumi\u00f3 el cargo de capit\u00e1n el oficial William Warm, hombre que no contaba con la experiencia para enfrentarse a los eventos oestaban por producirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche se desataron los vientos, llegando a aumentar a m\u00e1s de 30 millas por hora. Cuando se encontraban a tan solo unas millas n\u00e1uticas de las costas de Nueva Jersey, en lo que era el sal\u00f3n para escribir de la zona de primera clase, dentro de uno de sus armarios, se desat\u00f3 un incendio. Eran las 2:50 de la madrugada. Las habitaciones contaban con detectores de incendio, pero no las zonas comunes, como era el caso de este sal\u00f3n. El barco estaba completamente en llamas 30 minutos m\u00e1s tarde. Los cables el\u00e9ctricos, que para la fecha no eran recubiertos con material ign\u00edfugo, fueron pasto de las llamas, as\u00ed como las l\u00edneas hidr\u00e1ulicas que permit\u00edan manejar el tim\u00f3n. Inevitablemente esto caus\u00f3 que el barco se quedara sin gobierno y sin electricidad. Los pasajeros fueron avisados por una alarma casi inaudible y se dirigieron a popa. Los tripulantes, pr\u00e1cticamente sin adiestramiento para este tipo de situaci\u00f3n, no sab\u00edan bajar como es debido los botes salvavidas que, para colmo de males, no pod\u00edan bajarse debido al mal tiempo que imperaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El rescate tard\u00f3 en llegar porque solo se logr\u00f3 lanzar una se\u00f1al de SOS. El protocolo para hacerlo era muy estricto y estaba rota la cadena de mando, por lo que finalmente el telegrafista decidi\u00f3 hacerlo sin el acuerdo necesario, justo antes de que se cortara la electricidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tripulantes para llegar a los lugares donde se encontraban los pasajeros romp\u00edan los cristales haciendo que los fuertes vientos entraran al barco y se propagaran las llamas con m\u00e1s rapidez. Las 42 bombas de agua destinadas para luchar contra los incendios no ten\u00edan la fuerza necesaria porque hab\u00edan sido dise\u00f1adas para ser utilizadas solo 6 al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>De los 12 botes con los que contaba el barco solo se lograron bajar 6. Llevaban un total de 85 personas, la mayor\u00eda de ellos tripulantes que hu\u00edan ante el infierno que se desataba en el Morro Castle.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e9lebres personajes a bordo<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los personajes c\u00e9lebres se encontraba a bordo la escritora cubana Ren\u00e9e M\u00e9ndez Capote a la que inicialmente se le acus\u00f3 del fuego por tener ideas izquierdistas. Otro de los c\u00e9lebres pasajeros del barco era el conocido nadador con varios premios a su haber, Franz De Beche, de 17 a\u00f1os quien generosamente entreg\u00f3 su chaleco salvavidas a la se\u00f1orita Rosario Camacho Le\u00f3n porque la vio llorando por no tener salvavidas ni saber nadar. Confiaba en que sus capacidades de nadador le permitir\u00edan llegar a la cercana costa. Nunca lleg\u00f3 a la costa y su cuerpo nunca se encontr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Una persona que tuvo una actitud heroica para orientar y desalojar a los pasajeros, incluso tirando sillas para que los que hab\u00edan optado tirarse al agua ante la perspectiva de morir quemados pudieran encontrar una tabla de salvamento, fue el operador de radio Georges White Rogers. Sin embargo, pronto recayeron sobre \u00e9l las sospechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente preguntarse c\u00f3mo dentro de un armario que solo conten\u00eda material para escribir pudiera declararse un incendio de madrugada. Hubo quienes pensaron que el se\u00f1or Rogers hab\u00eda sido contratado por la compa\u00f1\u00eda naviera para incendiar el barco y cobrar el seguro. Tambi\u00e9n se sospech\u00f3 que Rogers hab\u00eda envenenado al capit\u00e1n. Con el paso del tiempo se vio involucrado en varios eventos de polic\u00eda, incluso siendo acusado de pir\u00f3mano. En 1954 fue declarado culpable por el asesinato de una pareja vecina a la que le deb\u00eda dinero muriendo 3 a\u00f1os y medio despu\u00e9s en prisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de las horas, el barco a la deriva vino a encallar ante la Sala de Convenciones de Asbury Parks Beach de New Jersey y era una atracci\u00f3n para los vecinos que ven\u00edan de paseo a ver al barco todav\u00eda en llamas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las autoridades lograron subir al barco, una vez apagado completamente al fuego y volviendo a la normalidad las temperaturas dentro de lo que quedaba de lo que fuera el orgulloso y elegante SS Morro Castle, se determin\u00f3 el lugar donde comenz\u00f3 el incendio y los restos calcinados de las v\u00edctimas. Por \u00faltimo, el barco termin\u00f3 en manos de una empresa de chatarra que emprendi\u00f3 su desguace.<\/p>\n\n\n\n<p>El accidente del Morro Castle ha sido tema para varias pel\u00edculas y escritos de toda naturaleza. A partir de este incendio, para los viajes por mar se tomaron toda una serie de medidas que, debido a la desgracia que les toc\u00f3 vivir a sus desdichados pasajeros y tripulantes, al menos sirvi\u00f3 para demostrar la ineficacia de las existentes hasta el 8 de septiembre de 1934.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Traductor, int\u00e9rprete y fil\u00f3logo. <a href=\"mailto:altus@sureste.com\">altus@sureste.com<\/a><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El triste fin del SS Morro Castle' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-triste-fin-del-ss-morro-castle\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franck Fern\u00e1ndez * Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Por mucho que lo quieran negar los detractores de lo que fue antes de 1959, Cuba era un pa\u00eds pujante e importante dentro del coro de las naciones. Fue un pa\u00eds que, gracias a su fuerte econom\u00eda y a sus posibilidades de desarrollo, era destino de muchos emigrantes. &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":149239,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[29876,14988],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/150490"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=150490"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/150490\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":150492,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/150490\/revisions\/150492"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149239"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=150490"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=150490"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=150490"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}