{"id":144439,"date":"2021-07-17T10:56:45","date_gmt":"2021-07-17T15:56:45","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=144439"},"modified":"2021-07-17T10:56:49","modified_gmt":"2021-07-17T15:56:49","slug":"los-atlantes-del-hermitage","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/los-atlantes-del-hermitage\/","title":{"rendered":"Los Atlantes del Hermitage"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos rendirnos a la evidencia. La mayor\u00eda de las antiguas civilizaciones nos hablan de gigantes que convivieron en alg\u00fan momento con los humanos. Civilizaciones de Am\u00e9rica, de Europa y de \u00c1frica, a pesar de no haber tenido contacto entre ellas, nos hablan de los gigantes. Un arque\u00f3logo sensato dir\u00eda con toda autoridad que, de haber existido, habr\u00edamos encontrado sus restos en alg\u00fan lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>La mitolog\u00eda griega no es una excepci\u00f3n en cuanto a los gigantes. Para los griegos, los Atlantes entablaron una guerra contra Zeus, en la que el dios supremo sali\u00f3 vencedor. A los vencidos se les conden\u00f3 a varias tareas y, en el caso de Atlas, el castigo fue soportar sobre sus espaldas el peso del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed a que esta imagen del coloso soportando un gran peso sobre sus espaldas pasara a la escultura y a la arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo muy conocido de Atlas soportando el peso del universo en forma de escultura es la que se puede apreciar en Nueva York en la Quinta Avenida delante del famoso Rockefeller Center. Para que no sean catalogados de mis\u00f3ginos, los Atlantes que soportan pesos en arquitectura tienen su equivalente mujer, son las cari\u00e1tides, y en numerosos antiguos edificios griegos encontramos representaciones de hermosas mujeres gigantes que hacen las veces de columnas para soportar el peso de alg\u00fan techo o de alg\u00fan balc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda esta reflexi\u00f3n me lleva a pensar no en uno sino en 10 Atlantes que se han convertido en uno de los m\u00e1s importantes iconos representativos de la ciudad donde se encuentran: la hermosa ciudad del norte de Rusia, San Petersburgo. La ciudad de San Petersburgo fue fundada por el emperador Pedro I en 1703, a golpe de miles de vidas sacrificadas luchando contra las ci\u00e9nagas y humedales sobre los que se construy\u00f3. Fue Pedro el que, al fundar esta ciudad, exclam\u00f3 que San Petersburgo era una ventana de Rusia abierta hacia Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro fue el primer zar en llevar el t\u00edtulo de emperador (imperator en ruso, como en lat\u00edn). \u00c9l comenz\u00f3 un gran esfuerzo para sacar a su pa\u00eds de un profundo sopor feudal intentando convertirlo en una gran naci\u00f3n. Entre los edificios que construy\u00f3 Pedro en su nueva ciudad est\u00e1 el Hermitage. Es necesario decir que fue su hija, Isabel I, la que realmente le dio auge a este Palacio y m\u00e1s adelante la emperatriz Catalina II, conocida como Catalina la Grande quien, en su fiebre de construcci\u00f3n llen\u00f3 de hermosos palacios construcciones y edificios de toda naturaleza la nueva capital rusa. De hecho, fue Catalina la que le dio el nombre de Hermitage, lugar de refugio de un ermita\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien ya lo zares anteriores a Catalina II hab\u00edan comenzado una incipiente colecci\u00f3n de pintura y escultura, fue Catalina la que encarg\u00f3 a sus embajadores en Europa comprar cuanta obra de arte estuviera a la venta. Fue de esta forma que en el hermoso palacio, a orillas del caudaloso r\u00edo Neva, se fund\u00f3 el museo en 1764 para que el p\u00fablico pudiera venir a ver las colecciones imperiales. El af\u00e1n de enriquecer a Rusia con obras de arte de todo el mundo no fue exclusivo de Catalina y los emperadores que la sucedieron continuaron en esta t\u00f3nica enriqueciendo cada vez m\u00e1s las colecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mediados del siglo XIX, ya era evidente que todo lo comprado no se pod\u00eda exponer en el edificio existente. Esa fue la raz\u00f3n por la que, a finales de los a\u00f1os 1840, se decidi\u00f3 crear un nuevo edificio, siguiendo al borde del Neva, en direcci\u00f3n noroeste. Despu\u00e9s de un concurso internacional, este nuevo edificio se le encarg\u00f3 al arquitecto Leo Klenze de M\u00fanich. El edificio en s\u00ed no tiene nada de espectacular ya que, desde el principio, se quiso que el punto donde recayeran todas las miradas en esta nueva sede de las colecciones imperiales de arte fueran unos gigantes para recibir a los visitantes. En un principio se pens\u00f3 en gigantes egipcios, representaci\u00f3n de faraones, pero m\u00e1s adelante surgi\u00f3 la idea de que fueran j\u00f3venes Atlantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo se le encarg\u00f3 al escultor ruso Alexander Tereb\u00e9nev despu\u00e9s de presentar una obra en yeso. A diferencia de los Atlantes conocidos, hombres mayores, estos ser\u00edan j\u00f3venes varoniles que, haciendo un gui\u00f1o a las tradici\u00f3n rusa, traer\u00edan un peque\u00f1o pedazo de piel de oso para ocultar sus virilidades. Como material para la obra se escogi\u00f3 un granito gris oscuro procedente de una cantera de las islas del lago Ladoga, al norte de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante cuatro a\u00f1os, 150 orfebres trabajaron sobre la dura piedra para darle vida a 10 colosos, todos iguales. Fueron necesarios tres a\u00f1os m\u00e1s de trabajo para pulir y hacer brillar el granito y llevarlo al estado que le conocemos hoy. Cuando el zar del momento, Nicol\u00e1s I, vio el resultado, le otorg\u00f3 al escultor el t\u00edtulo de miembro de la Academia Imperial de Artes y le regal\u00f3 un anillo con un gran brillante. Estos Atlantes representan hermosos j\u00f3venes con f\u00edsico y belleza que recuerdan a los conocidos h\u00e9roes hel\u00e9nicos. Las venas que afloran tras su piel se muestran hinchadas por la tensi\u00f3n debida al enorme esfuerzo que realizan. El nuevo Hermitage, que es el nombre que se le dio al nuevo edificio, finalmente fue inaugurado en 1852 y desde entonces sus 10 Atlantes que protegen su puerta principal han sido uno de los elementos ic\u00f3nicos que representan la antigua capital rusa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, en momentos en que la ciudad hab\u00eda sido rebautizada con el nombre de Leningrado, las tropas nazis desde las afueras bombardeaban la ciudad y el Atlante que mira hacia el noreste, hacia el Campo de Marte, fue da\u00f1ado por un ob\u00fas. Pero ni siquiera un ob\u00fas del horrible bloqueo al que los alemanes sometieron a la ciudad logr\u00f3 doblegar al Atlante. Casi por milagro apenas sufri\u00f3 da\u00f1os y, desde entonces, los peterburgueses consideran que ese Atlante tiene un poder especial, como protector. A \u00e9l vienen los artistas en busca de inspiraci\u00f3n, a \u00e9l vienen los abuelos para contarle a sus nietos la historia de la ciudad. Se dice que tocarle el dedo gordo trae buena suerte. De hecho, los novios que van a contraer matrimonio en San Petersburgo tienen la tradici\u00f3n de venir la v\u00edspera de la boda a ver a uno de estos 10 Atlantes. Cada uno de los futuros esposos, tocando un dedo gordo con su mano y con la otra estrechando la de su pareja, cierran un c\u00edrculo con el fin de obtener un matrimonio feliz y saludables hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Hermitage no ha dejado de enriquecer sus colecciones siendo hoy d\u00eda el museo que m\u00e1s piezas aloja en sus recintos en todo el mundo sin que por ello pueda exponerlas todas. Se calcula que m\u00e1s de tres millones de piezas de toda naturaleza forman parte del fondo de este maravilloso museo. Desde entonces, el palacio Menshikov tambi\u00e9n ha sido utilizado por el Hermitage para mostrar sus obras. De hecho, el hermoso edificio que se encuentra frente al Hermitage inicial, el Estado Mayor, con su espl\u00e9ndido arco y su conjunto escult\u00f3rico de seis caballos tirando a la Victoria, tambi\u00e9n ha sido acondicionado para mostrarle al innumerable p\u00fablico \u00e1vido en conocer los tesoros del Hermitage sus m\u00e1ximos exponentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector curioso puede encontrar en internet y en YouTube una inmensa documentaci\u00f3n que le puede narrar m\u00e1s sobre la historia y los tesoros de este fabuloso museo.<\/p>\n\n\n\n<p>(*)Traductor, int\u00e9rprete y fil\u00f3logo, correo electr\u00f3nico: altus@sureste.com<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Los Atlantes del Hermitage' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/los-atlantes-del-hermitage\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Debemos rendirnos a la evidencia. La mayor\u00eda de las antiguas civilizaciones nos hablan de gigantes que convivieron en alg\u00fan momento con los humanos. Civilizaciones de Am\u00e9rica, de Europa y de \u00c1frica, a pesar de no haber tenido contacto entre ellas, nos hablan de los gigantes. Un &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":144274,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[14988,27996],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144439"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=144439"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144439\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":144440,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/144439\/revisions\/144440"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/144274"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=144439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=144439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=144439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}