{"id":142997,"date":"2021-05-31T11:04:10","date_gmt":"2021-05-31T16:04:10","guid":{"rendered":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=142997"},"modified":"2021-05-31T11:04:13","modified_gmt":"2021-05-31T16:04:13","slug":"muerete-chayotera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/muerete-chayotera\/","title":{"rendered":"Mu\u00e9rete, chayotera"},"content":{"rendered":"\n<p>Denise Dresser *<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: COLUMNAS<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Mu\u00e9rete, chayotera&#8221;, me grita el hombre escondido detr\u00e1s de un cubrebocas negro, y parado frente a mi carrito del supermercado hace unos meses. &#8220;Mu\u00e9rete, chayotera&#8221;, ruge una y otra vez, hostil, vociferante, entre las filas de frutas y verduras. Corro, salgo a la calle, volteo a ver si alguien me sigui\u00f3 o si alguien me espera afuera, acechante.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 hacer, a qui\u00e9n llamar, a qu\u00e9 autoridad apelar. Me siento tan sola y desamparada como el d\u00eda que recib\u00ed mi primera amenaza de muerte en 2006. Luego de esa elecci\u00f3n turbulenta, en la cual vot\u00e9 por AMLO, pero me deslind\u00e9 de su comportamiento postelectoral, lleg\u00f3 el primer macanazo a mi correo electr\u00f3nico: &#8220;Andr\u00e9s Manuel te manda decir que tienes dos opciones: irte del pa\u00eds o un accidente automovil\u00edstico&#8221;. Al leerlo sent\u00ed p\u00e1nico. Intu\u00ed que lo hab\u00eda enviado alg\u00fan fan\u00e1tico, de esos que da\u00f1an sus causas, pero aun as\u00ed no pod\u00eda respirar. Recuerdo haberle hablado al director de Proceso, quien me aconsej\u00f3 denunciar, lo cual hice. No pas\u00f3 nada, como suele suceder cuando alguien agrede a una mujer o una periodista o a una comunicadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde aquella primera amenaza hace quince a\u00f1os he recibido miles de mensajes similares o peores, de todos los bandos pol\u00edticos, de priistas, panistas y anexas. S\u00f3lo que ahora Twitter y Facebook amplifican el vituperio verbal, la misoginia acendrada, el sexismo rampante que no rebate argumentos o ideas, y se centra en mi salud mental, mi sexualidad, mi edad, mi f\u00edsico, mi g\u00e9nero, la pareja que se me adjudica, el chayote que supuestamente recib\u00ed. Las redes se han vuelto t\u00f3xicas para las mujeres. Y no escribo desde la victimizaci\u00f3n; hablo desde la sororidad para acompa\u00f1ar a otras en vida p\u00fablica, objetos de una violencia que desde las redes salta a las calles. El ciberacoso que es otra forma de acoso de g\u00e9nero como lo explica la organizaci\u00f3n Ciberseguras.<\/p>\n\n\n\n<p>Internet no es un mundo aparte; no es s\u00f3lo un espacio virtual separado de nuestra vida no virtual. Ah\u00ed somos mujeres, feministas, periodistas, madres, parejas, personas trans, lesbianas, ind\u00edgenas, defensoras de derechos humanos, activistas. Ah\u00ed se humilla, se agudizan patrones, se juzgan maneras de habitar el cuerpo, se maltrata, se degrada, se desacredita. Se mandan mensajes de texto como aquel que recib\u00ed con la fotograf\u00eda de mi hijo en alg\u00fan caf\u00e9, junto con la advertencia de que esa noche no regresar\u00eda \u00e9l, sino solo sus dedos. Antes, en las redes mi nombre estaba asociado con columnas, libros, conferencias. Ahora helo ah\u00ed, el tatuaje digital de mi cara colocada encima del cuerpo de un buitre, los memes donde aparezco en camisa de fuerza de &#8220;mujer loca&#8221;, obliterando treinta a\u00f1os de trabajo y cr\u00edtica al poder autoritario en todas sus encarnaciones. La Denise real asesinada por la Denise digital.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los d\u00edas abro la computadora o reviso el celular y se viene encima la avalancha de ep\u00edtetos, la andanada de amenazas, la metralleta de memes. &#8220;Esta vieja loca mal atendida&#8221;, &#8220;G\u00e1rgola loca&#8221;, &#8220;Nadie quiere a Denise la loca travesti&#8221;, &#8220;Ve a chuparle los huevos a alguien&#8221;, &#8220;Ning\u00fan chile te embona&#8221;, &#8220;Terminar\u00e1s en el psiqui\u00e1trico&#8221;, &#8220;Obvio la mal cogida y lame huevos eres t\u00fa&#8221;, &#8220;Amargadamente fr\u00edgida&#8221;, &#8220;S\u00fabete a mi carro, mal cogida&#8221;, &#8220;A usted lo que le hace falta es una buena cogida y estoy dispuesto a sacrificarme&#8221;, &#8220;G\u00e1rgola\/zopilota = Denise Dresser&#8221;, &#8220;Dresser ni para perra sirve, digo, ni para perrear sirve&#8221;, &#8220;Maldita carro\u00f1era, vas y chingas a tu puta madre&#8221;, &#8220;Mejor ni salgas perra, asquerosa anciana decr\u00e9pita&#8221;, &#8220;La bruja Dresser, esa vieja monstrua&#8221;. Pocos contraargumentos, muchas agresiones de \u00edndole sexual o de g\u00e9nero. Pocos debates sustantivos, muchas diatribas en un pa\u00eds donde matan a mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 que bastar\u00eda con ignorar, bloquear, reportar los amagos m\u00e1s expl\u00edcitos, ser estoica, imbatible. Pens\u00e9 que ser\u00eda suficiente con colocarme la armadura, engrosar la piel, re\u00edr en vez de sollozar, respirar cuando s\u00e9 que mis hijos est\u00e1n bien, exigir a Twitter que sea m\u00e1s seguro para nosotras. Pero lo que sucede conmigo no es algo nuevo ni \u00fanico; es parte de un patr\u00f3n con un objetivo expl\u00edcito: obligarme y obligarnos a abandonar el espacio p\u00fablico. Vivir con miedo. Dejar de opinar o participar. Dejar de criticar o se\u00f1alar. Amordazarnos o negar la autoridad, la fuerza o el humor de nuestra voz. Pero no, nunca m\u00e1s tendr\u00e1n la comodidad de nuestro silencio. No nos callar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>*Periodista<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Mu\u00e9rete, chayotera' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/muerete-chayotera\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Denise Dresser * Fuente: COLUMNAS &#8220;Mu\u00e9rete, chayotera&#8221;, me grita el hombre escondido detr\u00e1s de un cubrebocas negro, y parado frente a mi carrito del supermercado hace unos meses. &#8220;Mu\u00e9rete, chayotera&#8221;, ruge una y otra vez, hostil, vociferante, entre las filas de frutas y verduras. 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