{"id":141089,"date":"2021-03-27T10:26:07","date_gmt":"2021-03-27T16:26:07","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=141089"},"modified":"2021-03-27T10:26:13","modified_gmt":"2021-03-27T16:26:13","slug":"el-descubrimiento-del-laocoonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-descubrimiento-del-laocoonte\/","title":{"rendered":"El descubrimiento del Laocoonte"},"content":{"rendered":"\n<p>Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Las ma\u00f1anas de enero en Roma son frescas, incluso fr\u00edas. El 14 de enero de 1506 no fue una excepci\u00f3n. Cerca de la iglesia Santa Mar\u00eda la Mayor, en terrenos que pertenec\u00edan a Felice de Fredis y que en ese momento eran un vi\u00f1edo, los trabajadores encontraron un grupo escult\u00f3rico. Se le dio la informaci\u00f3n al Papa, quien a su vez orden\u00f3 a Giuliano de Sangallo, escultor y arquitecto, junto a Miguel \u00c1ngel, a echarles un vistazo.<\/p>\n\n\n\n<p>El padre de Giuliano, quien los acompa\u00f1\u00f3, al verlas exclam\u00f3: \u201cEste es el Laocoonte del que habla Plinio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Plinio el Viejo fue un escritor y militar que visit\u00f3 el palacio del emperador Tito hacia el a\u00f1o 70 de nuestra era y dej\u00f3 por escrito una detallada descripci\u00f3n de esta obra que se cre\u00eda desaparecida.<\/p>\n\n\n\n<p>En este emplazamiento estuvo el Domus Aurea, el gran palacio que pidi\u00f3 construir Ner\u00f3n. Podemos deducir que fue este emperador el que instal\u00f3 en su palacio esta hermosa obra. En esos terrenos, despu\u00e9s, Tito construy\u00f3 su propio palacio. Pero, para entender esta historia, tenemos que remontarnos a muchos siglos antes.<\/p>\n\n\n\n<p>A la boda de Peleo fue invitado todo el Parten\u00f3n griego. Todos los dioses se presentaron, pero en la lista de invitados se olvid\u00f3 agregar a Eris, diosa de la discordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ofendida y haciendo gala del sentimiento del que era diosa, tir\u00f3 a la mesa de los comensales una manzana de oro con la inscripci\u00f3n: \u201cPara la m\u00e1s bella\u201d. Ah\u00ed estaban las tres principales diosas entre los griegos: Hera, esposa de Zeus y diosa del matrimonio, la fertilidad y la tierra; Afrodita, diosa de la sensualidad y del amor, y Atenea, diosa de la sabidur\u00eda, la guerra, las ciencias y la justicia. En un arrebato de vanidad, las tres se consideraban la m\u00e1s hermosa, por lo tanto, dignas de la manzana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto comenz\u00f3 la disputa y Zeus, no queriendo tener problemas con ninguna de las tres, mand\u00f3 a buscar a un mortal para que decidiera a qui\u00e9n se la entregaba. El escogido para realizar la elecci\u00f3n fue Paris, hijo de Pr\u00edamo, rey de Troya.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada una de las diosas ofreci\u00f3 lo que le dar\u00eda a cambio a Paris si se le entregaba la manzana en un verdadero acto de corrupci\u00f3n. Heras le propuso un feliz matrimonio y muchos hijos. Atenea le propuso ser vencedor en todas las batallas en las que participara e incluso ser rey de Asia, y Afrodita le propuso el m\u00e1s profundo e incondicional de los amores.<\/p>\n\n\n\n<p>Paris opt\u00f3 por esta proposici\u00f3n de Afrodita. A ella le entreg\u00f3 la manzana de oro y la diosa qued\u00f3 deudora para con Paris hasta que este se encontr\u00f3 con Helena, esposa de Agamen\u00f3n, rey de Esparta. De inmediato qued\u00f3 Paris subyugado por esta hermosa mujer y le reclam\u00f3 a Afrodita el favor que le deb\u00eda. Helena qued\u00f3 como embrujada de Paris, \u00e9l la rapt\u00f3 y se la llev\u00f3 a su reino, a Troya. Agamen\u00f3n recurri\u00f3 a la alianza que ten\u00eda con todos los otros reyes griegos y les exigi\u00f3 que le acompa\u00f1aran en una guerra contra el reino de Troya.<\/p>\n\n\n\n<p>Diez a\u00f1os dur\u00f3 esta guerra y, ante la imposibilidad de que un bando venciera al otro, los griegos optaron por la estratagema de, a modo de reconocimiento por su valent\u00eda, dejarles como regalo un inmenso caballo de madera que colocaron a las puertas de la amurallada ciudad de Troya. Creyendo los troyanos que los griegos se rindieron y huyeron, entraron al caballo y festejaron la victoria. Cuando todos estaban dormidos a consecuencias del generoso consumo de vino usado para festejar el fin de las hostilidades, desde las entra\u00f1as del caballo salieron los soldados griegos que, a sangre y fuego, destruyeron la ciudad de Troya.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente algunos lectores ya habr\u00e1n entendido ahora el significado de \u201cCaballo de Troya\u201d utilizado en inform\u00e1tica para nombrar a un tipo espec\u00edfico de virus.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, hubo alguien que ve\u00eda en este caballo una clara estratagema de parte de los griegos para doblegar la valent\u00eda de los troyanos. Esa persona era Laocoonte, sacerdote que era de Apolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo aclarar que, en esta guerra de Troya, los diferentes dioses tomaron partido y ayudaban o castigaban a los humanos. Para que Leocoonte no convenciera con su palabra a los troyanos de no entrar al caballo dentro de la ciudad, esa ma\u00f1ana al dirigirse a la orilla del mar para realizar unos ritos a Poseid\u00f3n en compa\u00f1\u00eda de sus dos hijos, la diosa Atenea, aliada de los griegos, env\u00edo dos enormes serpientes marinas que saliendo del mar envolvieron a sus tres v\u00edctimas. La muerte fue por envenenamiento y estrangulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Este episodio fue el momento escogido por los artistas para dar vida a este inmenso bloque de m\u00e1rmol y representar la agon\u00eda del sacerdote y sus dos hijos. Y cuando hablo de artistas es que no uno, sino tres maestros trabajaron en esa obra, reconocida como obra maestra de la escuela de Rodas del per\u00cdodo helen\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Este conjunto fue tallado en un solo bloque de m\u00e1rmol, teniendo 2.45 metros de alto. Al descubrir esta obra descrita por Plinio, de inmediato Miguel \u00c1ngel y Giuliano de Sangallo aconsejaron al Papa comprarla para adornar el Vaticano. Tras corta negociaci\u00f3n fue comprada por Julio II por la suma de 600 ducados y desde entonces se encuentra en el Patio Octagonal del Museo P\u00edo-Clementino del Vaticano, siendo una de las primeras obras en formar parte de la colecci\u00f3n vaticana.<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento de su descubrimiento, al conjunto le faltaban algunas partes. Por ejemplo, los brazos derechos de Leocoonte y de uno de sus hijos y la mano derecha del otro. Tambi\u00e9n faltaban algunos pedazos de las serpientes. En el grupo inicial de personas enviadas por el papa Julio II a observar la obra descubierta, hab\u00eda un artista que dej\u00f3 testimonio con su dibujo del estado en que se encontraba la obra en ese momento.<\/p>\n\n\n\n<p>De esto famoso grupo escult\u00f3rico se realizaron varias copias. Una de ellas a solicitud del papa Le\u00f3n X que fue enviada de regalo a Florencia y que hoy se puede ver en la Galer\u00eda de los Uffizi de esa ciudad. Otra copia fue realizada a petici\u00f3n del rey franc\u00e9s Francisco I que mand\u00f3 a hacer moldes en los que se fundieron una versi\u00f3n en bronce y que hoy se puede ver en el Palacio de Fontainebleau a las afueras de Par\u00eds. Existe otra copia en los jardines de Versalles.<\/p>\n\n\n\n<p>El descubrimiento del Laocoonte con sus hijos fue muy importante en el decursar del arte. En esos momentos, el mundo viv\u00eda un redescubrimiento de los valores est\u00e9ticos de los antiguos cl\u00e1sicos griegos. Es lo que conocemos como Renacimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de Miguel \u00c1ngel, el estudio de Laocoonte influy\u00f3 de manera decisiva en su obra, en particular al esculpir el Mois\u00e9s que hoy podemos ver en la Iglesia San Pedro ad V\u00edncula.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de la historia del arte, esta leyenda de Laocoonte y esta estatua&nbsp; han sido temas de inspiraci\u00f3n para artistas. Una muestra de ello es la pintura realizada por El Greco y que hoy podemos ver en la Galer\u00eda Nacional de Washington.<\/p>\n\n\n\n<p>Laocoonte es el testimonio del castigo al que podr\u00edan ser sometidos los humanos por alg\u00fan agravio, desobediencia o incluso alg\u00fan celo de los dioses de la antigua mitolog\u00eda griega.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Traductor, int\u00e9rprete y fil\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>altus@sureste.com<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El descubrimiento del Laocoonte' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-descubrimiento-del-laocoonte\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Franck Fern\u00e1ndez Estrada (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Las ma\u00f1anas de enero en Roma son frescas, incluso fr\u00edas. El 14 de enero de 1506 no fue una excepci\u00f3n. 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