{"id":140876,"date":"2021-03-20T12:33:35","date_gmt":"2021-03-20T18:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=140876"},"modified":"2021-03-20T12:33:42","modified_gmt":"2021-03-20T18:33:42","slug":"franck-fernandez-estrada-el-asesinato-de-marat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/franck-fernandez-estrada-el-asesinato-de-marat\/","title":{"rendered":"Franck Fern\u00e1ndez Estrada: El asesinato de Marat"},"content":{"rendered":"\n<p>Frank Fern\u00e1ndez Estrada (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Las revoluciones son momentos de grandes cambios y desarraigos. La palabra lleva intr\u00ednseca su definici\u00f3n, revoluci\u00f3n. Desde que existe, el ser humano se ha visto envuelto en varias revoluciones. Las revoluciones no tienen que ser exclusivamente pol\u00edticas. Tambi\u00e9n pueden considerarse revoluciones cambios dr\u00e1sticos en la forma de pensar, en la forma de producir\u2026 Algunas de estas revoluciones pol\u00edticas han cambiado dr\u00e1sticamente al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin lugar a duda, una de ellas fue la Revoluci\u00f3n Francesa. En Francia, antes de esta revoluci\u00f3n, hab\u00eda una monarqu\u00eda autocr\u00e1tica. La historia ha demostrado que las monarqu\u00edas constitucionales tienen mayor posibilidad de supervivencia. No solo estaban dadas todas la condiciones sociales para exigir cambios rotundos al rey Luis XVI, sino que una escasez generalizada de alimentos en Francia debido a un lejano volc\u00e1n de Islandia hab\u00eda encarecido los art\u00edculos de primera necesidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez ya en marcha la revoluci\u00f3n, para 1793, y dentro del marco de uno de los periodos que esta vivi\u00f3, la Convenci\u00f3n, hubo una gran polarizaci\u00f3n de ideas entre los revolucionarios. De una parte, estaban los girondinos. Su nombre viene del gentilicio de Gironda, de donde ven\u00edan muchos de ellos. Los girondinos ten\u00edan una posici\u00f3n m\u00e1s conservadora. Por otra parte, estaban los jacobinos m\u00e1s extremistas y exaltados. Entre los jacobinos, que con el poder de la palabra y la amenaza de guillotinamiento hab\u00edan tomado la palestra de la escena pol\u00edtica, hab\u00eda varios personajes importantes, entre ellos Maximilien Robespierre y Jean-Paul Marat. Es precisamente de Marat de quien les quiero hablar hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Originalmente, Marat era m\u00e9dico de profesi\u00f3n. De hecho, hab\u00eda ejercido dentro del grupo de doctores que atend\u00edan a un hermano de Luis XV. Despu\u00e9s, venido a menos, se dedic\u00f3 al periodismo y, falta de un techo decente, viv\u00eda en las cloacas de la muy sucia Par\u00eds. Quiz\u00e1s a consecuencias de esta experiencia sufr\u00eda una grave enfermedad de la piel. Recientemente, y gracias a restos de su sangre en uno de los papeles en los que escrib\u00eda, cient\u00edficos espa\u00f1oles descubrieron restos de Melassezia restricta, un hongo que ser\u00eda el responsable de una fuerte dermatitis seborreica. Por otra parte, su incesante tensi\u00f3n nerviosa por su posici\u00f3n pol\u00edtica le causaba grandes dolores de cabeza y seguramente aumentaba su sufrimiento de la piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Tan grave era su afecci\u00f3n de la piel, que ten\u00eda que estar durante largas horas en una peque\u00f1a ba\u00f1era sumergido en un agua sulfurosa hasta el pecho. En la cabeza llevaba un pa\u00f1o sucio impregnado en vinagre para tratar de mitigar sus incesantes migra\u00f1as. Sobre los bordes de esta ba\u00f1era, que en franc\u00e9s se llama \u201csabot\u201d, colocaba una plancha de madera y, como la forma de la ba\u00f1era lo obligaba a estar sentado, aprovechaba sus horas de tratamiento para escribir exaltantes arengas al pueblo de Par\u00eds en su peri\u00f3dico L\u2019Ami du peuple (El Amigo del Pueblo). Tan grande hab\u00eda sido la presi\u00f3n contra los girondinos que muchos de ellos, para poder conservar su cabeza sobre sus hombros, decidieron huir de Par\u00eds. Fuera de la capital, arengaban a otros revolucionarios del resto del pa\u00eds para luchar todos juntos contra los jacobinos que se hab\u00edan hecho fuertes en la capital. El lugar que escogieron para refugiarse fue la ciudad de Caen en Normand\u00eda, muy cerca de la costa del Canal de la Mancha.<\/p>\n\n\n\n<p>El otro personaje de nuestra historia de hoy es una se\u00f1orita, hija de una familia de la peque\u00f1a nobleza empobrecida, Marie Anne Charlotte Corday, que hab\u00eda perdido su madre a corta edad, lo que caus\u00f3 mucho da\u00f1o a la ni\u00f1a que estaba muy apegada sentimentalmente a su madre. Ante la imposibilidad de poder mantener a sus cinco hijos, su padre envi\u00f3 a las tres ni\u00f1as a un convento, la Abad\u00eda de las Damas, para que las se\u00f1oritas recibieran una educaci\u00f3n adecuada. Ya pasados los 20, una t\u00eda de Marie Anne Charlotte la recibi\u00f3 en su casa en la ciudad de Caen. Casualmente, la casa de la t\u00eda se encontraba a dos puertas del sitio donde se reun\u00edan los girondinos para sus reuniones y discusiones pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Marie Anne Charlotte estaba impregnada por la lectura de los cl\u00e1sicos de la antig\u00fcedad. De hecho, toda esta \u00e9poca de la revoluci\u00f3n francesa fue un momento de gran divulgaci\u00f3n de la literatura griega antigua. Con su cabeza llena de personajes heroicos y con la idea de la abnegaci\u00f3n del ser humano por metas superiores, nuestra Marie Anne Charlotte escuchaba en silencio a los oradores vecinos de su t\u00eda. Una buena ma\u00f1ana, ella tom\u00f3 la decisi\u00f3n de inmolarse por el bien de la Patria, a semejanza de los h\u00e9roes de los muchos libros que le\u00eda. Su decisi\u00f3n era clara: vengar la muerte de tantos inocentes y evitar futuras muertes. Sin anunci\u00e1rselo a nadie, se despidi\u00f3 por carta a su padre dici\u00e9ndole que se refugiar\u00eda en Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 un carruaje que la llev\u00f3 a Par\u00eds. All\u00ed se aloj\u00f3 en un peque\u00f1o hotel, el H\u00f4tel de la Providence. Su intenci\u00f3n era ajusticiar a Marat clav\u00e1ndole en el pecho un pu\u00f1al durante uno de sus incendiarios discursos en la Convenci\u00f3n. En Par\u00eds tuvo la noticia de que Marat no asist\u00eda a las reuniones de la Convenci\u00f3n debido a su lamentable estado f\u00edsico. Debemos se\u00f1alar que los problemas de la piel de Marat se ve\u00edan agudizados en estos momentos; estoy hablando del 13 de julio de 1793 y en Par\u00eds se viv\u00eda una fuerte can\u00edcula. Pronto imagin\u00f3 Marie Anne Charlotte la astucia de venir a casa de Marat con la intenci\u00f3n de acerc\u00e1rsele so pretexto de que tra\u00eda noticias sobre los contrarrevolucionarios de la ciudad de Caen.<\/p>\n\n\n\n<p>En uno de los negocios del Palais Royal, lugar con mala fama en horas nocturnas, Marie Anne Charlotte compr\u00f3 un cuchillo para cortar carne. Su pu\u00f1o era de marfil con un peque\u00f1o engaste en oro. No le fue f\u00e1cil llegar al apartamento de Marat. Primero tuvo que sortear a la conserje del edificio que ten\u00eda la orden estricta de no permitir la entrada de nadie a ese apartamento. Marat viv\u00eda en concubinato con Simone \u00c9vrad. Ella y su hermana se ocupaban del bienestar del revolucionario. Al llegar a la puerta, Marie Anne Charlotte insisti\u00f3 en entrar para darles noticias de inteligencia directamente a Marat.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la algarab\u00eda de que entra o no entra y el alto tono de voz de las mujeres, desde su ba\u00f1era Marat pregunt\u00f3 de qu\u00e9 se trataba. Ya no se le pod\u00eda ocultar al revolucionario enfermo que hab\u00eda una joven en la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Que pase!, dijo. Ciudadana, \u00bfqu\u00e9 tienes que informarme?<\/p>\n\n\n\n<p>-Vengo de Caen, donde se han refugiado varios girondinos que est\u00e1n reuniendo adeptos de otras ciudades para venir a atacar a Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfCu\u00e1ntos son?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; 18.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Nombres.<\/p>\n\n\n\n<p>De memoria dict\u00f3 Charlotte los 18 nombres de los j\u00f3venes que ella escuchaba a dos puertas de casa de su t\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No te ocupes ciudadana, dentro de unos d\u00edas todos ellos ser\u00e1n guillotinados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto era lo que esperaba Marie Anne Charlotte para sacar de su seno el pu\u00f1al y en un gesto firme y certero lo encaj\u00f3 en medio del pecho de Marat. Ante el grito de las mujeres de la casa, otros revolucionarios llegaron al lugar y por intervenci\u00f3n de la polic\u00eda no fue linchada Marie Anne Charlotte en ese mismo sitio. Fue llevada a la c\u00e1rcel y en los interrogatorios, con gran firmeza y valent\u00eda, alegada una y otra vez que ella era la \u00fanica que hab\u00eda planificado toda esta acci\u00f3n y que nadie deb\u00eda ser importunado por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Huelga decir que, por muy revolucionarios que fueran estos hombres, no pod\u00edan creer que una mujer, por dem\u00e1s joven, bella y de muy buenas maneras, hubiera podido organizar ella sola el asesinato del revolucionario. En muy pocos d\u00edas fue llevada ante los tribunales con un juicio evidentemente ama\u00f1ado. Sin embargo, el juicio de Charlotte fue una tribuna de arenga que ella utiliz\u00f3 para enaltecer su criterio, su posici\u00f3n republicana y su desprecio por aquellos que en nombre de la revoluci\u00f3n guillotinaban incluso por una denuncia an\u00f3nima. En ning\u00fan momento Charlotte, como una verdadera hero\u00edna de la antig\u00fcedad, lament\u00f3 el asesinato que hab\u00eda realizado. Siempre mantuvo su mirada en alto y una sonrisa en los labios. En poco tiempo se ley\u00f3 la sentencia: muerte por guillotinamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el juicio, ya hab\u00eda visto Charlotte un joven que dibuja su retrato. Al pregunt\u00e1rsele cu\u00e1l era su \u00faltima voluntad, Charlotte pidi\u00f3 que el joven pintor viniera a su celda para terminar su trabajo. Los finos modales, el pensamiento tan claro, su propia belleza y el discernimiento tan preciso de esta joven subyugaron al joven pintor Fran\u00e7ois-S\u00e9raphin Delpech, a qui\u00e9n le debemos al rostro de los \u00faltimos momentos de Charlotte. Mientras tanto, otros dirigentes de la Convenci\u00f3n le encargaron a David, el pintor de la revoluci\u00f3n y posteriormente del imperio, el retrato de Marat asesinado en su ba\u00f1era. Hoy se puede contemplar esta obra maestra del c\u00e9lebre pintor en los Museos Reales de Bellas Artes de Bruselas.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00e1pido vol\u00f3 la noticia de la muerte de Marat a todos los rincones de Francia. Solo que los revolucionarios omitieron el Marie Anne en las noticias. Solo hablaban de Charlotte y en un inicio sus familiares no pod\u00edan entender que se trataba de su Marie Anne. Fue condenada a vestirse de rojo para llegar a la guillotina. Este es el color destinado a los parricidas. En una carreta de mala muerte fue llevada Charlotte hasta la Plaza de la Revoluci\u00f3n, maldecida y maltratada por los parisinos. Sim\u00f3n, el verdugo operador de la guillotina, que tanto trabajo ten\u00eda en aquella \u00e9poca, dir\u00eda m\u00e1s tarde que pocas veces vio entre sus clientes tanta dignidad y valent\u00eda como la que mostr\u00f3 esta joven.<\/p>\n\n\n\n<p>Con su acto, Charlotte, cuyo objetivo era poner fin a tanta muerte in\u00fatil, caus\u00f3 un efecto contrario. Es el asesinato de Marat lo que genera lo que la historia llama la \u00e9poca de El Terror de la revoluci\u00f3n francesa. En esos tiempos la guillotina trabaj\u00f3 d\u00eda y noche. Fue el momento de mayor n\u00famero de ejecuciones innecesarias en Francia. Marat fue llevado con todos los honores de un h\u00e9roe al Pante\u00f3n, la antigua iglesia de Santa Genoveva, en la orilla sur de Par\u00eds. Como todo lo que sube baja, 18 meses m\u00e1s tarde fueron sacados por la puerta trasera del Pante\u00f3n los restos de Marat. Jean-Paul Marat es uno de los muy pocos personajes de la Historia de Francia en ser retirado de tan solemne lugar, despanteonizado, como dicen los franceses.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Traductor, int\u00e9rprete y&nbsp; fil\u00f3logo; correo electr\u00f3nico:&nbsp; altus@sureste.com<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Franck Fern\u00e1ndez Estrada: El asesinato de Marat' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/franck-fernandez-estrada-el-asesinato-de-marat\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frank Fern\u00e1ndez Estrada (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Las revoluciones son momentos de grandes cambios y desarraigos. La palabra lleva intr\u00ednseca su definici\u00f3n, revoluci\u00f3n. Desde que existe, el ser humano se ha visto envuelto en varias revoluciones. 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