{"id":134767,"date":"2020-09-28T12:03:02","date_gmt":"2020-09-28T17:03:02","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=134767"},"modified":"2020-09-28T12:03:11","modified_gmt":"2020-09-28T17:03:11","slug":"pensar-en-lo-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/pensar-en-lo-social\/","title":{"rendered":"Pensar en lo social"},"content":{"rendered":"\n<p>Mirada antropol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo Llanes Salazar (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>La instauraci\u00f3n de pr\u00e1cticas de confinamiento y aislamiento en el contexto de la pandemia ha alterado las din\u00e1micas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que nuestras vidas han sido trastocadas, en algunos casos de manera dr\u00e1stica. Lo que no siempre es claro es de qu\u00e9 hablamos cuando empleamos la palabra \u201csocial\u201d; por ejemplo, cuando se recomienda que, para prevenir los contagios, guardemos \u201cdistancia social\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo advirti\u00f3 uno de los fundadores de la sociolog\u00eda, \u00c9mile Durkheim, uno de los primeros obst\u00e1culos para analizar cient\u00edficamente los fen\u00f3menos sociales \u2014\u00e9l los llamaba \u201chechos sociales\u201d\u2014 es que, inevitablemente, cargamos con un bagaje de prejuicios y prenociones sobre los temas a tratar.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la mayor\u00eda de nosotros usamos con frecuencia el t\u00e9rmino \u201csocial\u201d en una diversidad de acepciones que no siempre coinciden con el sentido que las ciencias sociales otorgan al t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, decimos que una persona es \u201cde sociedad\u201d para referirnos a que pertenece a una \u00e9lite o clase alta; usamos la expresi\u00f3n \u201csocializar\u201d para nombrar la situaci\u00f3n de encontrarnos y convivir con otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Utilizamos la categor\u00eda \u201csociales\u201d en los medios de comunicaci\u00f3n como una etiqueta para cubrir ceremonias y festividades; empleamos la palabra \u201csociedad\u201d para referirnos lo mismo a un club deportivo que a un pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cdistancia social\u201d recomendada por las autoridades es, ante todo, un llamado a guardar una distancia f\u00edsica con otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLas reglas del m\u00e9todo sociol\u00f3gico\u201d, una de las obras fundacionales de las ciencias sociales modernas, Durkheim plante\u00f3 que la sociedad, o, m\u00e1s bien, los hechos sociales, no son simplemente una suma de individuos, as\u00ed como un organismo es m\u00e1s que una suma de \u00e1tomos.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, Durkheim dedic\u00f3 una parte de sus esfuerzos intelectuales a distinguir los hechos sociales de los fen\u00f3menos propiamente biol\u00f3gicos y psicol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Durkheim, los hechos sociales son \u201cmodos de actuar, de pensar y de sentir, exteriores al individuo, y est\u00e1n dotados de un poder de coacci\u00f3n en virtud del cual se imponen sobre \u00e9l\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos como ejemplo la divisi\u00f3n del trabajo, un fen\u00f3meno estudiado por Durkheim. Cotidianamente, podr\u00edamos tratar el trabajo como un asunto individual: nos preocupamos por obtener uno, mantenerlo, ascender en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero independientemente del gusto individual que nos puede producir la convivencia con colegas o las angustias por la competencia, la divisi\u00f3n del trabajo debe ser entendida m\u00e1s all\u00e1 de sus manifestaciones individuales y ser tratada como un hecho social.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Durkheim, la divisi\u00f3n del trabajo cumple con la funci\u00f3n de mantener integradas a las sociedades modernas e industriales; esto es, sociedad que cada vez comparten menos creencias e ideolog\u00edas comunes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en una peque\u00f1a comunidad un mito o un ritual pueden tener efectos integradores, en sociedades m\u00e1s grandes, ese papel lo cumple la divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que, para Durkheim, los hechos sociales poseen un car\u00e1cter externo y coercitivo a los individuos. Por ello, leer las p\u00e1ginas de \u201cLas reglas del m\u00e9todo sociol\u00f3gico\u201d puede provocar un sentido de impotencia, de que somos los t\u00edteres en un escenario que no controlamos.<\/p>\n\n\n\n<p>El lenguaje que hablamos no fue creado por nosotros \u2014es externo\u2014 y, si queremos comunicarnos de manera eficiente, debemos seguir sus reglas \u2014es coercitivo. Lo mismo sucede con la econom\u00eda, el gobierno, la moral y otros tantos \u00e1mbitos de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUn hecho social se reconoce gracias al poder de coacci\u00f3n exterior que ejerce o que es susceptible de ejercer sobre los individuos\u201d, escribi\u00f3 Durkheim en \u201cLas reglas del m\u00e9todo\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces este poder de coacci\u00f3n es interiorizado por las personas y su cumplimiento puede incluso ser placentero. As\u00ed, podemos sentirnos recompensados cuando cumplimos con nuestros roles familiares o laborales.<\/p>\n\n\n\n<p>El antrop\u00f3logo escoc\u00e9s Victor W. Turner reconoci\u00f3 el papel que tienen algunos s\u00edmbolos en convertir lo normativo en algo deseable. Pero, como reconoce Durkheim, el car\u00e1cter coercitivo de los hechos sociales se puede reconocer con mayor facilidad en las sanciones y resistencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las normas del lenguaje se nos imponen no solo cuando queremos comunicarnos efectivamente con otras personas, sino tambi\u00e9n cuando surgen propuestas como las del empleo de un lenguaje incluyente: inmediatamente brotan reclamaciones que consideran que las estrategias incluyentes, como el desdoblamiento o el uso de t\u00e9rminos neutrales, representan una amenaza al buen uso del lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Durkheim, el car\u00e1cter externo y coercitivo de los hechos sociales puede cobrar mayor fuerza en aquellos eventos colectivos que generan \u201cefervescencia social\u201d, ya sea una ceremonia de cazadores que celebran por la presa que comer\u00e1n, una fiesta de fin de a\u00f1o o la marcha de un movimiento social.<\/p>\n\n\n\n<p>De estos eventos colectivos suelen surgir s\u00edmbolos o emblemas que nos identifican, relatos que nos contamos una y otra vez, entre otros aspectos que definen nuestra vida colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el confinamiento y aislamiento hemos perdido en gran medida esta efervescencia social. Pero tambi\u00e9n es verdad que, como han registrado algunos medios de comunicaci\u00f3n, la efervescencia social se ha expresado de otras maneras. Por ejemplo, en comunidades en las que el uso de cubrebocas es extendido, las personas que no lo portan han sentido presi\u00f3n e incluso rechazo social, a tal grado que, en algunos casos, han expresado que sus derechos y libertades individuales han sido violentadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desafortunadamente, lo contrario tambi\u00e9n ha sido cierto, por lo que resulta dif\u00edcil respetar las medidas sanitarias b\u00e1sicas \u2014usar mascarilla, guardar distancia\u2014 cuando la mayor\u00eda de las personas en un determinado espacio no lo hace.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, los planteamientos de Durkheim, formulados a fines del siglo XIX e inicios del XX, han sido constantemente revisados e incluso rechazados. Aunque en su momento resultaba necesario justificar la particularidad de la sociolog\u00eda frente a otras disciplinas cient\u00edficas, y para ello Durkheim distingui\u00f3 radicalmente lo social de lo biol\u00f3gico y lo psicol\u00f3gico, hoy es m\u00e1s com\u00fan aceptar la necesidad de la inter y la transdisciplina, y reconocer c\u00f3mo lo que solemos denominar \u201csocial\u201d, \u201cbiol\u00f3gico\u201d y \u201cpsicol\u00f3gico\u201d son elementos interdependientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En este orden de ideas, estudios psicol\u00f3gicos y neurocient\u00edficos han planteado que las conexiones sociales y el sentido de pertenencia a una colectividad son necesidades humanas b\u00e1sicas que son a su vez el resultado de nuestro proceso evolutivo como especie.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de otros animales, los beb\u00e9s humanos dependen de otros humanos para su supervivencia. Por nuestra anatom\u00eda, ser\u00eda una verdadera haza\u00f1a que un solo humano hubiese cazado a un mamut, pero un colectivo de humanos s\u00ed pudo hacerlo. As\u00ed, la colectividad, las relaciones con otras personas, se convirti\u00f3 en una necesidad humana b\u00e1sica para la supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como han documentado en el Laboratorio de Din\u00e1mica Cerebral de la Universidad de Chicago \u2014un esfuerzo interdisciplinario entre las neurociencias y las ciencias sociales\u2014, nuestro cerebro puede interpretar la desconexi\u00f3n con otras personas como una amenaza mortal.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo similar, en un art\u00edculo de revisi\u00f3n de estudios sobre el tema, Lenoie Koban y Gilles Pourtois se\u00f1alan que el rechazo social activa las mismas v\u00edas de dolor en el cerebro que el da\u00f1o f\u00edsico a nuestros cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia<\/p>\n\n\n\n<p>He tomado los planteamientos de Durkheim sobre los hechos sociales como una manera de pensar lo social en estos tiempos de pandemia. Por supuesto, la perspectiva de este soci\u00f3logo franc\u00e9s puede y debe ser complementada con otros enfoques. Por ejemplo, desde la sociolog\u00eda centrada en la acci\u00f3n social formulada por Max Weber podemos analizar c\u00f3mo las personas dotan de sentido a sus acciones, \u00bfqu\u00e9 significa para las personas guardar distancia, usar cubrebocas o limpiar un objeto?, \u00bfqu\u00e9 es lo que tiene m\u00e1s peso en la realizaci\u00f3n o no de estas acciones, la racionalidad y el c\u00e1lculo para lograr un fin, el cumplimiento de valores, el impulso de los afectos o la influencia de las costumbres?<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00eda se\u00f1alarse el valor de la perspectiva de la lucha de clases y del an\u00e1lisis de las redes sociales (no solo las digitales), sobre todo en un contexto en el que millones de personas han perdido sus empleos y han tenido que recurrir a familiares, amistades, vecinos y sus contactos para sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>De las teor\u00edas interaccionistas y etnometodol\u00f3gicas que analizan c\u00f3mo categorizamos \u2014e incluso estigmatizamos\u2014 a determinadas personas y c\u00f3mo construimos cotidianamente el sentido de la sociedad; o la Teor\u00eda del Actor Red, que nos invita a pensar lo social m\u00e1s all\u00e1 de lo humano: actualmente, es pr\u00e1cticamente imposible pensar en nuestra cotidianidad sin la presencia de \u201cactores no humanos\u201d como cubrebocas, pantallas o virus.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la actual pandemia constituye una oportunidad no solo de analizar c\u00f3mo la sociedad y lo social se est\u00e1 componiendo y recomponiendo, sino tambi\u00e9n, tal vez, de incidir para construir una mejor sociedad.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>rodrigo.llanes.s@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Investigador del Cephcis-UNAM<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Pensar en lo social' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/pensar-en-lo-social\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica Rodrigo Llanes Salazar (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n La instauraci\u00f3n de pr\u00e1cticas de confinamiento y aislamiento en el contexto de la pandemia ha alterado las din\u00e1micas sociales. 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