{"id":133153,"date":"2020-08-24T13:28:08","date_gmt":"2020-08-24T18:28:08","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=133153"},"modified":"2020-08-24T13:28:17","modified_gmt":"2020-08-24T18:28:17","slug":"a-veces-no-se-que-escribir-algunos-pasajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/a-veces-no-se-que-escribir-algunos-pasajes\/","title":{"rendered":"A veces no s\u00e9 qu\u00e9 escribir: algunos pasajes"},"content":{"rendered":"\n<p>Punto de vida<\/p>\n\n\n\n<p>Por Addy G\u00f3ngora Basterra (*)<\/p>\n\n\n\n<p>A veces no s\u00e9 qu\u00e9 escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda contar la historia de un hombre que, enfermo de sarampi\u00f3n, oy\u00f3 hablar por primera vez de quien ser\u00eda su esposa. Alguien le dijo que la Pipirina estaba tomando el fresco, all\u00e1 por la esquina del Aguacate, en la calle 58, que andaba mostrando pierna y que no ten\u00eda mal ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya libre de sarampi\u00f3n, andando con su palomilla por el barrio alguien le anunci\u00f3: \u201c\u00c1ista, \u00e1ista, ya sali\u00f3 la Pipirina a tomar el fresco\u201d. As\u00ed que camin\u00f3 un poco m\u00e1s para acecharla: la falda le hac\u00eda marea a sus rodillas, las piernas sal\u00edan del umbral de la puerta, extendidas sobre la banqueta.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la d\u00e9cada de los 50. No hablaron ese d\u00eda. Lo hicieron despu\u00e9s, en una de las bachatas armadas con cualquier pretexto en las casas. Bailaron toda la vida, siempre que hubo ocasi\u00f3n, de preferencia con marimba.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda escribir tambi\u00e9n sobre un viernes que no puedo olvidar. Eran las seis y media de la tarde y llev\u00e9 a un amigo al mar. Verdoso e implacable, el oleaje de la costa yucateca contrastaba con el cielo plomizo. Hab\u00eda mucho viento.<\/p>\n\n\n\n<p>La esposa de mi amigo sosten\u00eda la urna con sus cenizas. Volc\u00f3 un pu\u00f1ado en el cuenco de piel que formaron mis manos. Mir\u00e9 las cenizas en silencio, sin poderlo creer. Las proteg\u00ed del aire para que no se volaran. Di unos pasos, descalza, sobre la arena. El oleaje se me enred\u00f3 en los tobillos y baj\u00e9 las manos para que el mar, sutilmente, viniera por mi amigo. Sus cenizas se deslizaron por mis manos, porque la ola fue mansa, disolvi\u00e9ndose con arena y espuma. Su esposa e hijo, familia y amigos cercanos, hicieron lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda, exactamente, hab\u00edamos pasado 365 d\u00edas, con sus lunas y soles, sin \u00e9l. Sin su cuerpo. Sin su voz. Sin las ocurrencias que nos hac\u00edan re\u00edr. \u00bfQui\u00e9n me iba a decir que aquel hombre con el que compart\u00ed horas sabrosas escribiendo guiones, cantando en la guitarra, devorando pipi\u00e1n y bebiendo tequilita, estar\u00eda en mis manos en forma de cenizas?<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda relatar la experiencia de uno de los lugares m\u00e1s impresionantes que he visitado, obra de Guillermo Langle, el arquitecto espa\u00f1ol que dise\u00f1\u00f3 en Almer\u00eda (Espa\u00f1a), los t\u00faneles que sirvieron de refugio durante la Guerra Civil. Se construyeron durante 16 meses a pico y pala. Hubo casi 70 entradas a los refugios, dispuestos para la poblaci\u00f3n que padeci\u00f3 la ca\u00edda absurda de m\u00e1s de 700 bombas. Para algunos accesos, Langle utiliz\u00f3 iglesias por lo grueso de sus muros. Tambi\u00e9n hubo casas con t\u00faneles privados, afuera ten\u00edan un letrero que dec\u00eda \u201cREFUGIO\u201d con letra grande y negra, y un lazo negro para quienes no sab\u00edan leer.<\/p>\n\n\n\n<p>Me impresion\u00f3 escuchar la explicaci\u00f3n de Abssa, nuestra gu\u00eda, especialmente cuando llegamos a un espacio peque\u00f1o dispuesto como quir\u00f3fano. Ah\u00ed las embarazadas daban a luz sobre un bloque de m\u00e1rmol blanco, el mismo m\u00e1rmol de Macael del que est\u00e1 hecha la fuente de los leones en La Alhambra.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pregunt\u00e9 a Abssa qu\u00e9 era lo que m\u00e1s le gustaba de su trabajo. Ella respondi\u00f3: \u201cLas historias de la gente. La semana pasada vinieron dos hermanas que se abrazaban y lloraban. La mayor de ellas vive porque la madre vino andando desde M\u00e1laga, con una pierna herida y tras sobrevivir a tres bombardeos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos t\u00faneles tienen poco m\u00e1s de 4 kil\u00f3metros de largo, con capacidad para resguardar a 40,000 personas. Los ni\u00f1os llevaban bordado su nombre en la ropa y en algunas paredes pueden verse, un tanto borrados por los a\u00f1os, algunos de sus dibujos. Estar ah\u00ed debajo es imponente. Fue hasta 1945, al terminar la II Guerra Mundial, que los espa\u00f1oles se atrevieron a cubrir las entradas definitivamente. Los t\u00faneles, abandonados 60 a\u00f1os, hoy se mantienen como una memoria, abierta al p\u00fablico, para recordar lo que no debe suceder nunca m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda rescatar tesoros que duran un trayecto en el metro, ese \u201cno lugar\u201d donde nada es imposible si de m\u00fasica se trata. Ver\u00eddico: un muchacho con cara de asoleado aborda afortunadamente el vag\u00f3n donde voy; porta al pecho un acorde\u00f3n. Tiene una lata colgada al hombro para recibir monedas y un perro peque\u00f1o, oscuro como el carb\u00f3n, con las dos patitas delanteras sobre el instrumento y las otras dos, con el traserito aerodin\u00e1mico, apoyadas en el hombro izquierdo de su due\u00f1o. Me acuerdo y sonr\u00edo. Todos en el vag\u00f3n vamos felices por verlos, moviendo pies y hombros al alegre ritmo del \u201cTico tico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y tambi\u00e9n, \u00bfpor qu\u00e9 no?, podr\u00eda compartir que leyendo a Joyce encontr\u00e9 la palabra \u201comphalo\u201d. Un piloto aviador me cont\u00f3 que Zeus solt\u00f3 a dos \u00e1guilas, cada una desde un extremo del mundo, y que el \u201comphalo\u201d es donde esas dos \u00e1guilas se encontraron: el ombligo del mundo. Ah\u00ed Zeus puso una piedra para se\u00f1alarlo. Pens\u00e9 entonces en el amor, que somos como esas dos \u00e1guilas que vuelan desde extremos distintos hasta encontrarse. Que el centro del mundo logra su equilibrio si nos reunimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a veces no s\u00e9 qu\u00e9 escribir\u2026 \u00a1la vida est\u00e1 llena de tanto!\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>addy@letranias.com<\/p>\n\n\n\n<p>Escritora<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='A veces no s\u00e9 qu\u00e9 escribir: algunos pasajes' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/a-veces-no-se-que-escribir-algunos-pasajes\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Punto de vida Por Addy G\u00f3ngora Basterra (*) A veces no s\u00e9 qu\u00e9 escribir. Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Podr\u00eda contar la historia de un hombre que, enfermo de sarampi\u00f3n, oy\u00f3 hablar por primera vez de quien ser\u00eda su esposa. Alguien le dijo que la Pipirina estaba tomando el fresco, all\u00e1 por la esquina del Aguacate, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":133139,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[44],"tags":[22305,2708,22617],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133153"}],"collection":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=133153"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133153\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":133154,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/133153\/revisions\/133154"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media\/133139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=133153"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=133153"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=133153"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}