{"id":132523,"date":"2020-08-15T11:36:10","date_gmt":"2020-08-15T16:36:10","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=132523"},"modified":"2020-08-15T11:36:14","modified_gmt":"2020-08-15T16:36:14","slug":"el-azote-del-colera-recuerdos-de-epicas-batallas-sanitarias-y-ciudadanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-azote-del-colera-recuerdos-de-epicas-batallas-sanitarias-y-ciudadanas\/","title":{"rendered":"El azote del c\u00f3lera: recuerdos de \u00e9picas batallas sanitarias y ciudadanas"},"content":{"rendered":"\n<p>Ra\u00fal Alcal\u00e1 Erosa (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi la salud es el primero de los bienes, la medicina debe ser la primera de las ciencias\u201d \u2014Cabanis.<\/p>\n\n\n\n<p>A principios de la tercera d\u00e9cada del siglo XlX, se comentaban en Yucat\u00e1n las alarmantes noticias de la aparici\u00f3n del temible c\u00f3lera m\u00f3rbus, en el estado americano de Luisiana, especialmente en Nueva Orleans.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante tal amenaza, de manera preventiva la Junta General de Sanidad del Estado, por instrucciones del gobernador Jos\u00e9 Tiburcio L\u00f3pez Constante, emprendi\u00f3 la elaboraci\u00f3n de un estudio para enfrentarse al posible arribo de la letal enfermedad, design\u00e1ndose para esa labor a los doctores extranjeros residentes Alejo Dancourt y Juan H\u00fcbe.<\/p>\n\n\n\n<p>El documento apunta, a manera de pr\u00f3logo, que los contagios provendr\u00edan por v\u00eda mar\u00edtima en los puertos y por v\u00eda terrestre por la frontera con Wallis (Belice), que manten\u00eda un notorio tr\u00e1nsito de mercanc\u00edas de contrabando con Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se recomendaba el establecimiento de comisiones en las principales poblaciones, as\u00ed como mejoras en las leyes sanitarias, proponiendo como medidas iniciales la implantaci\u00f3n de una estricta cuarentena por tiempo indefinido.<\/p>\n\n\n\n<p>Las embarcaciones que arribaran deb\u00edan anclar en alta mar, con desembarques a base de naves menores del puerto, con controles de fumigaci\u00f3n apropiada, as\u00ed como ex\u00e1menes individuales de viajeros y tripulantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas medidas preliminares no fueron en balde, pues en febrero de 1833 el c\u00f3lera cobr\u00f3 las primeras v\u00edctimas en la cercana isla de Cuba, lo cual extrem\u00f3 las precauciones dado el estrecho v\u00ednculo comercial, de salud y cultural con La Habana.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante las medidas precautorias, el 24 de junio del mismo a\u00f1o el c\u00f3lera cobr\u00f3 su primera v\u00edctima en el populoso barrio campechano de San Rom\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Once d\u00edas despu\u00e9s se public\u00f3 un decreto con las medidas recomendadas, que inclu\u00edan puestos de cuarentena en los caminos, con especial precauci\u00f3n respecto a la fumigaci\u00f3n sanitaria de productos, bultos de env\u00edos y los de la correspondencia postal.<\/p>\n\n\n\n<p>Se dictamina el aislamiento de los enfermos fuera de las poblaciones, como estricta medida, as\u00ed como la divisi\u00f3n de las ciudades de mayor n\u00famero de habitantes en secciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad y puerto de Campeche fue dividida en tres cuarteles quedando \u00e9stos bajo los cuidados de los doctores Ju\u00e1n Antonio Frutos , Claro Jos\u00e9 Beraza y Enrique Perrine. Se instalaron carpas y se acondicionaros predios, a manera de hospitales de emergencia, contando con carretones para el traslado de enfermos y defunciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Se orden\u00f3 que las farmacias surtieran los medicamentos a las personas de escasos recursos, con cargo a los ayuntamientos correspondientes, permitiendo el acceso restringido de los residentes de los suburbios y barrios a los centros de abasto de alimentos por tiempos limitados, quedando la direcci\u00f3n general bajo el mando del doctor Domingo Duret.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante el peligro inminente del arribo del c\u00f3lera a la ciudad de M\u00e9rida, la de mayor poblaci\u00f3n, el gobierno no vacil\u00f3 en convocar a una junta de emergencia integrada por las m\u00e1ximas autoridades, m\u00e9dicos y ciudadanos relevantes, con el fin de coordinar las acciones a seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>El 6 de julio de 1833, el letal c\u00f3lera m\u00f3rbus cobr\u00f3 sus primeras v\u00edctimas en el barrio de San Crist\u00f3bal. Abreviando tr\u00e1mites, los acuerdos tomados se aplicaron de inmediato cuatro d\u00edas despu\u00e9s. Las disposiciones correspondientes constan en el texto oficial titulado \u201cInstrucciones relativas a establecimientos interesantes a la salud p\u00fablica y especialmente para socorrer a las personas indigentes en la presente epidemia del c\u00f3lera morbo\u201d. Aqu\u00ed su contenido:<\/p>\n\n\n\n<p>1) La capital queda dividida en cuatro departamentos, tirando desde el Palacio del Senado una l\u00ednea de norte a sur, y otra de oriente a poniente.<\/p>\n\n\n\n<p>2) El primer departamento se denominar\u00e1 Santa Ana y comprender\u00e1 la parte situada entre la l\u00ednea que pasa por el arco de Santa Luc\u00eda y la que corre pasando por el Cuartel de Dragones.<\/p>\n\n\n\n<p>3) El segundo departamento ser\u00e1 el de San Crist\u00f3bal, cuyo espacio se contiene entre la l\u00ednea que pasa por el Cuartel de Dragones y la que sigue por la calle del Uai-j\u00e1 (sic), con direcci\u00f3n a la hacienda Tecoh.<\/p>\n\n\n\n<p>4) El tercer departamento es el de San Sebasti\u00e1n, cuyo espacio se comprende entre la refide de la calle del Uai-j\u00e1 (actual calle 50) y la que sigue desde el Palacio del Senado hacia el poniente, pasando por el arco de Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>5) El cuarto departamento es Santiago, cuyo espacio se comprende entre las l\u00edneas que pasan por el arco ca\u00eddo y por el arco de Santa Luc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>6) En cada departamento quedan establecidos un hospital y botica provisionales bajo la direcci\u00f3n de un facultativo y un regidor.<\/p>\n\n\n\n<p>7) En los hospitales provisionales se recibir\u00e1n y ser\u00e1n asistidos los desamparados del departamento respectivo que no tengan asistencia en otra parte.<\/p>\n\n\n\n<p>8) Los pobres que tengan asistencia en su casa llamar\u00e1n al facultativo de su departamento, quien los curar\u00e1 de balde, suministr\u00e1ndoseles del mismo modo en la respectiva botica provisional o en la respectiva botica provisional o en las permanentes, las medicinas con recetas marcadas del propio facultativo.<\/p>\n\n\n\n<p>9) Los m\u00e9dicos se pondr\u00e1n de acuerdo con los encargados de las boticas provisionales sobre la composici\u00f3n de las recetas, a fin de \u00e9stas puedan extenderse con f\u00f3rmulas y prepararse en lo posible de antemano.<\/p>\n\n\n\n<p>10) Las autoridades vigilar\u00e1n escrupulosamente, que sin demora sean despachados los que recurran a las boticas permanentes o provisionales a cualquier hora del d\u00eda o de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>11) El hospital provisional del departamento de Santa Ana queda bajo la direcci\u00f3n del facultativo Dr. Ignacio Vado Lugo.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven galeno nicarag\u00fcense Vado Lugo, reci\u00e9n establecido en Yucat\u00e1n, dej\u00f3 profunda huella por su entrega en las interminables jornadas de sanaciones del terrible mal, y por su posterior dedicaci\u00f3n en la integraci\u00f3n del plan de estudios en el nacimiento de la necesaria Escuela de Medicina, que a partir de su fundaci\u00f3n el 1 de noviembre de 1833, qued\u00f3 bajo su direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mes despu\u00e9s la epidemia hab\u00eda amainado al cumplirse de forma ejemplar las medidas sanitarias previstas y aplicadas con rigor y disciplina ciudadana.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde una cr\u00f3nica describi\u00f3 la situaci\u00f3n durante ese dif\u00edcil per\u00edodo: \u201cTan fiero era el azote que multiplicaba sus v\u00edctimas, sin permitir a sus deudos volver de su asombro. Casas enteras quedaban vac\u00edas por las defunciones de todos quienes las habitaban. El silencio y la soledad de las calles solo eran siniestramente interrumpido por el sonido de los carros f\u00fanebres que, deteni\u00e9ndose de puerta en puerta , a la se\u00f1al convenida, recog\u00edan a los fallecidos y segu\u00edan su marcha a paso lento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas calles y las plazas se iluminaban durante las noches con hogueras que los vecinos encend\u00edan frente a sus casas con objeto de purificar la atm\u00f3sfera. Los pocos m\u00e9dicos eran esperados con ansia en todas partes y tambi\u00e9n todas eran recibidos con bendiciones; todos supieron cumplir con su deber.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl joven Vado Lugo, con igual actividad se encontraba en las casas opulentas y en las humildes chozas de los ind\u00edgenas. La eficacia de sus remedios aumentaba su cr\u00e9dito, y su sola presencia lleg\u00f3 a hacerse un consuelo para las familias y una esperanza para los pacientes\u201d.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>raulae@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Arquitecto, escritor e historiador yucateco<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El azote del c\u00f3lera: recuerdos de \u00e9picas batallas sanitarias y ciudadanas' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-azote-del-colera-recuerdos-de-epicas-batallas-sanitarias-y-ciudadanas\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ra\u00fal Alcal\u00e1 Erosa (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n \u201cSi la salud es el primero de los bienes, la medicina debe ser la primera de las ciencias\u201d \u2014Cabanis. 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