{"id":130770,"date":"2020-07-20T11:14:41","date_gmt":"2020-07-20T16:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=130770"},"modified":"2020-07-20T11:14:49","modified_gmt":"2020-07-20T16:14:49","slug":"la-escuela-un-fin-de-semana-de-253-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-escuela-un-fin-de-semana-de-253-anos\/","title":{"rendered":"La escuela: un fin de semana de 253 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p>Punto de vida<\/p>\n\n\n\n<p>Addy G\u00f3ngora Basterra (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Es el 17 de mayo de 2157. Margie (11 a\u00f1os) y Tommy (13 a\u00f1os) son amigos. \u00c9l le cuenta que encontr\u00f3 en el \u00e1tico de su casa un libro \u2014un libro de verdad, de papel, con palabras de imprenta, muy distinto a los telelibros del siglo XXII a los que est\u00e1n habituados\u2014 sobre un tema muy extra\u00f1o: la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfDe la escuela? \u00bfqu\u00e9 se puede escribir sobre la escuela? Odio la escuela\u201d, increpa Margie. \u201cPorque no es una escuela como la nuestra, tontuela. Es una escuela como la de hace cientos de a\u00f1os\u201d, responde Tommy, altivo. \u201cDe cualquier modo, ten\u00edan maestro\u201d, contin\u00faa Margie. \u201cClaro que ten\u00edan maestro, pero no era un maestro normal. Era un hombre\u201d, a\u00f1ade \u00e9l. \u201c\u00bfUn hombre? \u00bfC\u00f3mo puede un hombre ser maestro?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior sucede en \u201cCu\u00e1nto se divert\u00edan\u201d, cuento del escritor Isaac Asimov (1920-1992), publicado en diciembre de 1951 en un peri\u00f3dico infantil. En el relato, vemos el fastidio de Margie, a quien no le queda m\u00e1s remedio que entrar a la habitaci\u00f3n contigua a su dormitorio, donde el Maestro Autom\u00e1tico se encuentra ya encendido y esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a suspira y piensa en las escuelas de siglos anteriores, \u201casist\u00edan todos los chicos del vecindario, se re\u00edan y gritaban en el patio, se sentaban juntos en el aula, regresaban a casa juntos al final del d\u00eda. Aprend\u00edan las mismas cosas, as\u00ed que pod\u00edan ayudarse a hacer los deberes y hablar de ellos. Y los maestros eran personas (&#8230;) Margie pensaba que los ni\u00f1os deb\u00edan de adorar la escuela en los viejos tiempos. Pensaba en cu\u00e1nto se divert\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00e9 la historia de Asimov por los tintes de ciencia ficci\u00f3n que ha tomado la realidad que estamos viviendo y por lo que he visto que se comparte en redes sociales de estudiantes \u2014desde k\u00ednder a universidad\u2014 gradu\u00e1ndose v\u00eda Zoom; la record\u00e9 tambi\u00e9n por la disrupci\u00f3n en rutinas de incontables familias al permanecer juntos, en casa, con sus actividades, dependientes de la tecnolog\u00eda; la record\u00e9 por la manera como herramientas digitales, softwares y plataformas se han posicionado &nbsp;como h\u00e1bitos que llegaron para quedarse.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Es el 16 de junio de 1904. Stephen Dedalus est\u00e1 dando clase de Historia en una escuela de Dubl\u00edn que se estima costosa, de exclusiva educaci\u00f3n para varones. Hace una pregunta cuya respuesta, como suele ocurrir, el alumno aludido ignora; otro estudiante, que s\u00ed la sabe, interrumpe: \u201cYo lo s\u00e9. Preg\u00fanteme a m\u00ed, se\u00f1or\u201d. Entre contestaciones equivocadas, burlas de los compa\u00f1eros y pensamientos del maestro, va pasando la sesi\u00f3n hasta que otro de los alumnos pide: \u201cCu\u00e9ntenos un cuento, se\u00f1or\u201d, al que se suma otro compa\u00f1ero: \u201c\u00a1Oh, cuente, se\u00f1or! Un cuento de fantasmas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la tentadora interrupci\u00f3n, Stephen contin\u00faa la clase, le pide a un estudiante que lea en voz alta para los dem\u00e1s, pronunciando con descalabro los versos que sigue con los ojos. Hasta que se acerca la hora de terminar y, entonces s\u00ed, Stephen pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n puede resolver una adivinanza\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta es un gallinero alborotado de ni\u00f1os guardando libros, el clic clic de l\u00e1pices chocando, rumor de correas al cerrar maletines por la hebilla. \u201cPreg\u00fanteme a m\u00ed, se\u00f1or\u201d, dice el primero, \u201c\u00a1Oh, a m\u00ed, se\u00f1or\u201d, dice el segundo, \u201cUna dif\u00edcil, se\u00f1or\u201d, \u00a1pide el tercero! En eso estaban cuando se oye: \u201cHooooockeeeeeeey\u201d. El due\u00f1o de esa voz golpea con un bast\u00f3n la puerta del sal\u00f3n de clase, provocando una estampida al corredor, \u201cse dispersaron, desliz\u00e1ndose de sus bancos, saltando sobre ellos. Al instante hab\u00edan desaparecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta escena, que a muchos de nosotros nos resulta familiar, ocurre al inicio de la tit\u00e1nica y cifrada novela de James Joyce, \u201cUlises\u201d, publicada en febrero de 1922. Est\u00e1 presente la esencia del \u00e1mbito escolar: ni\u00f1os aburridos buscando salirse del tema, la identidad que da un equipo deportivo, la socializaci\u00f3n entre compa\u00f1eros, el v\u00ednculo con la autoridad que representa el maestro, la exquisitez de lo l\u00fadico.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Es el 19 de julio de 2020 y las escuelas se encuentran en un punto de no retorno. La forma de educar, adquirir conocimientos y socializar cambiar\u00e1n naturalmente: los acontencimientos que vivimos son oleaje impetuoso que empuja a una transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>De la noche a la ma\u00f1ana, pasamos de 1904 a 2157. Nos saltamos 253 a\u00f1os de literatura en un fin de semana. \u00bfQu\u00e9 alianzas y acuerdos debemos establecer para eficientizar, actualizar e innovar un sistema educativo que proponga nuevos paradigmas, acorde a los retos que ahora tenemos?<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la soluci\u00f3n inmediata apunta a un homeschooling improvisado y prolongando, es momento de renovar programas, bloques de horarios, involucrar habilidades blandas, creativas, privilegiar la alfabetizaci\u00f3n digital. Margie y Stephen son el espejo ante el cual mirarnos para reconocer que somos parte de la Historia que est\u00e1 teniendo una revoluci\u00f3n en la forma de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el paisaje laboral que se vislumbra con la Industria 4.0 son insuficientes y obsoletas las ense\u00f1anzas actuales. Se abrir\u00e1n nuevas oportunidades para quien adapte y adopte saberes necesarios para desempe\u00f1ar empleos que no imaginamos en el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia del 2020 y la Industria 4.0 nos empujan a redefinir la educaci\u00f3n y el trabajo. Para nuevos retos, necesitamos nueva visi\u00f3n y nuevas alianzas: el futuro tiene prisa.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>addy@letranias.com<\/p>\n\n\n\n<p>Escritora<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='La escuela: un fin de semana de 253 a\u00f1os' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/la-escuela-un-fin-de-semana-de-253-anos\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Punto de vida Addy G\u00f3ngora Basterra (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n I Es el 17 de mayo de 2157. 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