{"id":129240,"date":"2020-06-29T13:58:28","date_gmt":"2020-06-29T18:58:28","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=129240"},"modified":"2020-06-29T13:58:37","modified_gmt":"2020-06-29T18:58:37","slug":"rodrigo-llanes-salazar-megaproyectos-y-epidemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-megaproyectos-y-epidemia\/","title":{"rendered":"Rodrigo Llanes Salazar: Megaproyectos y epidemia"},"content":{"rendered":"\n<p>Mirada antropol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo Llanes Salazar (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes se oponen a megaproyectos en regiones biodiversas y habitadas por pueblos y comunidades ind\u00edgenas suelen denunciar que el desarrollo de ese tipo de proyectos viola una serie de derechos humanos individuales y colectivos. En tanto que suelen ser proyectos dise\u00f1ados desde \u201carriba\u201d, esto es, por empresarios y funcionarios externos a las comunidades, los opositores reclaman la violaci\u00f3n del derecho a la libre determinaci\u00f3n de los pueblos o, en otras palabras, a decidir sobre sus propias prioridades de desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un aspecto clave de la libre determinaci\u00f3n es la capacidad de decidir y controlar las tierras, territorios y recursos naturales que las comunidades y pueblos han usado tradicionalmente. Asimismo, en la medida en que el desarrollo de megaproyectos privilegia la generaci\u00f3n de ganancias econ\u00f3micas para sus promotores y que se hacen en nombre de la generaci\u00f3n de empleos \u2014por lo general precarios\u2014 y del crecimiento econ\u00f3mico, las dimensiones sociales, culturales y ambientales de dichos proyectos suelen quedar en segundo plano, cuando no completamente relegadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios de impacto ambiental, cuando se hacen, suelen tener una serie de problemas y descuidos metodol\u00f3gicos y t\u00e9cnicos \u2014como nos lo recuerdan los recientes \u201cerrores\u201d de la Manifestaci\u00f3n de Impacto Ambiental del Tren Maya\u2014 y presentar conflictos de inter\u00e9s, ya que suelen ser elaborados por entidades contratadas por los promotores de los proyectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo advirti\u00f3 el soci\u00f3logo y antrop\u00f3logo mexicano Rodolfo Stavenhagen en su calidad de Relator especial sobre derechos de los pueblos ind\u00edgenas de las Naciones Unidas, una de las principales preocupaciones en materia de derechos humanos relacionadas con los megaproyectos son las afectaciones a la salud de las poblaciones. Ya sea por la exposici\u00f3n al mercurio utilizado en la miner\u00eda, por los plaguicidas que se emplean en la agroindustria o por la contaminaci\u00f3n del agua por desechos t\u00f3xicos, las poblaciones locales suelen expresar con preocupaci\u00f3n y angustia los da\u00f1os a la salud que provocan este tipo de proyectos. \u201cTraen enfermedades\u201d, \u201cahora la gente se enferma m\u00e1s\u201d, son expresiones comunes en comunidades afectadas por megaproyectos.<\/p>\n\n\n\n<p>A las preocupaciones por las violaciones a los derechos de libre determinaci\u00f3n, a las tierras, territorios y recursos naturales, a un medio ambiente sano y a la salud, actualmente, en el contexto de la pandemia de Covid-19, se suma otro motivo de angustia relacionado con el desarrollo de megaproyectos: la aparici\u00f3n de nuevas enfermedades infecciosas.<\/p>\n\n\n\n<p>En un reciente reportaje publicado en \u201cThe New York Times\u201d, Ferris Jabr se\u00f1ala que \u201centre el 60 y 75 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes en los seres humanos provienen de otros animales\u201d, es decir, son zoonosis. Tambi\u00e9n apunta que, aunque las zoonosis son antiguas, \u201cse han incrementado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, junto con la frecuencia de los brotes\u201d. Esto se debe a que los seres humanos \u201chemos reconfigurado nuestros ecosistemas compartidos de forma que la transici\u00f3n sea mucho m\u00e1s probable. La deforestaci\u00f3n, la miner\u00eda, la agricultura intensiva y la expansi\u00f3n urbana destruyen los h\u00e1bitats naturales, y obligan a las criaturas salvajes a aventurarse en las comunidades humanas\u201d (\u201cC\u00f3mo fue que los humanos desatamos un torrente de nuevas enfermedades\u201d, NYT, 25-6-20).<\/p>\n\n\n\n<p>En su reportaje, Jabr cita el caso de Nipah, en Malasia, en donde criadores de cerdos en el oto\u00f1o de 1998 \u201ccomenzaron a desarrollar una enfermedad grave caracterizada por fiebres, confusi\u00f3n y convulsiones. Algunos cayeron en coma. Entre septiembre y mayo, el brote infect\u00f3 a 265 personas y mat\u00f3 a 105\u201d. Antes del brote del virus de Nipah, Malasia experiment\u00f3 d\u00e9cadas de crecimiento econ\u00f3mico, pero tambi\u00e9n de devastaci\u00f3n ambiental. El aumento de la producci\u00f3n agr\u00edcola estuvo acompa\u00f1ada de la p\u00e9rdida de bosques, los cuales fueron reemplazados por \u201ccasas, granjas, huertos y plantaciones de caucho y aceite de palma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El virus de Nipah fue transmitido de murci\u00e9lagos a cerdos y de \u00e9stos a humanos. Debido a la deforestaci\u00f3n e incendios forestales, los murci\u00e9lagos dejaron su h\u00e1bitat y se acercaron a las granjas porc\u00edcolas. Jabr describe la cadena de transmisi\u00f3n as\u00ed: \u201cMientras los murci\u00e9lagos se alimentaban entre los \u00e1rboles de las granjas, trozos de fruta empapados de saliva habr\u00edan ca\u00eddo en los chiqueros, lo que proporcion\u00f3 a los cerdos bocados irresistibles y dosis repetidas del virus. Los granjeros en contacto cercano con cerdos infectados posteriormente contrajeron el virus\u201d (como indica Jabr, esta situaci\u00f3n \u201cinspir\u00f3 las escenas finales de la pel\u00edcula de 2011 Contagion\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>En contraparte, Jabr cita el trabajo de los reconocidos investigadores Felicia Keesing y Richard Ostfeld, quienes se han dedicado a estudiar la enfermedad de Lyme, infecci\u00f3n transmitida por garrapatas de patas negras. Ostfeld y Keesing \u201chan descubierto que contar con una alta biodiversidad a menudo reduce el riesgo de enfermedades infecciosas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero decir que Yucat\u00e1n sea igual que el caso de Malasia, pero ciertamente el crecimiento econ\u00f3mico sustentado en un modelo de desarrollo basado en la urbanizaci\u00f3n, en monocultivos y el uso intensivo de plaguicidas (algunos de ellos altamente peligrosos y prohibidos en M\u00e9xico y otros pa\u00edses), as\u00ed como el desarrollo de granjas porc\u00edcolas y av\u00edcolas, acompa\u00f1ado de deforestaci\u00f3n y p\u00e9rdida de biodiversidad, debe encender las alarmas. En el estudio \u201cEvaluaci\u00f3n y mapeo de los determinantes de la deforestaci\u00f3n en la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n\u201d, publicado por Edward Alan Ellis, Jos\u00e9 Arturo Romero Montero e Irving Uriel Hern\u00e1ndez G\u00f3mez en 2015, se documenta que Yucat\u00e1n se ubica en \u201cel sexto lugar a nivel nacional entre los estados con mayor deforestaci\u00f3n\u201d (p. 28), que \u201cel mayor impacto global por su alcance territorial es la deforestaci\u00f3n originada por la ganader\u00eda y la agricultura\u201d (p. 29) y que, \u201cen los \u00faltimos 24 a\u00f1os, Yucat\u00e1n ha perdido aproximadamente el 30% de su cobertura vegetal\u201d (p. 30).<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en el reporte \u201c\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la industria porc\u00edcola en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n? La carne que est\u00e1 consumiendo al planeta\u201d, publicado en mayo de este a\u00f1o, la organizaci\u00f3n Greenpeace documenta que \u201cEn la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n se encuentran 14.2% de las granjas porc\u00edcolas identificadas en la Rep\u00fablica Mexicana, y el estado de Yucat\u00e1n provee 9% de la producci\u00f3n nacional. Los n\u00fameros indican que la producci\u00f3n local va en aumento, ya que esta industria crece a 4.5% anual, un porcentaje incluso mayor que el de Sonora y Jalisco (2.6 y 1.7%, respectivamente), principales productores de carne de cerdo en M\u00e9xico\u201d (p. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los muchos problemas de las granjas porc\u00edcolas en Yucat\u00e1n es que desconocemos sus impactos ambientales y condiciones de salubridad. Al respecto, el reporte de Greenpeace se\u00f1ala que \u201csorprende el bajo n\u00famero de MIAs [Manifestaciones de Impacto Ambiental] existentes para las granjas porcinas, su nulo reporte de emisiones y transferencia de contaminantes ante el Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC) de la Semarnat y la inconsistencia en el debido tr\u00e1mite y gesti\u00f3n de los permisos de aprovechamiento de agua y descarga, lo cual significa que muchas de ellas operan fuera de la ley, circunstancia que el gobierno ha sido omiso en combatir\u201d (p. 9).<\/p>\n\n\n\n<p>El reporte de Greenpeace documenta tambi\u00e9n la p\u00e9rdida de biodiversidad ocasionada por la industria porcina y afectaciones a los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, en su reciente trabajo \u201cExpansi\u00f3n capitalista y propiedad social en la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n\u201d, el Colectivo GeoComunes, Gabriela Torres-Mazuera y Claudia G\u00f3mez Gody registran que la producci\u00f3n av\u00edcola en la pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n \u2014principalmente concentrada en el estado de Yucat\u00e1n\u2014 \u201caument\u00f3 cuatro veces entre 1990 y 2014, pasando de 48 mil a 152 mil toneladas. De igual forma, las granjas porc\u00edcolas se concentran en el mismo estado, con un crecimiento continuo desde 1990 a 2018, pasando de 25 mil a 62 mil toneladas\u201d (\u2026) \u201cLos municipios yucatecos con mayor concentraci\u00f3n de naves av\u00edcolas son Acanceh, Tetiz y Hunucm\u00e1, donde se concentra el 23% de la agroindustria av\u00edcola; mientras que M\u00e9rida, Muna y Opich\u00e9n concentran el 29% de las naves porc\u00edcolas de la Pen\u00ednsula\u201d (56). GeoComunes, Torres-Mazuera y G\u00f3mez Godoy exponen datos igualmente preocupantes para los casos del desarrollo inmobiliario y tur\u00edstico y de la agroindustria en la regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso del virus de Nipah en Malasia debe recordarnos que la deforestaci\u00f3n, la p\u00e9rdida de biodiversidad y un crecimiento vertiginoso y poco regulado de la agroindustria y las granjas porc\u00edcolas y av\u00edcolas deben preocuparnos severamente, pues son la combinaci\u00f3n perfecta para la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas. Lamentablemente, las autoridades estatales y federales en M\u00e9xico contin\u00faan apostando por el desarrollo de megaproyectos incluso en condiciones de emergencia sanitaria. La actual crisis por la pandemia de Covid-19 nos debe hacer reaccionar.\u2014 M\u00e9rida, Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>rodrigo.llanes.s@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Investigador del Cephcis-UNAM<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Rodrigo Llanes Salazar: Megaproyectos y epidemia' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-megaproyectos-y-epidemia\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica Rodrigo Llanes Salazar (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Quienes se oponen a megaproyectos en regiones biodiversas y habitadas por pueblos y comunidades ind\u00edgenas suelen denunciar que el desarrollo de ese tipo de proyectos viola una serie de derechos humanos individuales y colectivos. 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