{"id":125589,"date":"2020-05-16T10:14:13","date_gmt":"2020-05-16T15:14:13","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=125589"},"modified":"2020-05-16T10:14:20","modified_gmt":"2020-05-16T15:14:20","slug":"el-sindrome-k","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-sindrome-k\/","title":{"rendered":"El s\u00edndrome K"},"content":{"rendered":"\n<p>Por: Franck Fern\u00e1ndez(*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>En el momento que escribo esta cr\u00f3nica, seguimos en contingencia por el coronavirus. El mundo sigue encerrado en su casa y en espera de lo que va a pasar. En el pasado ya he escrito sobre otras epidemias y pandemias que han afectado a la humanidad. He hablado de la fiebre amarilla y de c\u00f3mo un doctor cubano, Carlos Finlay, descubri\u00f3 cu\u00e1l era el agente transmisor, el mosquito aedes aegyptis. He hablado sobre la gripe espa\u00f1ola que atac\u00f3 al mundo inmediatamente despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial causando m\u00e1s muerte que la propia guerra. He hablado de la quinta pandemia de c\u00f3lera del siglo XIX en su paso por San Petersburgo y su relaci\u00f3n con la muerte del conocido compositor ruso Chaikovski. He escrito sobre la epidemia de peste bub\u00f3nica de 1720 en Marsella que, por codicia de unos pocos, diezm\u00f3 a esa ciudad y a toda la Provenza. Tambi\u00e9n he escrito sobre el sudor britanicus, que afectaba fundamentalmente a j\u00f3venes varones nobles ingleses en el medioevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas epidemias y pandemias causaron muerte, dolor, destrucci\u00f3n de la estructura social y econ\u00f3mica. Sin embargo, hubo una epidemia que surgi\u00f3 en Italia en los a\u00f1os 1940 y que, a pesar de ser extremadamente contagiosa y causar elevada mortandad, fue una epidemia ben\u00e9fica que, en vez de causar muerte, lo que gener\u00f3 fue vida y esperanza. Esta epidemia fue m\u00e1s pol\u00edtica que sanitaria. Pero para explicarla debemos hacer un poco de Historia.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1922 sube al cargo de Primer Ministro de Italia el fundador y l\u00edder del Partido Nacional Fascista, Benito Mussolini. Este movimiento sirvi\u00f3 m\u00e1s adelante a Hitler como ejemplo en la fundaci\u00f3n de su Partido Nacionalsocialista Obrero Alem\u00e1n. Sin embargo, s\u00ed es claro que Hitler fue mucho m\u00e1s all\u00e1 en sus ideas de preponderancia de su raza, en el dominio del mundo y en el exterminio de todos aquellos que no fueran arios&#8230; es decir, todos nosotros\u2026 el resto de la humanidad. Objetivo de predilecci\u00f3n del r\u00e9gimen nazi alem\u00e1n en sus afanes de exterminio eran los homosexuales, los opositores pol\u00edtico (en particular socialistas y comunistas), los gitanos, los cat\u00f3licos, las personas con deficiencias mentales y los jud\u00edos. No es necesario repetir aqu\u00ed c\u00f3mo fueron tratados los jud\u00edos por los alemanes nazis. Sin embargo, si bien en la Italia fascista hubo muy fuertes leyes segregacionistas, es necesario reconocer que, en sus comienzos, Benito Mussolini no ten\u00eda ideas de exterminio.<\/p>\n\n\n\n<p>Mussolini part\u00eda del principio de que no hab\u00eda que perseguir a los homosexuales porque los italianos son muy machos y no existen los unos entre los otros. En cuanto a los jud\u00edos, consideraba que se hab\u00edan establecido en Italia desde la \u00e9poca de los emperadores romanos y, con altas y con bajas, formaban parte de la historia del pa\u00eds. Incluso importantes dirigentes fascistas eran jud\u00edos. As\u00ed estaban las cosas hasta que se adelantaron los acontecimientos: la entrada de las tropas aliadas a Italia por el sur del pa\u00eds, la destituci\u00f3n de Mussolini de su cargo por el Consejo Fascista y por el Rey, su apresamiento, posterior rescate de Mussolini por tropas especiales enviadas por Hitler a su rescate y el regreso de Mussolini a Italia con la creaci\u00f3n de una rep\u00fablica fantoche, la conocida como Rep\u00fablica Social Italiana o Rep\u00fablica de Sal\u00f3. Con esta republiqueta, realmente los que gobernaban el pa\u00eds eran los oficiales de la Gestapo. Desde Berl\u00edn llegaban las \u00f3rdenes que Benito deb\u00eda acatar. Ya no era el hombre fuerte de la pol\u00edtica italiana que hab\u00eda sido. Entre las medidas que tomaron los alemanes ya a cargo de las riendas del gobierno fue eliminar f\u00edsicamente a los jud\u00edos, cosa que hasta ese a\u00f1o no se hab\u00eda hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos hablando de 1943 y en Roma, a orillas del r\u00edo que atraviesa esa ciudad, el T\u00edber, hab\u00eda una comunidad jud\u00eda ah\u00ed establecida desde anta\u00f1o. Era el gueto de Roma. Frente a este ghetto se encuentra la isla Tiberina y, desde 1539 en esta isla exist\u00eda un hospital, el Ospedale Fatebenefratelli, fundado y dirigido por los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. Si queremos hacer una traducci\u00f3n del nombre de este hospital nos da algo como: Los hermanos que hacen el bien. Las incursiones de los nazis alemanes al ghetto de Roma comenzaron el 16 de octubre de 1943. En esos momentos el hospital era dirigido por un reconocido m\u00e9dico cirujano, Giovanni Borromeo.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia del Doctor Borromeo era singular. Por su prestigio profesional, las autoridades fascistas le hab\u00edan propuesto el cargo de Director de los Hospitales de Roma. La condici\u00f3n era que ten\u00eda que afiliarse al Partido Fascista. Como la posici\u00f3n del doctor era contraria a las de los fascistas, Borromeo no acept\u00f3 el cargo. Sin embargo, exist\u00eda un acuerdo entre las autoridades fascista de Italia y el Vaticano por el cual las instituciones religiosas no ten\u00edan que cumplimentar las disposiciones de las instituciones p\u00fablicas y privadas italianas. De inmediato fue llamado el Doctor Borromeo al Ospedale Fatebenefratelli como director. Tambi\u00e9n los sacerdotes recibieron a doctores jud\u00edos que no pod\u00edan ejercer en las instituciones p\u00fablicas ni privadas italianas de salud para que continuaran su trabajo. La Iglesia les procuraba falsa identificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hospital de alguna forma llegaban los jud\u00edos que lograban escaparse de las persecuciones de los alemanes y all\u00ed eran acogidos por los sacerdotes. Era evidente que en cualquier momento el hospital tambi\u00e9n ser\u00eda visitado por las hordas alemanas y fue as\u00ed, como precauci\u00f3n, que otro doctor del hospital, Adriano Ossicini, tuvo la idea de abrir un expediente m\u00e9dico a estos refugiados, confinarlos en un ala del hospital y poner en la puerta un cartel con la nota: \u201cCuidado, \u00e1rea de alto contagio\u201d. En el expediente m\u00e9dico se indicaba el diagn\u00f3stico: S\u00edndrome K. Es evidente que este s\u00edndrome no existe en ning\u00fan libro de literatura m\u00e9dica. Era una estratagema para proteger a los jud\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el alfabeto italiano no existe la letra K, por lo que, al darle nombre a esta enfermedad, tomaron la letra K, Kappa, del alfabeto griego. Tambi\u00e9n le llamaban \u201cil Morbo di Kappa\u201d. Pero las actividades de los m\u00e9dicos y sacerdotes del Ospedale Fatebenefratelli no se limitaban a esconder a jud\u00edos. Dentro de las instalaciones del hospital tambi\u00e9n instalaron una estaci\u00f3n de radio para comunicar informaci\u00f3n de inteligencia a los partisanos, que es como en Italia llamaban a los guerrilleros que luchaban contra la opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El nombre de S\u00edndrome K fue escogido por los apellidos de dos importantes ocupantes alemanes tristemente c\u00e9lebres en la Italia de esos negros d\u00edas. El primero era Albert Kesserling, comandante alem\u00e1n de la plaza de Roma, y el otro era el jefe de las SS, Herbert Kappler que ten\u00edan en com\u00fan la letra inicial de sus apellidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto los alemanes identificaron el lugar desde donde sal\u00edan las transmisiones de radio, pero, gracias a una advertencia, los sacerdotes recogieron todo el material de transmisi\u00f3n y lo tiraron al T\u00edber. Cuando llegaron los alemanes no encontraron nada. En cuanto a los jud\u00edos, de los que se calcula fueron unos 350 en total, se les ense\u00f1\u00f3 a toser de forma grotesca para saber c\u00f3mo actuar en caso de que vinieran los alemanes. Esto no fue necesario. Cuando llegaron los alemanes a revisar el hospital, los doctores le explicaron que en aquella ala del hospital hab\u00eda enfermos extremadamente contagiosos con una enfermedad desconocida, el S\u00edndrome Kappa. Los alemanes, ignorantes y cobardes, pusieron pies en polvorosa y nunca m\u00e1s volvieron al hospital. As\u00ed continuaron los sacerdotes y los doctores del Ospedale Fatebenefratelli dando cobijo no solo a jud\u00edos, sino a otros que eran buscados por las autoridades alemanas. As\u00ed actuaron hasta el mismo d\u00eda de la liberaci\u00f3n de Roma por las tropas aliadas<\/p>\n\n\n\n<p>Como las personas que obran bien no van por el mundo pregonando lo que han hecho, estas actividades de los m\u00e9dicos y sacerdotes del Fatebenefratelli fue ignorada por la Historia hasta que sali\u00f3 a la luz 60 a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos saber que en momentos de peligro algunos act\u00faan mostrando lo peor de s\u00ed. Otros, por el contrario, hacen el bien al pr\u00f3jimo incluso si es en detrimento y peligro de su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>(*)Traductor, int\u00e9rprete y&nbsp; fil\u00f3logo; correo electr\u00f3nico: <a href=\"mailto:altus@sureste.com\">altus@sureste.com<\/a><\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='El s\u00edndrome K' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/el-sindrome-k\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Franck Fern\u00e1ndez(*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n En el momento que escribo esta cr\u00f3nica, seguimos en contingencia por el coronavirus. El mundo sigue encerrado en su casa y en espera de lo que va a pasar. En el pasado ya he escrito sobre otras epidemias y pandemias que han afectado a la humanidad. 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