{"id":125245,"date":"2020-05-11T13:29:09","date_gmt":"2020-05-11T18:29:09","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=125245"},"modified":"2020-05-11T13:29:21","modified_gmt":"2020-05-11T18:29:21","slug":"rodrigo-llanes-salazar-ante-los-nuevos-habitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-ante-los-nuevos-habitos\/","title":{"rendered":"Rodrigo Llanes Salazar: Ante los nuevos h\u00e1bitos"},"content":{"rendered":"\n<p>Mirada antropol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo Llanes Salazar (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Lavarse las manos. Es decir, realmente lavarse las manos, con agua y jab\u00f3n, por lo menos durante veinte largos segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>No saludar de mano, mucho menos de beso en la mejilla. Saludar con los codos, o tal vez con una reverencia al estilo oriental. Salir con cubrebocas. Sorprenderse de la gran diversidad de los mismos. Los quir\u00fargicos azules, que al inicio de la contingencia se volvieron imposibles de encontrar. Los codiciados N95, que considero deber\u00edamos dejar a las personas que m\u00e1s lo requieren. Los improvisados: pa\u00f1oletas o playeras amarradas en la cara. Las cada vez menos ex\u00f3ticas caretas y m\u00e1scaras de gas. Como suele suceder, tambi\u00e9n en las mascarillas emergen distinciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Han surgido los cubrebocas de lujo y de alta costura, para quienes puedan pagarlos. Est\u00e1n los pol\u00edticos, como los zapatistas; los morados, que denuncian la violencia de g\u00e9nero; o los de arco\u00edris, que reivindican el orgullo LGBT. Cubrebocas con una enorme variedad de estampados, desde barbas simuladas hasta personajes de Marvel.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n \u2014cada vez m\u00e1s\u2014 sorprende ver en la calle personas al desnudo, sin cubrebocas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cZoomear\u201d. Ver a otros en peque\u00f1os cuadros en una pantalla. Sus fondos, sus oficinas improvisadas, sus intimidades dom\u00e9sticas, o, simplemente, pantallas negras con alg\u00fan nombre de usuario. Desinfectar todo, o casi todo, desde el mandado del supermercado hasta los paquetes del correo y de ayuda de los gobiernos. Limpiar la casa constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardar distancia, por lo menos dos metros \u2014o lo que parezca dos metros\u2014. Sospechar de los cuerpos de los dem\u00e1s, de cualquier persona que tosa o estornude. Para algunos, escuela en casa y \u201cteletrabajo\u201d o trabajo en casa (tambi\u00e9n, como suele suceder, acostumbrarse a escuchar expresiones similares en ingl\u00e9s: como \u201chomeschooling\u201d y \u201chome office\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Un famoso art\u00edculo de Philippa Lally y sus colegas publicado en el \u201cEuropean Journal of Social Psychology\u201d en 2009 encontr\u00f3 que la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos pod\u00eda tomar entre 18 y 254 d\u00edas, aunque el promedio \u2014por lo menos en las personas que participaron en su estudio\u2014 era de 66 d\u00edas. Desde luego, mucho depende de la frecuencia y consistencia con la que se realiza la conducta que uno quiere que se convierta en h\u00e1bito (\u201cHow are habits formed: Modelling habit formation in the real world\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>La jornada nacional de sana distancia inici\u00f3 en M\u00e9xico el pasado 23 de marzo, aunque el gobierno de Yucat\u00e1n se adelant\u00f3 y tom\u00f3 medidas \u2014como el cierre de escuelas\u2014 por lo menos una semana antes. As\u00ed que muchos de esos nuevos comportamientos que empezamos a tener a mediados de marzo hoy se han convertido en nuevos h\u00e1bitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos prefieren hablar de \u201cnueva normalidad\u201d, expresi\u00f3n que se emple\u00f3 para referirse a la situaci\u00f3n econ\u00f3mica despu\u00e9s de la crisis financiera de 2008 y, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, a la reducci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico de China. Me parece que, en muchos de estos casos, la \u201cnueva normalidad\u201d no tuvo mayor eco m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito financiero y pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, en Espa\u00f1a se est\u00e1 hablando oficialmente de la \u201cnueva normalidad\u201d, como en el \u201cPlan para la transici\u00f3n hacia una nueva normalidad\u201d anunciado por el gobierno y que refiere a una \u201cdesescalada gradual, asim\u00e9trica y coordinada\u201d de reapertura de establecimientos, comercios, restaurantes, centros comerciales, eventos deportivos, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>En este caso, la \u201cnueva normalidad\u201d es la meta, el escenario al que se llegar\u00e1 cuando haya concluido la desescalada.<\/p>\n\n\n\n<p>Para otros \u2014me incluyo\u2014, \u201cnueva normalidad\u201d es la realidad que ya vivimos cotidianamente con toda la serie de \u201cnuevos h\u00e1bitos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Llama la atenci\u00f3n que se hable de \u201cnueva normalidad\u201d y no de \u201cregreso a la normalidad\u201d, pues, hasta ahora, todo parece indicar que regresar a la \u201cnormalidad\u201d ser\u00e1 algo imposible. A\u00fan no sabemos c\u00f3mo ser\u00e1 la \u201cnueva normalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de la pandemia, algunos fil\u00f3sofos y cient\u00edficos sociales contemplaban la posibilidad de un cambio de fondo a nivel mundial, por ejemplo, un nuevo mundo que supere los actuales nacionalismos y proteccionismos y que apueste por una mayor cooperaci\u00f3n internacional; un nuevo planeta que haya trascendido el capitalismo neoliberal y que construya un nuevo estado de bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hay quienes han diagnosticado que los peligros de nuestra \u00e9poca se intensificar\u00e1n: m\u00e1s proteccionismos, m\u00e1s endurecimiento de fronteras, m\u00e1s autoritarismo, m\u00e1s vigilancia, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, no s\u00e9 qu\u00e9 nos depara el futuro, pero s\u00e9 que no regresaremos a la normalidad porque, por lo menos en M\u00e9xico, nos espera una dura situaci\u00f3n econ\u00f3mica con la ca\u00edda del precio del petr\u00f3leo, la reducci\u00f3n de exportaciones y la disminuci\u00f3n de la llegada de remesas, las afectaciones al turismo, am\u00e9n de las consecuencias del cierre de establecimientos, comercios y diversos eventos.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s que contemplar un inmediato cambio de fondo en nuestro mundo \u2014\u00a1que debemos seguir imaginando!\u2014, estimo que la \u201cnueva normalidad\u201d se apreciar\u00e1 sobre todo en los \u201cnuevos h\u00e1bitos\u201d que hemos adquirido en estos \u00faltimos casi dos meses, en cosas mucho m\u00e1s mundanas, pero no por ello menos significativas, como cuando despu\u00e9s el 11 de septiembre se endureci\u00f3 la inspecci\u00f3n en los aeropuertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la epidemia de SARS de 2002 y 2003, en varios pa\u00edses asi\u00e1ticos se volvi\u00f3 m\u00e1s com\u00fan que las personas usen cubrebocas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es probable que la \u201cnueva normalidad\u201d est\u00e9 marcada por otras medidas de sanidad e higiene \u2014espero que mejores\u2014 y por m\u00e1s actividades escolares y laborales realizadas en el hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que las oficinas y otros establecimientos redise\u00f1en sus espacios y contemplen m\u00e1s distancia f\u00edsica en las personas. S\u00ed, puede que la vigilancia digital se intensifique \u2014ahora est\u00e1n comenzando a proliferar los programas que vigilan las actividades en l\u00ednea que realizan los trabajadores en sus casas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las expresiones \u201cnuevos h\u00e1bitos\u201d y \u201cnueva normalidad\u201d pueden tener un car\u00e1cter conformista, que nos lleve a simplemente acomodarnos a nuevas circunstancias, o tambi\u00e9n, parafraseando al antrop\u00f3logo Esteban Krotz, pueden tener un car\u00e1cter \u201csubversivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es decir, pueden recordarnos una verdad aparentemente evidente pero que constantemente pasamos por alto: que los h\u00e1bitos son modificables y que somos nosotros quienes podemos modificarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la \u201cnormalidad\u201d, que para muchos es una \u201cnormalidad\u201d de injusticia y sufrimiento, no es algo inevitable. Que puede cambiar, si queremos y actuamos.<\/p>\n\n\n\n<p>rodrigo.llanes.s@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Investigador del Cephcis-UNAM<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Rodrigo Llanes Salazar: Ante los nuevos h\u00e1bitos' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-ante-los-nuevos-habitos\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica Rodrigo Llanes Salazar (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Lavarse las manos. Es decir, realmente lavarse las manos, con agua y jab\u00f3n, por lo menos durante veinte largos segundos. No saludar de mano, mucho menos de beso en la mejilla. Saludar con los codos, o tal vez con una reverencia al estilo oriental. 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