{"id":122221,"date":"2020-04-06T13:02:40","date_gmt":"2020-04-06T18:02:40","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=122221"},"modified":"2020-04-06T13:02:50","modified_gmt":"2020-04-06T18:02:50","slug":"nada-sera-igual-luego-de-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/nada-sera-igual-luego-de-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Nada ser\u00e1 igual luego de la pandemia"},"content":{"rendered":"\n<p>Y de sexo&#8230;, mejor ni hablamos<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Zepeda Patterson (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>La pandemia cambiar\u00e1 la forma en que nos relacionamos con el cuerpo, con el nuestro y con el de los otros, dice el fil\u00f3sofo camerun\u00e9s Achille Mbembe. Y es que \u201cnuestro cuerpo se ha convertido en una amenaza para nosotros mismos\u201d. Basta ver la manera en que nos apartamos en la acera ante la proximidad del otro o el efecto nuclear que tiene un estornudo entre la gente junto a la caja de un supermercado, con o sin Susana Distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y de sexo&#8230;, mejor ni hablamos. Como van las cosas, compartir el lecho, para cualquiera que no viva con su pareja, va a requerir un previo intercambio de documentos sanitarios. O quiz\u00e1 como el buen Gabo lo hab\u00eda predicho, quererse en tiempos post c\u00f3lera exigir\u00e1 del acto rom\u00e1ntico supremo: arriesgar la vida por amor. Demasiada exigencia para un simple cachondeo.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo, es demasiado pronto para cuestionarnos c\u00f3mo ser\u00e1 la vida amorosa despu\u00e9s del Covid-19, asumiendo que cualquiera que se lo pregunte se encuentre entre los supervivientes. Antes de imaginar la etiqueta del cortejo y el apareamiento en el futuro de los seres humanos, habr\u00eda que preocuparse de c\u00f3mo quedaremos frente a la m\u00e1s pedestre tarea de pagar las facturas y poner comida sobre la mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho hasta el cansancio que esta pandemia es la primera en la historia de la humanidad que es verdaderamente planetaria en tiempo real. En apenas tres meses el maldito bicho cambi\u00f3 al mundo y puso de rodillas a los Estados. Pero si bien es planetaria, la historia nos sucede a los seres humanos de manera local. Es decir, la pandemia es global, sin embargo sus efectos ser\u00e1n m\u00e1s y m\u00e1s comunitarios a medida que transcurran las semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>El mes de junio ser\u00e1 muy distinto para un alem\u00e1n o un franc\u00e9s, que pasaron su confinamiento con sueldo \u00edntegro y la empresa para la que laboran recibir\u00e1 subsidios para recuperarse, que para un alba\u00f1il mexiquense que se qued\u00f3 sin trabajo durante meses o para un hidroc\u00e1lido que vio desaparecer el taller de autopartes para el que trabajaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El virus es el mismo, los pa\u00edses y las clases sociales no lo son. Junio tambi\u00e9n ser\u00e1 diferente para un dentista de la clase media alta o la mayor\u00eda de los habitantes de Polanco y Las Lomas, que para sectores populares que cre\u00edan llegar a la l\u00ednea de flotaci\u00f3n y ser\u00e1n arrojados de nuevo a la pobreza (la CEPAL prev\u00e9 que 35 millones de latinoamericanos engrosar\u00e1n esta categor\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto no pretendo minimizar, desde luego, el drama personal que tendr\u00e1 la pandemia en muchos habitante de Berl\u00edn o, para el caso, de la colonia Condesa. Nadie es ajeno a las calamidades de una peste de esta magnitud y sus secuelas econ\u00f3micas. Seguramente habr\u00e1 sufrimiento y crujir de dientes, y casos que linden con la tragedia entre las clases medias altas y la \u00e9lite. Pero nada que se compare con el efecto devastador y masivo que provocar\u00e1 entre los que tienen nada para protegerse.<\/p>\n\n\n\n<p>En las pel\u00edculas o novelas dist\u00f3picas de final feliz, al amanecer de un nuevo d\u00eda los supervivientes salen de sus escondrijos para ver qu\u00e9 ha quedado, para reconocer su ciudad y enterarse qu\u00e9 ha sido de los otros. Nuestra pandemia en cambio nos ha condenado a un confinamiento colectivo. En nuestro aislamiento estamos m\u00e1s metidos en las redes sociales, tenemos m\u00e1s intercambio, as\u00ed sea virtual, con nuestros seres queridos, y pasamos m\u00e1s tiempo inform\u00e1ndonos\/desinform\u00e1ndonos que antes. Y no obstante, nos carcome la incertidumbre. Quiz\u00e1 porque a diferencia de las pel\u00edculas dist\u00f3picas ac\u00e1 no luchamos a brazo partido contra los zombis sino contra el aburrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>A ratos deseamos creer que esto no es m\u00e1s que un repentino e inesperado par\u00e9ntesis y que tras algunas semanas y unos pocos contratiempos reanudaremos la vida \u201cnormal\u201d. Pero en otros momentos, nos preguntamos si habr\u00e1 cosas que nunca volver\u00e1n a ser iguales y nos hacemos ascuas de la manera en que nos afectar\u00e1 en lo personal y a cada uno de los nuestros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los polit\u00f3logos afirman que el papel del Estado habr\u00e1 cambiado para siempre. En un sentido positivo, por la conciencia en la necesidad de un nuevo orden mundial capaz de enfrentarse de mejor manera a la siguiente tragedia planetaria porque, est\u00e1 claro, cerrar fronteras sirvi\u00f3 para un carajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, en la creciente vulnerabilidad de los ciudadanos, particularmente si, como parece, el intrusivo modelo chino de vigilancia cibern\u00e9tica se legitima como el m\u00e1s efectivo ante la crisis. Lo cierto es que el miedo y la fragilidad de todos frente a la historia mundial se han convertido en la coartada perfecta para que el Estado nos tome como rehenes. Mala cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco deber\u00edan quedar igual los temas relacionados con la salud. Est\u00e1 claro que un sistema basado en el mercantilismo de los hospitales o en la mezquindad de los laboratorios m\u00e9dicos qued\u00f3 exhibido frente a la crisis. Al menos en eso, los gobiernos tendr\u00edan que asumir un papel m\u00e1s proactivo y positivo en beneficio del inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, muchas cosas cambiar\u00e1n para bien o para mal y muchas otras deber\u00edan cambiar, si queremos que la pr\u00f3xima tragedia no sea la \u00faltima para muchos seres humanos. Grave como ha sido esta, nada asegura que el pr\u00f3ximo virus no sea m\u00e1s letal o, de plano, un exterminador de la especie.<\/p>\n\n\n\n<p>O quiz\u00e1 no cambie nada o casi nada, suframos la adversidad resignada e inconscientemente, y sigamos destrozando el planeta y da\u00f1ando nuestro cuerpo hasta terminar por convertirlos en nuestros peores enemigos. Y de sexo&#8230;, mejor ni hablamos.\u2014 Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>@jorgezepedap<\/p>\n\n\n\n<p>www.jorgezepeda.net<\/p>\n\n\n\n<p>www.sinembargo.mx<\/p>\n\n\n\n<p>Periodista<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Nada ser\u00e1 igual luego de la pandemia' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/nada-sera-igual-luego-de-la-pandemia\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y de sexo&#8230;, mejor ni hablamos Jorge Zepeda Patterson (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n La pandemia cambiar\u00e1 la forma en que nos relacionamos con el cuerpo, con el nuestro y con el de los otros, dice el fil\u00f3sofo camerun\u00e9s Achille Mbembe. 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