{"id":104280,"date":"2019-10-21T12:43:29","date_gmt":"2019-10-21T17:43:29","guid":{"rendered":"http:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/?p=104280"},"modified":"2019-10-21T12:43:38","modified_gmt":"2019-10-21T17:43:38","slug":"rodrigo-llanes-salazar-encontrar-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-encontrar-la-esperanza\/","title":{"rendered":"Rodrigo Llanes Salazar: Encontrar la esperanza"},"content":{"rendered":"\n<p>Mirada antropol\u00f3gica<\/p>\n\n\n\n<p>Rodrigo Llanes Salazar (*)<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: Diario de Yucat\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>Desde cierto punto de vista, vivimos en el mundo de Margaret\nAtwood, particularmente el creado en su aclamada novela \u201cEl cuento de la\ncriada\u201d. Publicada originalmente en 1985, en esta obra los Estados Unidos se\nhan convertido en Gilead, una dictadura teocr\u00e1tica que, con la justificaci\u00f3n de\nenfrentar el terrorismo isl\u00e1mico y la baja en las tasas de fertilidad, suprime\nderechos humanos como el de la libertad de expresi\u00f3n y, particularmente, los\nderechos de las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl cuento de la criada\u201d fue reconocida desde el momento en\nel que fue publicada por primera vez. En 1985 recibi\u00f3 el Governor General\u2019s\nAward for English-Language Fiction y en 1987 fue galardonada con el Premio\nArthur C. Clarke. En 1990 fue llevada a la pantalla grande bajo la direcci\u00f3n de\nVolker Schl\u00f6ndorff.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi esta pel\u00edcula hace unos trece a\u00f1os, en la Licenciatura en\nAntropolog\u00eda Social, cuando estudi\u00e1bamos la cl\u00e1sica obra \u201cVigilar y castigar\u201d\ndel fil\u00f3sofo franc\u00e9s Michel Foucault, en donde analiza el poder manifestado en\nla disciplina de los cuerpos de los individuos para volverlos productivos\necon\u00f3micamente pero d\u00f3ciles en lo pol\u00edtico. La pel\u00edcula retrata muy bien la\nvigilancia y el control sobre los cuerpos de las mujeres en todos los \u00e1mbitos\nde sus vidas, desde c\u00f3mo se visten y alimentan hasta, desde luego, sus\nactividades sexuales. Recuerdo que la pel\u00edcula nos pareci\u00f3 aterradora.<\/p>\n\n\n\n<p>En Gilead, las mujeres solo pueden cumplir cuatro papeles:\n\u201cEsposas\u201d; \u201cMarthas\u201d, dedicadas a las tareas dom\u00e9sticas; \u201cCriadas\u201d, mujeres\nf\u00e9rtiles que son reclutadas con fines reproductivos para los hombres con altos\ncargos; y \u201cT\u00edas\u201d, mujeres que entrenan y vigilan a las Criadas. Las mujeres que\nno entran en estas categor\u00edas son exiliadas a las contaminadas \u201cColonias\u201d o se\nconvierten en damas de compa\u00f1\u00eda de los Comandantes, los hombres de elite. A\npesar de su \u00e9xito inicial, ha sido en los \u00faltimos a\u00f1os que \u201cEl cuento de la\ncriada\u201d se ha convertido en un aspecto fundamental del paisaje cultural y\npol\u00edtico. Esto se debe, en gran medida, a una nueva adaptaci\u00f3n de la historia,\nahora como serie de televisi\u00f3n. La adaptaci\u00f3n creada por Bruce Miller se\nestren\u00f3 en mayo de 2017 y ha ganado premios Emmy y Golden Globe.<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede obviar que la serie de televisi\u00f3n se estren\u00f3\nunos meses despu\u00e9s de la toma de posesi\u00f3n de Donald Trump como presidente de\nlos Estados Unidos. Desde entonces, colectivas y activistas feministas en ese\npa\u00eds \u2014pero tambi\u00e9n en Argentina, Italia, el Reino Unido y otras partes\u2014 se han\ninspirado en la serie de televisi\u00f3n y en la obra de Atwood y se han vestido\ncomo Criadas, con capas rojas y bonetes blancos, para protestar en contra de\nlas propuestas de ley para penalizar el aborto. En una entrevista para \u201cThe New\nYork Times\u201d, la propia Atwood expres\u00f3 que \u201cusar la vestimenta de las criadas\ncomo mecanismo de protesta es algo genial. No te pueden expulsar del recinto,\nporque no est\u00e1s causando alboroto y tampoco est\u00e1s necesariamente verbalizando\nalgo, pero eres muy visible y todos entienden a qu\u00e9 te refieres. Ha sido una\nt\u00e1ctica brillante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que no estamos viviendo \u2014a\u00fan\u2014 en la dictadura\ntotalitaria de Gilead, a pesar de que algunos medios de comunicaci\u00f3n\nimportantes est\u00e1n cerrando filiales, periodistas sean asesinados, que en\ndiversos pa\u00edses se est\u00e1n presentando iniciativas de ley que violan los derechos\nhumanos reproductivos y sexuales de las mujeres y que la tecnolog\u00eda de\nvigilancia est\u00e1 cobrando nuevos alcances gracias a la inteligencia artificial.\nPero en diferentes partes del mundo, colectivas y activistas feministas han\nexpresado que se sienten como Ofred, la criada protagonista de la novela de\nAtwood, como \u201cmatrices con patas, eso es todo: somos recipientes sagrados,\nc\u00e1lices ambulantes\u201d. Ya sea vestidas como criadas de Atwood, con capas blancas\ny bonetes rojos, o con blusas negras y pa\u00f1uelos verdes, quieren ser ellas\nquienes decidan sobre sus cuerpos. De hecho, en cierto sentido, ambas\nvestimentas tienen un origen com\u00fan. Durante la dictadura argentina, las madres\nque reclamaban la aparici\u00f3n con vida de sus hijos se manifestaban con pa\u00f1uelos\nblancos en la cabeza. Asimismo, Atwood ha declarado que \u201cEl cuento de la\ncriada\u201d est\u00e1 basado exclusivamente en hechos que han tenido lugar en la\nhistoria, entre ellos, los militares argentinos que se apropiaban de beb\u00e9s de\nv\u00edctimas durante la dictadura. Atwood tambi\u00e9n ha sido de suma influencia en\nnovelas feministas contempor\u00e1neas, como \u201cThe Power\u201d, de Naomi Alderman (2016),\nen donde las mujeres descubren su capacidad de descargar corrientes el\u00e9ctricas\nde sus cuerpos, lo que lleva a subvertir las relaciones de poder entre hombres\ny mujeres; o \u201cThe Water Cure\u201d, de Sophie Mackintosh (2018), en la que la\nmasculinidad es literalmente t\u00f3xica para las mujeres, por lo que ellas deben\nrealizar rituales de purificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, una de las obras m\u00e1s esperadas de este a\u00f1o\nes sin duda \u201cLos testamentos\u201d, la continuaci\u00f3n de \u201cEl cuento de la criada\u201d.\nPublicada el pasado 10 de septiembre, \u201cLos testamentos\u201d ha sido calificado como\n\u201cel acontecimiento literario del a\u00f1o\u201d por \u201cThe Guardian\u201d y ya ha recibido el\npremio Booker, uno de los m\u00e1s prestigiosos para la literatura en ingl\u00e9s. En \u201cEl\ncuento de la criada\u201d la narradora principal es Ofred. Con sus flashbacks y\nreflexiones internas, esta criada nos transmite el horror de la conversi\u00f3n de\nlos Estados Unidos al asfixiante sistema teocr\u00e1tico y mis\u00f3gino de Gilead,\nvivido sobre todo en las relaciones entre criadas, esposas y comandantes. \u201cLos\ntestamentos\u201d, en cambio, explora otros caminos. Ubicada quince a\u00f1os despu\u00e9s del\nfinal de \u201cEl cuento de la criada\u201d, en esta nueva novela nos adentramos al mundo\nde las T\u00edas y tambi\u00e9n salimos de Gilead: sus tres narradoras principales son la\nT\u00eda Lydia, una de las ide\u00f3logas m\u00e1s importantes de Gilead; Agnes Jemina, una\njoven nacida en Gilead; y Daisy, una joven rebelde que vive en Canad\u00e1. Al leer\n\u2014o ver la serie de\u2014 \u201cEl cuento de la criada\u201d conocemos el horror de Gilead. Al\nleer \u201cLos testamentos\u201d conocemos las historias que llevan a los personajes a\ntomar decisiones claves en la construcci\u00f3n y eventual destrucci\u00f3n de Gilead.\nEncontramos muchos m\u00e1s matices, sobre todo en la historia personal de la T\u00eda Lydia.\nAntes de Gilead, ella era una jueza que lleg\u00f3 a trabajar como voluntaria con\nmujeres violadas. \u00bfC\u00f3mo se convirti\u00f3 en una de las ide\u00f3logas m\u00e1s temidas de\nGilead? En \u201cLos testamentos\u201d encontramos algunas respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, \u201cLos testamentos\u201d resulta menos una novela\ndist\u00f3pica y m\u00e1s una novela de misterio o thriller de esp\u00edas. De hecho, en ella\nencontramos un nuevo rol para las mujeres: las Perlas, \u201cmujeres j\u00f3venes con\nvestidos largos plateados y tocas blancas\u201d \u2014como las describe Daisy\u2014 que, cual\nmisioneras, ofrecen folletos impresos para convencer a mujeres de ir a Gilead.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas Perlas \u2014narra la T\u00eda Lydia\u2014 en origen fueron idea m\u00eda\n\u2014en otras religiones hab\u00eda misioneros, as\u00ed que \u00bfpor qu\u00e9 no en la nuestra? Y\notros misioneros hab\u00edan ganado conversos, \u00bfpor qu\u00e9 no intentar atraerlos\ntambi\u00e9n? Y otros misioneros recababan informaci\u00f3n de espionaje, \u00bfpor qu\u00e9 no lo\nhar\u00edan las nuestras?\u2014, pero como no soy ilusa, o al menos no ese tipo de ilusa,\ndej\u00e9 que el Comandante Judd se colgara las medallas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Atwood ha declarado que \u201cLos testamentos\u201d \u201cse escribi\u00f3 en\nparte en la imaginaci\u00f3n de quienes previamente leyeron \u2018El cuento de la criada\u2019\ny se preguntaban qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido despu\u00e9s del final de aquella novela.\nTreinta y cinco a\u00f1os dan para una larga combinaci\u00f3n de respuestas posibles, y\nlas respuestas han cambiado tambi\u00e9n a medida que la sociedad lo hac\u00eda, y que\nlas posibilidades se materializaban en realidades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta dif\u00edcil leer \u201cLos testamentos\u201d sin pensar en el\nmovimiento #MeToo, sobre todo cuando la joven Agnes relata que, en una visita\nal dentista, \u00e9ste le toca un pecho: \u201cFue como si me clavaran un alfiler. Ech\u00e9\nel torso hacia adelante, sabiendo que deb\u00eda levantarme de aquel sill\u00f3n cuanto\nantes, pero la mano me inmovilizaba. De repente me solt\u00f3, y entonces vi\naparecer otra parte del Doctor Grove\u201d. Como Agnes, \u201cno creo que haga falta\ncontar lo que ocurri\u00f3 a continuaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo vale para otros graves problemas de nuestros\ntiempos, como la crisis de los refugiados en el Mediterr\u00e1neo, los migrantes\ncentroamericanos que buscan asilo en los Estados Unidos, la separaci\u00f3n de\npadres de sus hijos en la frontera entre M\u00e9xico y Estados Unidos, la violencia\ncometida por supremacistas blancos, las amenazas contra los derechos reproductivos\nde las mujeres o el uso de plaguicidas altamente peligrosos que provoca\nmalformaciones gen\u00e9ticas. Pero, sobre todo, en \u201cLos testamentos\u201d encontramos\nesperanza. \u201cLas esperanzas remotas son mejores que ninguna\u201d, comenta uno de los\npersonajes en la novela. Las historias que cuentan las protagonistas de la obra\nnos conducen a pensar que una sociedad como Gilead puede caerse. Y con esta\ncuesti\u00f3n, Atwood responde a algunas de las principales inquietudes, ansiedades\ny esperanzas de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>rodrigo.llanes.s@gmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>Investigador del Cephcis-UNAM<\/p>\n<div class='share-to-whatsapp-wrapper'><div class='share-on-whsp'>Share on: <\/div><a data-text='Rodrigo Llanes Salazar: Encontrar la esperanza' data-link='https:\/\/visionpeninsular.com\/mid\/rodrigo-llanes-salazar-encontrar-la-esperanza\/' class='whatsapp-button whatsapp-share'>WhatsApp<\/a><div class='clear '><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mirada antropol\u00f3gica Rodrigo Llanes Salazar (*) Fuente: Diario de Yucat\u00e1n Desde cierto punto de vista, vivimos en el mundo de Margaret Atwood, particularmente el creado en su aclamada novela \u201cEl cuento de la criada\u201d. 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