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Una buena, una mala y una peor

Enea Salgado

Publicado en El Mañanero Diario

El pasado jueves 21 de febrero, vivimos un día inédito en la historia parlamentaria de nuestro país. Por unanimidad, bancadas de todos los partidos políticos avalaron el dictamen de la Guardia Nacional en el Senado de la República. Con 127 votos a favor, 0 en contra, 0 abstenciones y el voto ausente de la senadora morenista Blanca Estela Piña Gudiño, nuestros legisladores dieron muestra de que, cuando hay voluntad política, construyen los acuerdos necesarios que se requieren para avanzar en los temas prioritarios para el país.

Acostumbrados al deplorable espectáculo que suelen dar en ambas Cámaras los legisladores mexicanos, que lejos de representar y velar por los intereses de la ciudadanía, ofertan su voto al mejor postor para beneficio propio o de sus intereses partidistas; este 21 de febrero, los ciudadanos fuimos testigos de un momento de madurez institucional: prevaleció el diálogo, la apertura, el consenso.

Se privilegió la petición de un gran sector de la sociedad de crear una Guardia Nacional bajo mando civil. Se escucharon las voces de activistas, de académicos, de organizaciones de la sociedad civil que llevan años impulsando la creación de un modelo de seguridad ciudadano y que respete los derechos humanos. Se tomaron en cuenta las preocupaciones de organismos internacionales y el bloque opositor resistió.

El Senado aprobó la creación de la Guardia Nacional con carácter civil, y una temporalidad de cinco años, hasta el 2023, para que las Fuerzas Armadas vuelvan gradualmente a los cuarteles, bajo la protección y garantía de los derechos humanos. Ganamos todos, un día histórico sin duda.

Pero lo que no tiene nada de plausible son las modificaciones que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) hizo en el tercer y último informe de la Cuenta Pública 2017. La ASF, oculta en dicho reporte los nombres de las empresas que recibieron recursos públicos. Al parecer la rendición de cuentas y la transparencia, no es prioridad del nuevo auditor David Colmenares. ¿Por qué la decisión de reservar los nombres de las empresas beneficiadas con dinero público? ¿A quiénes están protegiendo? ¿Por qué la opacidad?

Y la peor, la Secretaría de Salud mediante un comunicado, informó que, acatando las instrucciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, de no transferir recursos del presupuesto a ninguna organización social, sindical, civil o del movimiento ciudadano: “se suspende la convocatoria pública para la asignación de subsidios para la prestación de servicios de refugio para mujeres, sus hijas e hijos que viven violencia extrema y, en su caso, a sus centros de atención externa 2019”.

¿Cómo es posible que en un país con 18 estados que cuentan con la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM) se tomen este tipo de decisiones? ¿Bajo qué criterio el Gobierno federal decidió suspender los recursos a la Red Nacional de Refugios cuya función no es solo ofrecer un hogar temporal a mujeres víctimas de violencia extrema, sino una atención integral especializada que va desde asesoría jurídica gratuita, servicio médico y de enfermería, hospedaje, alimentación, atención psicológica, programas reeducativos, capacitación y bolsa de trabajo?

En México, nueve mujeres son asesinadas cada día. Nuestro país está dentro de los primeros cinco en el mundo en delitos de trata de personas y turismo sexual infantil. No es posible que el nuevo Gobierno decida a rajatabla cortar los apoyos a instancias, a asociaciones, a organizaciones de la sociedad civil que sí funcionan, en aras de su lucha contra la corrupción. Dejando en el desamparo a miles de mujeres en todo el país, que gracias a estos refugios, han salvado sus vidas y las de sus hijos.

Hay otra crisis, aparte de la corrupción, que también se vive en México todos los días, señor presidente: la violencia en contra de las mujeres. Los feminicidios forman parte de la tragedia nacional. No abordar esta problemática con la debida sensibilidad, justicia y responsabilidad, es una afrenta para las mujeres mexicanas. Es inadmisible que en su combate por limpiar de corrupción al país, nos maltrate, nos castigue, nos perjudique. Ojalá lo comprenda, presidente, y actué en consecuencia.

Enea Salgado

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