Martes , octubre 16 2018
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Un método para elegir y evaluar

¿Defensores a modo?

Antonio Salgado Borge (*)

El Congreso de Yucatán está por tomar una decisión que impactará directamente en la vida de las personas que más sufren en el estado. En las próximas horas nuestros actuales diputados elegirán a tres personas que se integrarán al consejo de la Codhey, la institución encargada de defender y proteger los derechos humanos en Yucatán. Nuestros legisladores ya tienen en sus manos los nombres de 21 aspirantes a integrar este consejo. De esta lista, tres serán los nombres seleccionados. ¿Cómo saber si nuestros diputados están tomando la decisión correcta?

En el presente artículo argumentaré que es claro que al decidir nuestros legisladores tendrían que seguir un método basado exclusivamente en la razón de ser de la Codhey y en su vinculación con los problemas más complejos que esta organización debe enfrentar. En consecuencia, es justamente ese método el que nosotros debemos recorrer si queremos saber si nuestros diputados han seleccionado exclusivamente a personas que cumplen óptimamente con el perfil requerido para defender y proteger a las víctimas y los sectores más vulnerables, o si, como en ocasiones anteriores, han elegido con base en criterios inaceptables.

Método

Paso 1: El primer aspecto que nuestros legisladores tendrían que considerar es que la Codhey debe estar capacitada para atajar los problemas más graves, complejos o difíciles de resolver. En este sentido, considerando los diagnósticos disponibles, podríamos considerar graves y complejas las siguientes violaciones de derechos humanos en Yucatán sin temor a equivocarnos: (a) las sufridas por el pueblo maya que en nombre de las “inversiones” ha sido despojado o privado de su derecho a consulta, (b) el creciente número de casos de tortura, (c) la violencia contra las mujeres, que incluye desde luego los feminicidios, y (d) los derechos de la comunidad LGBTI, que no han sido debidamente defendidos y reconocidos.

El consejo de la Codhey tendría que estar capacitado para lidiar con estos problemas por al menos dos motivos. El primero es, desde luego, la urgencia misma de combatir estos problemas. El segundo es que quien tiene la capacidad de lidiar con lo grave y complejo, podrá hacer lo mismo con lo simple —donde la distinción entre complejo y simple no equivale a la distinción entre lo más y lo menos importante—.

Paso 2: Una vez distinguidos los problemas más graves y complejos, nuestros diputados tendrían que considerar cómo la Codhey debería relacionarse con estos problemas. Para ello, es necesario revisar la misión y visión de la Codhey. Ahí encontraremos evidencia de que los pilares de esa institución pueden ser agrupados en tres grandes áreas: (a) la protección y defensa de los derechos de todos los individuos yucatecos, (b) el estudio de los derechos y (c) la relacionada con la “promoción” de estos derechos. En este punto, una aclaración es importante: “promover” no debe ser entendido aquí como promoción mercadológica, sino como el impulso al desarrollo de estos derechos —por ejemplo, mediante el activismo—.

Paso 3: Identificados los problemas más graves complejos, así como el trabajo que corresponde a los consejeros de acuerdo con la razón de ser de la Codhey, estamos finalmente en condiciones de delinear y evaluar el perfil se requiere para abordar los problemas más urgentes que enfrentará esta comisión. Si queremos respetar nuestro método, el perfil tendría que salir de la vinculación entre los pilares mencionados y los complejos y graves mencionados. Y, con base en nuestro método, me parece seguro que este perfil debe incluir cuando menos las siguientes cualidades.

El perfil

Cualidad 1: Experiencia en la protección y defensa de los derechos del pueblo maya, o de las mujeres, o de casos de tortura o de discriminación hacia la comunidad LGBTI. Esta cualidad disyuntiva parte de la siguiente premisa: no es suficiente la experiencia sin pertinencia, pero tampoco la pertinencia sin experiencia. Esto es, poco o nada sirve tener un consejo integrado por personas que no tengan credenciales defendiendo los problemas más graves complejos. Pero lo mismo aplica en sentido contrario; de poco o nada sirve tener a personas que entienda cuáles son los problemas más complejos si no tienen las credenciales que avalen su capacidad de abordarlos.

Establecido lo anterior, es relativamente fácil distinguir, vía negativa, si se ha tomado una decisión incorrecta al nombrar a un consejero. Por ejemplo, sería insultante que nuestros diputados eligieran a una o más personas que rechacen o desprecien alguno de los problemas mencionados o a personas promovidas por organizaciones anti-derechos. También sería inadmisible que se eligiera frívolamente a personas con base en criterios superficiales como el número de organizaciones o de patrocinios que respaldan a un candidato a consejero. Finalmente, aunque la lista también incluye a personas dedicadas al trabajo de buena fe en la defensa de causas loables, por reconocibles que sean trayectorias de esta naturaleza estos perfiles claramente no corresponden a lo que requerimos de la Codhey.

Cualidad 2: independencia. Cuando se analiza a fondo los problemas anteriores, sus cadenas causales y las denuncias o reclamos de víctimas, es claro que, en Yucatán, por acción o por omisión, el gobierno del Estado es probablemente el mayor responsable de las violaciones a derechos humanos. Esto implica que para atajar los casos más complejos se requiere de una Codhey que sea verdaderamente autónoma, independiente y capaz de confrontar al gobierno cuando sea necesario.

Lo anterior puede parecer una obviedad, pues la Codhey tendría que ser autónoma. Sin embargo, en el pasado nuestros diputados han elegido a frecuencia a personas cómodas para el gobierno en turno; es decir a individuos que son seleccionados porque se sabe que no señalarán acciones y acciones u omisiones de las autoridades.

Cualidad 3: Preparación académica relevante y vinculación con instituciones nacionales e internacionales. Recordemos que uno de los pilares de la razón de ser de la Codhey es el estudio de los derechos humanos. Aquí estudio tiene que ser entendido en términos académicos pertinentes. Contar con un consejo con capacidad técnica en el ámbito académico vinculado con una o más de las áreas que identificamos como prioritarias es fundamental, pues las características defensa de los derechos humanos en el mundo se han complejizado a la par de los problemas que enfrentamos en este siglo.

En este sentido, Yucatán no puede dejar de tomar como referente investigaciones y avances surgidos a través de instituciones académicas u organizaciones como la ONU en el mundo. Es decir, existe una serie de conocimientos, técnicas, métodos y estrategias que han sido desarrolladas fuera de Yucatán y que sólo podrían beneficiarnos si contamos con personas que las conozcan y dominen. La naturaleza de la Codhey exige nexos o ligas con instituciones respetadas nacional e internacionalmente. Para evitar que el consejo de la Codhey sea un club rupestre y desconectado del mundo las personas que lo integren tienen que estar vinculadas con la historia, los detalles técnicos y las características operativas de este proceso.

Las objeciones

Objeción 1: Alguien podría objetar que nuestro método coloca la vara muy alta; es decir, que el perfil que se ha delineado no puede ser llenado por personas en nuestro estado. A esta objeción podríamos responder de forma directa y concreta. En la lista que tienen en sus manos los diputados encontrarán al menos cuatro nombres que cumplen cabalmente el perfil basado exclusivamente en la razón de ser de la Codhey que aquí se ha analizado: basta con revisar sus credenciales para darse cuenta de que a Carlos Luis Escoffié Duarte, Ligia Vera Gamboa, Gina Villagómez Valdés y Nancy Walker Olvera les sobran las cualidades mencionadas arriba: experiencia, independencia y preparación académica/vinculación. Esto es, hay al menos cuatro baluartes en la defensa de los derechos humanos en Yucatán con posibilidades de incorporarse a la Codhey inmediatamente. No hay pretexto.

Objeción 2: Hay quien podría decir que de nada sirve hablar de métodos o perfiles, pues los actuales diputados ya se van y poco les importa el futuro. A esto podríamos responder que la objeción parte de una premisa obsoleta. A algunos diputados no les importa “el futuro”, pero a todos les importa “su futuro”. Después de la elección de este año, los panistas tendrían que estar interesados en empezar a reforzar la legitimidad de Mauricio Vila; los priistas, en reconstruirse y no dejarle al nuevo gobernador una Codhey a modo. Jugar al mayoriteo o al bipartidismo no tendría sentido cuando Morena ya les pisa los talones al PAN y al PRI.

Excurso

La lista completa de los actuales diputados está en: www.congresoyucatan. gob.mx/congreso/diputados.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

Antonio Salgado Borge

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

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