domingo , septiembre 27 2020
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Tercia de errores de AMLO

El Presidente y los medios de comunicación

Antonio Salgado Borge (*)

Fuente: Diario de Yucatán

El presidente tiene aciertos que deben ser reconocidos y equivocaciones que tienen que ser criticadas. La fustigación a algunos medios y periodistas durante las “mañaneras” entra en la segunda categoría. En este artículo presentaré tres motivos centrales para afirmar que este es el caso.

Primer error: mala inferencia.

Es un error elemental suponer que si un gobierno contrata publicidad en un medio x, entonces x será necesariamente un medio que adaptará su línea a ese gobierno.

El Presidente invitó a esta inferencia cuando mostró los importes que gobiernos anteriores invirtieron en la revista Letras Libres para explicar la postura crítica de esa revista ante decisiones del actual gobierno.

Empecemos notando que esta inferencia nos obliga a lidiar con un dilema: o bien (a) la adaptación de la línea de un medio x es proporcional al importe recibido por x como pago por publicidad oficial, o (b) un medio x ha vendido su línea desde el momento en que recibió un centavo de un gobierno y, más allá del importe que x ha recibido de y.

Tomar el cuerno (a) de este dilema implicaría aceptar que los medios más alineados son los que más dinero reciben. Para los incondicionales de la 4T esto produciría la incómoda consecuencia de que La Jornada, uno de los medios favoritos del Presidente, constituye, junto con Televisa y TV Azteca el top 3 de medios alineados por motivos económicos.

Por otro lado, tomar el segundo cuerno del dilema llevaría a aceptar la conclusión de que un medio x que recibió, supongamos, $3,000 pesos de dinero de un gobierno para la contratación de un anuncio ha “vendido” su línea a ese gobierno. Pero esta conclusión es evidentemente ridícula.

De lo inaceptable de ambos cuernos del dilema se sigue que la simple exhibición de montos invertidos en publicidad en x medio el Presidente no puede derivar con certeza la idea de que el medio x ha vendido su línea. Para demostrar que este es el caso se requiere analizar medio por medio y contar con evidencias adicionales que no han sido presentadas por el Presidente.

Segundo error: ignorar el valor de la consistencia.

Alguien podría decir que la evidencia que le hace falta a esta inferencia se encuentra en la correlación entre el retiro de publicidad de este gobierno en algunos medios y la línea crítica de esos medios. A grandes rasgos, la idea es la siguiente: (1) Gobiernos anteriores gastaban cierta cantidad en productos del medio x. (2) El gobierno actual no gasta esta cantidad en x. (3) El medio x es crítico con el actual gobierno. (4) x es crítico del actual gobierno porque se le ha retirado la publicidad.

No pongo en duda que este razonamiento aplique en un buen número de casos. Sin embargo, me parece que su solidez depende en parte de una distinción crucial que no parece haber sido considerada: la consistencia del perfil del medio en cuestión.

Por ejemplo, la posición liberal de Enrique Krauze y “Letras Libres” ha sido consistente a través del paso de los años. Dentro de este paraguas se incluye la defensa de la democracia liberal y del liberalismo económico. Así como no hace falta adherirse a estas ideas para entenderlas, tampoco hace falta estar de acuerdo en todo o en algo de lo que Enrique Krauze escribe, ni disfrutar de la lectura de “Letras Libres”, para reconocer que ésta es la visión del mundo que defienden.

Es entendible que a quienes comparten estos principios generales les resulten problemáticas algunas de las posiciones adoptadas por el gobierno de AMLO y que las critiquen, con argumentos en mano, en consecuencia. Por ende, nadie puede alegar que en el caso de “Letras Libres” o de Krauze existe un cambio radical de postura derivado de la llegada del nuevo gobierno. Sospechoso hubiese sido ver a este historiador o a la revista que dirige adaptar automáticamente su tonalidad ideológica a la de la 4T.

En un sentido similar, el problema de las críticas del Presidente a “Proceso” es también uno de consistencia. Esta publicación ha mantenido su línea crítica basada en investigaciones originales a través de los sexenios y el actual gobierno, por más afinidades ideológicas que pueda haber, no ha recibido un trato distinto.

¿Hablaría mejor de “Letras Libres” o de “Proceso” la renuncia a sus respectivas esencias con tal de no entorpecer el proyecto de la 4T? No me parece.

Es entonces claramente problemático tomar a la correlación entre el retiro de publicidad de este gobierno en algunos medios y las críticas de esos medios como explicación del origen estas críticas.

En todo caso, sería mucho más adecuado, afirmar que hay una conexión causal entre la publicidad gubernamental en un medio x y línea de x cuando ese medio cambia su línea de acuerdo con lo que invierte o deja de invertir el gobierno en turno.

Por ejemplo, visto a través de los ojos de TV Azteca el Presidente en turno es perfecto, sin importar su perfil ideológico, sus acciones o sus omisiones. Visto a través los estados bancarios de TV Azteca, cada sexenio es un gran negocio.

Pero ni el Presidente ni los principales seguidores de la 4T fustigan a esta televisora.

Tercer error: buscar aliados incondicionales.

Finalmente, el Presidente suele desviarse de la idea de que el problema en los medios que fustiga es el dinero relacionado con publicidad para enfocarse en el daño que, según él, las críticas de algunos medios pueden hacer a la 4T.

El razonamiento detrás de esta idea parece ser el siguiente: (1) Existen distintos intereses que buscan oponerse a algunas de las transformaciones emprendidas por el gobierno de AMLO. (2) Lo más importante ahora es detener a estos intereses. (3) Los medios críticos a la 4T fortalecen a estos intereses. (4) La 4T necesita aliados incondicionales en los medios que reemplacen a los medios críticos.

Me parece que el punto (1) es evidentemente cierto. También es obvio que para el Presidente el punto (2) es verdadero.

Por desgracia, el punto (3) no es necesariamente falso. Por ejemplo, es esperable que un reportaje de investigación que revele la corrupción de un funcionario de la 4T termine fortaleciendo la posición de los críticos de este proyecto.

Pero el punto (4) es problemático. Para ver por qué, notemos primero que los medios que coinciden ideológicamente con la 4T tienen dos opciones sobre la mesa al momento de cubrir los eventos que involucran al actual gobierno: (a) continuar ejerciendo su labor periodística sin distinciones o (b) dar un trato especial a la 4T.

Su queja ante todo tipo de crítica muestra que el Presidente claramente defiende la opción (b). Esta posición produce entre los seguidores incondicionales a la 4T una suerte de esquizofrenia.

Por ejemplo, un reportaje contenido en una edición de “Proceso” puede ser tomado como “evidencia” de que esta revista se ha alineado con intereses reaccionarios mientras otro reportaje, publicado en el mismo ejemplar de la misma revista, es tomado como herramienta para criticar a esos intereses. Lo mismo suele ocurrir con notas publicadas en medios independientes como Aristegui Noticias, Sinembargo.mx o Animal Político.

Pero lo verdaderamente relevante aquí es que al adoptar esta posición el Presidente está calcando una estrategia impulsada principalmente por populistas de derecha, como Donald Trump y Jair Bolsonaro.

Al igual que estos derechistas, el Presidente empuja, unas veces entre líneas y otras directamente, es alentar la idea de que medios emergentes incondicionales empiecen a reemplazar a “la mala prensa”; es decir, a los medios más establecidos que le resultan críticos.

Por razones de principios, que un presidente de izquierda copie la estrategia posverdad y antirazón de Trump o Bolsonaro tendría que ser considerado problemático por quienes se identifican con ese lado del espectro ideológico.

El Presidente podría intentar evadir esta incomodidad argumentando que bien vale la pena esta asociación con tal de lograr su objetivo; esto es, que para él, literalmente, el fin justifica los medios.

Pero esta respuesta es insatisfactoria por inconsistente. Y es que resulta difícil apreciar cuál sería la diferencia entre un grupo de medios incondicionalmente alineados a la 4T y el grupo de medios incondicionalmente alineados a gobiernos anteriores. Es decir, los medios que, según el Presidente, merecen ser exhibidos por alineados durante las “mañaneras”.

Conclusión.

El Presidente se equivoca al fustigar a algunos medios críticos durante sus conferencias de prensa.

En primer lugar, la inferencia de que si un gobierno contrata publicidad en un medio, ese medio necesariamente adaptará su línea al gobierno es claramente falsa.

Además, el Presidente no parece distinguir que la crítica de algunos medios a su gobierno es evidencia de la consistencia de esos medios, y no es movida por su mala fe o intereses económicos.

Finalmente, no hay forma consistente de defender la idea de que medios alineados al actual gobierno deben sustituir a medios alineados a gobiernos anteriores, medios que, según el Presidente, merecen ser fustigados por alineados.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

Antonio Salgado Borge

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

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