Lunes , julio 16 2018
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El recuerdo de la golpiza en el paso deprimido

Sin olvido de agresión

Hoy, aniversario de la golpiza en el paso deprimido

La agresión sufrida por decenas de ciudadanos en el llamado paso deprimido el 4 de julio de 2011, atribuida a golpeadores enviados por funcionarios de la entonces gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, permanece aún en el recuerdo de muchos meridanos y podría explicar en parte la derrota del PRI en la capital yucateca en las elecciones del domingo, dice el arquitecto David Sosa Solís, uno de los lesionados en esos hechos.

La mañana de ese día numerosas personas se habían apostado en la glorieta de la Prolongación de Montejo para impedir el inicio de la construcción de un paso a desnivel ordenado por la alcaldesa priista Angélica Araujo Lara, en contra de la opinión de especialistas en urbanismo y vecinos de la zona.

Para frenar la protesta, decenas de golpeadores enviados al parecer por el gobierno, arremetieron contra los manifestantes causándoles, en algunos casos, heridas que ameritaron su hospitalización.

“Este hecho sigue en la memoria de un gran número de personas, aunque no creo que sea el único factor para explicar los resultados de los pasados comicios”, afirma Sosa Solís.

“Las ofensas atribuidas al grupo de Ortega Pacheco han sido muchas y muy frecuentes y se fueron acumulando”, dice. “Un caso que se sumaría a esa lista de agravios es el Gran Museo del Mundo Maya, que se mantiene fresco en el recuerdo de los meridanos”, indica.

Luego de la represión del 4 de julio, Sosa Solís y otros afectados se volcaron a la actividad cívica para pedir el esclarecimiento de los hechos y el castigo de los culpables.

Por ese activismo no recibimos represalias estrictamente hablando, indica Sosa Solís, sino más bien sufrimos una especie de guerra sucia, en la que ese grupo, encabezado por Ortega Pacheco y Araujo Lara, y al que pertenece Sahuí Rivero, decían sistemáticamente, ante cualquier crítica de nuestra parte, que éstas respondían a intereses partidistas y con eso revertían nuestros señalamientos, los desestimaban…

Estaba claro que nuestra posición, a raíz de esos hechos, no respondía a intereses partidistas, todos éramos miembros de la sociedad civil, agrega.

“En lugar de contestar las acusaciones y explicar su responsabilidad en los hechos, ese grupo lastimaba a quienes emitíamos las críticas”, dice.

Según Sosa Solís, la postulación de Sahuí Rivero como candidato del PRI reabrió ese mal recuerdo entre muchos meridanos, porque él “tiene tatuado en la piel el nombre de Ivonne Ortega”, señalada como la principal responsable de esos hechos y con quien Sahuí mantenía en esa época una estrecha vinculación, que incluso presumía.

Además, añade, como candidato no hizo el esfuerzo suficiente de alejarse de ese contexto.

Para el abogado y notario José Enrique Gutiérrez López, otra de las personas gravemente golpeada el 4 de julio, ese suceso no es un factor que explique la derrota del PRI en Mérida, pero sí lo fue en las elecciones del año siguiente, en 2012, cuando ese partido perdió la alcaldía y “Angélica Araujo, que estaba perfilada como candidata de Ivonne Ortega a la gubernatura, renunció a esa posibilidad, a raíz de la agresión en la glorieta”.

“Pero en el caso de los comicios del domingo, no creo que haya sido factor decisivo en los resultados adversos al PRI. Esto, más bien, es consecuencia de la debilidad de ese partido, que ya se venía anunciando, por las acusaciones a nivel nacional”, asevera.

En el ámbito local, añade, la inconformidad contra el PRI no era tan manifiesta, como se refleja en los resultados preliminares en los comicios para gobernador, donde la diferencia es de cinco puntos, “que no es mucho”.

“Aquí no se conocían críticas por la mala administración de Rolando Zapata, un gobernador distinto a Ivonne, que trabajó de forma más calladita, discreta, como diciendo no me muevo, aquí no pasa nada, aunque seguramente pasaba y no sabemos…”, dice

Empero, precisa el notario, los sucesos del paso deprimido impactaron políticamente a solo una parte de la sociedad, a un sector de la ciudad que, efectivamente, se sintió molesta y agraviada y que vive en el Norte, alrededor del Distrito Electoral IV, donde siempre gana el Partido Acción Nacional .

“Pero la agresión en la glorieta no tuvo el mismo impacto en el Sur”, afirma.

“Para mí el 4 de julio es ya una anécdota”, dice Gutiérrez López. “En su momento tratamos de buscar justicia y castigo para los agresores físicos e intelectuales. Los primeros recibieron burdas sentencias y a los otros nunca se les castigó, aunque tampoco supimos a ciencia cierta quiénes fueron”.

Una de las señaladas como responsables, Angélica Araujo, si bien no logró la candidatura a la gubernatura, dice el notario Gutiérrez López, “tampoco recibió un castigo”.

“Por el contrario, se le dio un premio mejor: una senaduría”, indica.— HERNÁN CASARES CÁMARA.

Fuente: Diario de Yucatán

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