domingo , agosto 9 2020
Portada / La Opinión / Sergio Aguayo: La capitulación

Sergio Aguayo: La capitulación

La alianza de Morena con el PVEM y su significado

Fuente: Diario de Yucatán

Sergio Aguayo (*)

Porfirio Muñoz Ledo, diputado del partido Morena, ha elevado los decibeles de su crítica. Hace unos días se quejó de que su bancada actúa “siempre con línea”. Sarcástico, lanzó un “llamado a los pastores” a que liberen a los “borregos”.

Los éxitos electorales de Morena fueron espectaculares, porque insistieron una y otra vez en que ellos sí serían una fuerza política renovadora.

En sus casi dos años en el Congreso de la Unión, Morena ha replicado los hábitos del PRI y las taras del PRD. Del PRI, tomaron la disciplina de votar lo que se les ordena. Del PRD heredaron la incapacidad para establecer una relación sana con su fundador y líder carismático, quien sigue siendo el factor que mantiene la cohesión de una extraña coalición, donde se apretujan y remolinean todas las siglas del alfabeto ideológico. Hay comunistas, perredistas, priistas, panistas, representantes del Yunque y una nutrida representación de oportunistas.

Morena se ha convertido en un PRD sin los Chuchos, en una constelación de tribus duchas en el control y manipulación de clientelas, que viven en estado de riña perpetua por la cuota y la prerrogativa.

La heterogeneidad sería una de las razones tras la ausencia de los debates y las propuestas sobre los grandes temas nacionales. Pareciera ser que su única razón de existir fuera cumplir con los deseos del presidente de la República. Como en el México de antes. Hay excepciones, por supuesto, pero sólo son eso, excepciones.

No cumplieron con su promesa de reducir en un 50 por ciento las excesivas prerrogativas públicas entregadas a los partidos, que han provocado, entre otros males, que los militantes se transmutaran en comerciantes. El hecho más revelador de la capitulación ideológica y ética ha sido su entendimiento con el Partido Verde, ese paria del movimiento ambientalista mundial, que ha dado cátedra sobre la perversión de valores de nuestra vida pública.

Ahora discuten, Morena y el Verde, pasar del amasiato a la formalización de la relación, con un acuerdo que los uniría en las boletas electorales de 2021.

Y mientras se alían con los Verdes, buscan distraer a la galería lanzando acusaciones contra el Instituto Nacional Electoral, como parte de su ofensiva contra los organismos públicos autónomos (como el Conapred). Hay aspectos criticables de un INE urgido de reformas, pero a su favor tienen un argumento de peso: ellos cumplen con leyes hechas para garantizar el aumento perpetuo de las prerrogativas y permitir la baja calidad de los comicios.

Los otros partidos tampoco entusiasman. Se han convertido en un oligopolio multimillonario, cuya principal obsesión es preservar el control sobre las puertas de acceso a la gestión de la vida pública. El resultado está a la vista: gobiernos con un alto porcentaje de mediocridad. En los próximos días, hasta siete nuevos partidos obtendrán el registro. Carecen de frescura. Los encabezan políticos reciclados y predominan los cazadores del presupuesto y empleos bien pagados, lo que significa que el próximo año 14 partidos se disputarán 21,368 cargos de elección.

Ante ese panorama, corresponde a la sociedad hacer de contrapeso para preservar los indudables avances democráticos. Existe un ánimo social favorable. En su última columna, Alejandro Moreno analiza los resultados de una encuesta nacional. El 61 por ciento de los entrevistados está a favor de que los organismos autónomos vigilen al gobierno. Es posible que un porcentaje similar, respalde a aquellos medios de comunicación, organismos civiles especializados, universidades y centros de investigación que decidan actuar como contrapeso de gobiernos y partidos.

Las tareas para la sociedad organizada son gigantescas. Incluyen la observación de la calidad de las elecciones, la vigilancia de los gobernantes, la elaboración de propuestas de políticas públicas para las pandemias azotando a México y, lo principal, evitar que México se transforme en la democracia de un solo hombre. La forma más lógica de hacerlo, es fortaleciendo a los organismos autónomos y reforzando a la sociedad organizada. Ante la capitulación de Morena, esa es la mejor solución (colaboró: Alfonso David Aparicio Bolaños).— Boston, Massachusetts.

@sergioaguayo

Investigador y analista

Deja un comentario

Ver también

En “modo jefe de Estado”

Habemus presidente, ¿por cuánto tiempo? Jorge Zepeda Patterson (*) Fuente: Diario de Yucatán Desde hace …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: