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Salen a la luz más casos de despojo

Los casos de despojo de casas y terrenos en Mérida, mediante la falsificación de documentos de identidad y registros notariales, son muchos más de los que se cree.

Aparte del caso del doctor Luis Ramírez Carrillo, publicado por el Diario la semana pasada, Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, ha conocido decenas de otros incidentes de este tipo orquestados también, al parecer, por bandas organizadas de delincuentes que operan con la complicidad o negligencia de notarios y otras autoridades.

Uno de esos casos es el relacionado con el despojo de un terreno de 2,200 metros cuadrados en Circuito Colonias, que contó con la participación de un notario de Campeche y otro de Mérida, así como de integrantes de esas bandas que habrían falsificado documentos de identidad y simulado actividades económicas.

Aunque en este caso se impidió el despojo —en la mayoría de los otros  eso no ocurre—, los auténticos propietarios esperaron siete años hasta que concluyó el proceso judicial que iniciaron para recuperar su terreno, con los consiguientes perjuicios legales y económicos.

El modo de operar en este nuevo intento de despojo es muy parecido al que refiere Ramírez Carrillo, quien denunció la apropiación de una casa de interés social de su propiedad en el fraccionamiento Las Américas.

Lo descubrió casualmente cuando luego de mantener cerrado el predio varios meses, lo visitó y encontró a extraños en su interior y registros notariales que lo suplantaban como dueño.

El Dr. Ramírez Carrillo, investigador de la Uady, detectó una operación de compraventa fraudulenta en la que participaron el notario 28 del Estado de México, Alfonso Flores Macedo, quien supuestamente legalizó una cancelación anticipada de hipoteca, y el notario suplente número 44 de Mérida, Luis López Rosado, quien dio fe de esa compraventa. Además, en este caso salió a relucir el uso de credenciales del INE falsas, que los notarios dieron como buenas.

Descubrimiento casual

En el caso del terreno de Circuito Colonias, la falsa operación de compraventa también se descubrió por casualidad.

Luis Celaya Cordero, abogado de los propietarios de ese terreno, Francisco Álvarez Vales y su hermano Eduardo, que falleció en 2008, relata a Central 9 que ellos compraron ese predio, en la calle 96 (Circuito Colonias), número 771, letra A, en 1990 y que desde esa fecha habían gozado de la propiedad plena.

“Era un terreno baldío, pero cercado y con un letrero que lo ofrecía en renta o venta”, dice el abogado.

En octubre de 2008 falleció el señor Eduardo José Álvarez Vales. Tres meses después, en enero de 2009, su hermano Francisco acudió al Ayuntamiento a pagar el impuesto predial del terreno, pero allí le dijeron que éste ya tenía otro dueño, una persona identificada como Carlos Barrera Lanz.

En efecto, en el Registro Público de la Propiedad se había asentado una operación de compraventa hecha mediante la escritura pública 560, del 12 de junio de 2008, otorgada ante José Guadalupe de Jesús Estrada González, notario No. 25 de Campeche.

De acuerdo con ese documento, los señores Eduardo y Francisco Álvarez Vales habrían comparecido ante ese notario para supuestamente vender su terreno a Barrera Lanz.

El Sr. Álvarez Vales se comunicó con el notario campechano para verificar si, en efecto, él había realizado esa escritura. Estrada González negó haberla hecho, pero no respondió a las solicitudes del dueño del predio para venir a Mérida a aclarar la situación ante el Registro Público.

Luego de esta reacción, el Sr. Álvarez Vales interpuso una denuncia penal en el Ministerio Público, el 18 de febrero de 2009, por hechos posiblemente delictuosos.

Ante esto y tal vez para complicar el posible rescate jurídico del predio, Barrera Lanz o quien se hacía pasar por él —luego se comprobó que esa persona no existe— y otros miembros del grupo delictivo acudieron a la notaria No. 8 de Mérida, a cargo de Luis Silveira Cuevas, el 30 de julio de 2009, para formalizar la hipoteca de ese predio, poniendo como acreedora a María de Los Ángeles Areli Piña Ramírez, por la cantidad de $600,000.

Silveira Cuevas es suegro del notario suplente Luis López Rosado, quien en el caso de Ramírez Carrillo, como ya informamos, dio fe de la operación mediante la cual una persona que se hizo pasar por Ramírez, sin que se sepa cómo acreditó su personalidad, vendió su casa de Las Américas.

Negativa

Hasta hace unos días, López Rosado se había negado a entregar copias certificadas del acta notarial de esa operación al Ministerio Público, que se las solicitó como parte de una averiguación previa.

En el caso del predio de Circuito Colonias, la denuncia penal presentada por los propietarios del terreno permaneció prácticamente estancada casi cuatro años. El asunto no se reactivó sino hasta el 13 de marzo de 2013, cuando se hizo cargo el Abog. Celaya Cordero, quien presentó una demanda en juicio ordinario civil en representación de Francisco Álvarez Vales e Hilda Elena Palomeque Martínez, viuda de Eduardo Álvarez.

Entre sus primeras acciones, Celaya Cordero solicitó y obtuvo la autorización para ordenar el cierre de registro de la partida del predio, para evitar que siga cambiando de propietarios.

Luego solicitó una inspección judicial a la notaría de Silveira Cuevas, por lo que tuvo acceso a la escritura mediante la cual se formalizó la hipoteca.

En ese documento, el abogado observó que se trataba de una “hipoteca a modo”, con la posible intención de trasladar la propiedad a nombre de Barrera Lanz a otra persona, en este caso, Piña Ramírez, una joven estudiante de ingeniería de 18 años, con domicilio en Francisco de Montejo. También sospechó de la credencial electoral de Barrera Lanz.

“Pensaba que era falsa pero sin tener pruebas. Fue sólo una corazonada”, dice.

Posteriormente, Cordero Celaya logra que el notario Estrada González comparezca ante el Ministerio Público, después de haber sido citado varias veces.

En su declaración afirma que no tiene ninguna relación con la supuesta escritura falsa y añade que no conoce ni de nombre ni de referencia a ninguna de las personas que supuestamente celebraron la compraventa del predio de Circuito Colonias, ya que nunca estuvieron en su oficina.

Un juez de Campeche, cumpliendo un exhorto de un juez de Mérida, ordenó una inspección judicial en la que confirmó que no existe el tomo ni el folio de esa escritura.

Con esta información del notario aumentaron las sospechas de Cordero Celaya, respecto a la credencial electoral de Barrera Lanz.

Las autoridades yucatecas solicitaron la colaboración de la Procuraduría General de Justicia de Campeche para localización y presentación de Barrera Lanz, con domicilio, de acuerdo con su credencial, en Avenida Gobernadores número 368, colonia Centro.

La policía campechana rindió un informe según el cual, “luego de múltiples intentos de localización, se concluye en la inexistencia de dicho domicilio, además de que no hay persona alguna que conozca al multicitado Carlos Barrera Lanz ni que haya escuchado ese nombre”.

Celaya Cordero pidió entonces a las autoridades judiciales solicitar el Instituto Federal Electoral de Yucatán la copia de la supuesta credencial de elector de Barrera Lanz, para consultar si ésta existe o no en la base de datos de la lista nominal. Personal del Instituto ingresó la clave de elector, número de emisión y numero vertical OCR y el resultado de dicha consulta fue que los datos eran “inexistentes”.

Con esta información, el abogado, quien contó con la colaboración de la Licda. Delta Ruz Domínguez en todo el proceso, acreditó la inexistencia de Barrera Lanz y demostró también la ilegalidad de la escritura apócrifa de la operación de compraventa.

En 2016, siete años después de la primera denuncia judicial, un juez de Mérida le dio la razón a los auténticos propietarios del terreno y declaró la nulidad de la supuesta compraventa y del contrato de mutuo simple sin interés y con garantía hipotecaria.— HERNÁN CASARES CÁMARA

La averiguación judicial terminó en este punto y no continuó para profundizar en la eventual responsabilidad de los señalados en la denuncia.

Fuente: Diario de Yucatán

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