viernes , septiembre 20 2019
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Rubén Osorio Paredes: El límite legal a la libertad de decidir

Rubén Osorio Paredes (*)

Publicado en Diario de Yucatán

Los mejores regalos que puedes dar a tus hijos son las raíces de la responsabilidad y las alas de la independencia —Denis Waitley.

Por desgracia, la frase anterior no aplica completamente para Carlos; joven de 25 años adicto a las drogas que ha sido internado —sin éxito— en tres ocasiones en diferentes centros de rehabilitación con el objetivo de ayudarlo a superar su adicción.

Su enfermedad lo ha llevado a gastar sin el mayor reparo parte de la herencia que le dejaron sus abuelos e incluso ha hipotecado su propia casa a fin de obtener recursos para seguir comprando las drogas.

La familia, desde luego, está muy angustiada por su salud y por el futuro de su propio patrimonio.

Recurso legal

Los padres de Carlos se preguntan con preocupación si existe alguna manera de evitar que pierda su patrimonio o que venda sus propios bienes, ya que en este momento debido a su adicción no se encuentra apto para tomar las mejores decisiones.

Pues bien, el estado de interdicción es una restricción excepcional a la capacidad legal de una persona impuesta por el juez a una persona mayor de edad que a causa de una discapacidad intelectual, mental o psicosocial queda privada de sus capacidades de ejercicio para realizar actos jurídicos.

Por ejemplo: Personas que sean sordomudas, que no sepan leer ni escribir o sean ebrios consuetudinarios o adictos a drogas prohibidas por la ley.

En este caso, los padres de Carlos pueden promover el respectivo juicio de interdicción, a fin de que sean nombrados tutores cuyo objetivo será la protección, cuidado y custodia de la persona que no puede ejercitar derechos ni contraer obligaciones por sí misma, ni comparecer a juicio por propio derecho, así como la protección, guarda y custodia de sus bienes.

Los casos concretos

En síntesis cuentan con capacidad de goce, pero no con capacidad de ejercicio y, por tanto, deben estar sujetas a la tutela:

I. Las niñas, niños y adolescentes.

II. Las personas con discapacidad intelectual, psicosocial o mental mayores de edad, aun cuando tengan intervalos lúcidos.

III. Las personas mayores de edad sordomudas que no sepan leer ni escribir.

IV. Los ebrios consuetudinarios y los adictos a drogas prohibidas por la ley.

V. Las personas con adicción compulsiva a los juegos de azar.

Una vez que Carlos se rehabilite y se encuentre en mejores condiciones, el estado de interdicción es reversible y, en consecuencia, recobrar la capacidad de realizar actos jurídicos por su cuenta.

Mientras se logra la rehabilitación, será su padre quien al promover el juicio de interdicción se convertirá en su tutor y, por ende, tomará todas las decisiones que le permitan proteger su persona y su patrimonio, pues como bien dicen: ningún amor es tan grande que el que tiene un padre por su hijo.

¿No cree? Recuerda que puedes consultar ésta y muchísima información más en todas mis redes sociales. ¡Hasta la próxima!— Mérida, Yucatán.

jurídicofácil@hotmail.com

RUBEN OSORIO & ASOCIADOS

Abogado, titular del despacho jurídico “Rubén Osorio y Asociados”, catedrático y conferenciante

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