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Romero Deschamps, tan negro como el petróleo

“El miedo no anda en  burro”.                                                                                                      Dicho popular

 

POR  ROSALÍA VERGARA

Publicado por HomoZapping

Tras 25 años de vivir en la impunidad, de enriquecerse con la corrupción, el fraude, la extorsión, el tráfico de influencias y ejercer un supuesto liderazgo mediante amenazas, desapariciones, asesinatos o encarcelando a sus opositores, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Antonio Romero Deschamps, está preocupado porque ya nadie lo quiere, todos lo odian y no puede comerse un gusanito porque, hasta en eso, es criticado en las redes sociales.

Y con justa razón, porque ya no es un secreto que Romero Deschamps vive del sindicato petrolero tras el Quinazo de 1989 y el relevo temporal de los dirigentes que traicionaron a Joaquín Hernández Galicia. Desde 1996, Romero se ha reelegido en cuatro ocasiones, pero ha violentado la ley laboral, pues el 11 de diciembre de 2017, sus achichincles secretarios generales de las 36 secciones sindicales, lo reeligieron “por unanimidad”, de manera anticipada, para el periodo 2019-2024, cuando su gestión debería terminar el 31 de diciembre de 2018.

Si sigue al frente del STPRM, cumpliría 31 años de proteger(se) de los trabajadores petroleros.

Hasta el año pasado se pensaba que hasta el ataúd de Romero Deschamps le costaría al erario, porque no se le veían ánimos de dejar la dirigencia sindical; se creía que el PRI también se eternizaría en la Presidencia, pero no. Romero Deschamps no contó con la astucia de  los mexicanos que, el 1 de julio de 2018, aceptaron las prebendas de los políticos pero votaron por quien se les dio la gana.

Tan efusivos están los petroleros sindicalizados, que la idea del cambio despertó sus conciencias el 14 de septiembre, en un evento realizado en Salina Cruz, Oaxaca, donde a gritos exigieron que la renovación de los cargos de dirección del sindicato petrolero, programada tentativamente para mediados de octubre, se realice de manera libre y democrática, sin presiones políticas y sin intimidación.

En ese histórico acto, que no se había visto desde la expropiación petrolera, el 18 de marzo de 1938 y al cual la disidencia petrolera ha llamado “la segunda expropiación petrolera”, los sindicalizados del STPRM de 33 secciones solicitaron al Senado que “respetando la autonomía sindical, se brinde transparencia en el manejo financiero del STPRM y se ponga fin a los actuales dirigentes”.

Cuando Romero Deschamps se enteró del punto de acuerdo, empezó a dar sus últimos coletazos, como pez afuera del agua.

El martes 18 de septiembre, este desaforado líder sindical se enteró que el senador Salomón Jara Cruz pidió que el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda informen al Senado sobre los bienes adquiridos por Romero Deschamps desde 1993, año en que asumió la secretaría general del STPRM, a la fecha.

Esta petición está sustentada en el alto grado de corrupción del líder petrolero y cita pocos ejemplos de su incontable y mal habida fortuna:

En diez años, Romero Deschamps recibió mil 600 millones de pesos, en sus revisiones contractuales, señala el punto de acuerdo.

Es de conocimiento público que se le entregan a través de rubros tan absurdos como los preparativos de las celebraciones del 1 de mayo, Día del Trabajo, o del 18 de marzo, Día de la (des) Expropiación Petrolera, a pesar de que, dicho por los trabajadores, les descuentan un porcentaje de su salario para estos festejos.

Además, el senador Jara recordó el desvío de 500 millones de pesos por parte del STPRM a la campaña presidencial del priista Francisco Labastida Ochoa, en el 2000, caso conocido como el Pemexgate y que, de acuerdo con el legislador, se ha mantenido 17 años en la impunidad.

En la reforma al artículo sexto constitucional que se realizó en 2014, los sindicatos fueron incluidos como sujetos obligados de rendición de cuentas de los recursos públicos que reciben y ejercen, para combatir la opacidad del manejo del erario, pero Romero Deschamps se ha amparado en más de cien ocasiones.

Después del 1 de diciembre, ¿quién podrá defenderlo?

Por eso, el jueves 20 de septiembre, Romero Deschamps citó al equipo jurídico del STPRM, en algún lugar de la Ciudad de México. Les externó su preocupación por la solicitud de información al SAT y a Hacienda, pero también les compartió que defenderá, a sus 75 años, con uñas y dientes de sus incondicionales, las dirigencias de cuatro secciones que son de su interés.

Se trata de las secciones 35, de Azcapotzalco, Ciudad de México, donde reside, según presume, en una casa de interés social; la 24, en Salamanca, Guanajuato, cuyo líder es su brazo derecho, Fernando Pacheco Martínez, quien fue candidato plurinominal del PRI al Senado, pero se quedó con las ganas.

Asimismo, la sección 47, con Víctor Kidne de la Cruz, denunciado por el desvío de más de 54 millones de pesos, descontados a más de 10 mil trabajadores muertos. En ese lugar se operan plataformas petroleras, de las que se presume, algunas son de Romero Deschamps y la sección 34, donde trabajan embarques y repartos, bajo el supuesto liderazgo de Héctor Sosa Rodríguez, señalado, en 2017, en un artículo periodístico, de hacer negocios con portafolios repletos de dinero en efectivo y actuando como consejero de directivos de Pemex para adquirir inmuebles.

En el punto de acuerdo del senador Jara, se solicita al SAT y a la Unidad de Inteligencia financiera que remita un informe sobre los bienes adquiridos por Romero Deschamps, como dirigente del STPRM, así como de sus prestanombres y familiares.

Tomando en cuenta que sus vástagos se han beneficiado de las corruptelas de su padre, valdría la pena preguntarse: ¿ahora dónde jugarán los niños?

Twitter: @rosaliaproceso

 

 

 

 

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