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Robo de oncológicos: ocho puntos que nos deben explicar

Por Xavier Tello

Información de Excélsior

El sábado pasado la Cofepris dio a conocer, a través de un comunicado oficial, que casi treinta y ocho mil piezas de medicamentos oncológicos habían desaparecido del almacén de la empresa Novag Infancia. A decir de las autoridades, por lo menos en sus conversaciones con los familiares de los niños con cáncer, estos medicamentos habrían sido destinados a sus tratamientos. El comunicado, además de sorpresivo, deja muchas interrogantes a las que las autoridades de salud deberían, por lo menos, dar una explicación:

1) ¿Cómo se adquirió el medicamento y cómo se importó a México?

inguno de las marcas mostradas en el comunicado de Cofepris cuenta con un registro sanitario en México; por lo menos, no accesible desde el sitio de consulta de registros de esa institución. El registro sanitario es una condición *sine qua non* para que se permita la importación de un fármaco, sea para su venta privada o a gobierno. No hay datos de un registro, ni a nombre del laboratorio mencionado en el comunicado ni del fabricante, el laboratorio argentino Kemex.

2) ¿Por qué se encontraba en el almacén de un particular?

Vamos a suponer que el producto tuviera alguna condición “especial” por la que la Cofepris le hubiera dispensado el registro sanitario. Semejante cosa no es posible en condiciones normales, pero no es que la 4T se caracterice por seguir las reglas; aun si éste fuera el caso, los fármacos deberían permanecer resguardados en alguna instalación del gobierno, con todas las medidas de seguridad correspondientes hasta no estar liberados con el registro correspondiente. Si Novag Infancia es el importador, licenciatario o distribuidor, no lo sabemos porque estos datos no están disponibles en el sitio de consulta de registros.

3) ¿El almacén privado no era resguardado por el Ejército?

Los medicamentos oncológicos han sido, junto con la pandemia, el problema más grande y candente en materia de salud de esta administración. El tema es altamente mediático y con un importante impacto político. No es lógico que semejante cantidad de viales estuviera sin protección oficial.

4) ¿El almacén privado tiene las condiciones adecuadas para resguardar oncológicos?

Una de las observaciones más grandes que se han hecho al gobierno desde que decidió hacerse cargo de la adquisición y distribución de medicamentos es que, precisamente, no es lo mismo que distribuir papitas. Los medicamentos oncológicos necesitan condiciones especiales de resguardo, como temperaturas y rangos de humedad precisos. ¿Los tenía este almacén?

5) A nivel de investigación policiaca: ¿Cómo salen 38,000 piezas de un solo golpe de un almacén? Para el manejo y transporte de éstas se requieren pallets, montacargas y seguramente más de media caja de un tráiler. ¿Cómo lograron semejante cosa?

Ahora bien, no sabemos absolutamente nada más que lo dado a conocer el sábado en el documento de la Cofepris que fue subido al día siguiente a su sitio web y obviamente surgen otro tipo de interrogantes:

6) ¿Qué se sabe sobre los análisis de control de calidad del producto?

Con la información disponible no es posible asegurar que contara con un registro sanitario. Suponiendo que la Cofepris hubiera autorizado su importación sin registro, se debieron haber hecho pruebas de calidad (concentración de fármaco, pureza o contaminación, empaque, etc.). ¿Se tienen estos resultados?

Sólo por suponer, si el producto, ya en México, hubiera resultado de mala calidad, éste no hubiera podido ser utilizado. El gobierno hubiera gastado en balde y hubiera dejado plantados a los pacientes con cáncer. Es probable que nunca lo sepamos, pero es claro que, si se recupera o aparece en el mercado negro, cualquier impureza, falta de efecto terapéutico o algún efecto adverso, ya no será responsabilidad del gobierno ya que, como oportunamente lo dice el oficio de la Cofepris, se desconocen (ya) las condiciones en las que está siendo resguardado o manipulado.

7) ¿Cuál era el destino de estos medicamentos?

No es una pregunta menor. Si los fármacos eran para los niños con cáncer (y aparentemente así era) ¿cómo es que no estaba ya en los almacenes del IMSS, ISSSTE, etc.? Si eran para venta privada, ¿cómo los ingresaron sin registro sanitario?

8) Si al final los fármacos sí eran para los niños con cáncer, ¿cómo se formalizó la compra?

De acuerdo con recientes publicaciones, esta administración ha realizado un enorme número de adjudicaciones directas. En el caso de oncológicos, la Secretaría de Salud ya había comprado productos de forma directa, sin explicación y sin avisar, a un laboratorio francés en noviembre pasado. Aparentemente éste es el mismo caso: compra de medicamentos de manera directa, sin licitación y sin transparencia.

Vaya, si no es así, las autoridades deben mostrar la información y explicarlo todo.

*Médico cirujano y analista en políticas de salud.

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