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El reto de mejorar nuestros procesos electorales

Laboratorio de las próximas elecciones (II)

Juan Chaia (*)

En nuestra colaboración de ayer en este prestigiado Diario hicimos un análisis de la situación que guarda el proceso electoral en el Estado de México. Cabe aclarar que hoy también en otras tres entidades federativas habrá comicios: en Nayarit (ahí sí el PAN en alianza con el PRD) y en Veracruz (donde la lucha electoral es únicamente por las alcaldías y el Congreso legislativo) y en ambas entidades el PRI tiene prácticamente perdida la batalla. Además habrá votaciones en Coahuila, donde el Institucional libra a la fecha, en este caso contra el PAN, un angustioso empate técnico, cuyo resultado final en este momento es de pronóstico reservado.

También apuntamos el hartazgo de la sociedad civil, que de nueva cuenta, como simple espectadora, asiste al “enésimo” fraude electoral que el sistema político prohija, protege, tolera y a veces estimula en el país en que nunca pasa nada. Esta película la conocemos de memoria, la hemos padecido los últimos cincuenta años, con un ingrediente adicional: el desprestigio y el repudio generalizado que surge contra el PRI a partir de los años 70´s y 80´s se ha extendido ahora al resto de los partidos políticos, pudiendo afirmarse que la desconfianza de los propios ciudadanos hacia nuestro sistema se democratizó. Existe desconfianza mayoritaria en la sociedad civil que, sin embargo, permanece impávida, ciega y muda presenciando con horror lo que ocurre, pero también con falta de valor para hacer frente a la corrupción que sigue campeando a lo largo del país. Cómo estarán las cosas que en la actual campaña electoral en estados de México a todos les preocupa y lo señalan como capítulo grave y prioritario el tema de la inseguridad, pero prácticamente nadie menciona la palabra narcotráfico.

De algo tengo plena seguridad: no podemos esperar, al menos en el corto plazo. Ni de alguno de los partidos políticos registrados, ni de la estructura del poder gubernamental habrá soluciones de fondo a los problemas de deshonestidad y de corrupción. Si la sociedad civil no empuja, con el apoyo de los escasos organismos empresariales que sí tienen verdadera vocación social, como es el caso de la Coparmex, si no intentamos el cambio político requerido seguiremos siendo el país de los contrastes, propietario de una inmensa riqueza económica, cultural y espiritual, pero poseedor de una pobreza extrema en la que ¿viven? el 54% de los mexicanos.

¿Cuándo tendremos los ciudadanos y las organizaciones de sociedad civil independientes la voluntad de sentarnos en una mesa sin apasionamientos, y en forma objetiva, inteligente y respetuosa, haciendo a un lado intereses personales o de grupo, para abordar y hacer que se conviertan en realidad temas cruciales, como son: la aprobación de la segunda vuelta electoral, en la que participen los dos candidatos que mayor cantidad de votos tuvieron a su favor, salvo el caso de que alguno de ellos haya obtenido un porcentaje superior al 51% del total del Padrón electoral, (procedimiento que probablemente implicaría el fin del monopolio de un solo partido en el poder); el incremento en la presión social para que se reduzca drásticamente el financiamiento a los partidos políticos y que el ahorro obtenido en ese rubro se destine a la búsqueda e integración de un conjunto de ciudadanos ejemplares, absolutamente apartidistas (sin distinción de edad, sexo, condición socioeconómica o preferencias personales) dedicados a estructurar un sistema que sí funcione; de observación y vigilancia en la planeación, ejecución, comprobación, evaluación y fiscalización del gasto público en los tres niveles de gobierno? ¿Cuándo nos decidiremos, atendiendo la exigencia sustentada a gritos por la mayoría de la población , de tirar al cesto de la basura el rubro de diputados y senadores plurinominales, muchos de ellos verdaderos inútiles e improductivos, auténticos roedores del hueso presupuestal público? Y todo ello contando con el apoyo, la indiferencia, o en su caso el rechazo de la autoridad pública.

Ojalá lo hagamos pronto porque el tiempo apremia y el riesgo de que aparezcan soluciones violentas aumenta.

¿Hasta cuándo gentiles lectores estaremos dispuestos a dejar de ser el hazmerreír del mundo y de que nos sigan considerando uno de los cinco países más corruptos que existen actualmente en el ámbito internacional?.— Mérida, Yucatán.

jchaia4@yahoo.com

Activista cívico

Fuente: Diario de Yucatán

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