jueves , enero 23 2020
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Reclusorio, no centro de esparcimiento

Juan Ramón Moreno Hernández, (a) “El Cachorro”, implicado en el brutal asesinato de la señora Emma Gabriela Molina Canto, pasó de la exigencia de traslado a un penal de Cárdenas, Tabasco, a nuevas exigencias tales como ser cambiado a una mejor celda, atención de médicos especialistas y entrenadores y un especial beneficio como visita conyugal.

A pesar que enfrenta una penalidad de hasta 40 años de prisión, este sujeto olvida que está en un centro penitenciario, por lo que el día de ayer se llevó a cabo una audiencia en el Juzgado Segundo de Control, a cargo del juez Luis Edwin Mugarte Guerrero, con la finalidad de hacer acuerdos con el imputado y sus defensores sobre sus peticiones.

A los señalamientos del reo y sus defensores que se encuentra encerrado las 24 horas del día en una celda del Módulo “C”, en la cual recibe a la visita de sus hijos y su pareja sentimental, que no le permiten practicar deporte y que requiere atención  médica  especializada debido a la diabetes que padece, los funcionarios del CERESO indicaron que miente, ya que no está encerrado las 24 horas, y hay personas encargadas de activación física.

Los mismos funcionarios señalaron que el reo se encuentra en un área de seguridad, por faltas al reglamento interno, que se le han concedido instalación de hamaqueros en su celda como pidió, que tiene atención médica y medicamentos así como la alimentación adecuada a su mal.

Entre las quejas de sus abogados, hablan de la extracción de una muela de la que no se les avisó, a lo que el fiscal adscrito Eddiel Zapata Solís, manifestó que deberían estar agradecidos porque se le evitó el dolor.

 En resumen, el asesor jurídico de la víctima, Licenciado Rubén Martínez Arellano,  puntualizó que el CERESO de Mérida  es un penal y no un sitio de descanso ni esparcimiento donde puedan exigir  toda clase de comodidades y  cumple con los estándares mínimos que exigen los organismos rectores; que no existe ninguna violación a sus derechos humanos, ya que recibe una buena y variada alimentación, tiene atención médica además que tiene la oportunidad de convivir con sus hijo, familiares y amigos.

La resolución del juez fue  que sea la familia del acusado la que le lleve sus alimentos, sin dejar de recibir los alimentos que proporciona el CERESO, que sea valorado por médicos especialistas para determinar el tipo de alimentos a consumir, que se le permite la práctica de un deporte o activación física en un calendario debidamente establecido,  permaneciendo en ese mismo módulo, donde se le colocará un timbre para que en caso de necesitar algo pueda ser escuchado, no obstante que en la audiencia se dijo que cada determinado tiempo pasan los custodios por ese módulo.

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