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Otra octogenaria más despojada de su predio

Denuncian otro fraude

A unos días de que se hizo pública una denuncia de intentos de despojo de su vivienda a una vecina del rumbo de La Ermita, sale a la luz un nuevo caso cuya protagonista central es también una octogenaria.

En esta ocasión la propiedad en disputa se encuentra en la colonia San Antonio Cinta. La afectada tiene 89 años y no sabe leer ni escribir, lo que facilitó una maniobra para obtener su huella en un documento, bajo engaños.

Coincidentemente, en este caso está involucrado el mismo abogado que atiende el asunto de La Ermita, Marco Antonio Canul Nahuat.

El lunes pasado publicamos que la señora Rosa Elena González Sierra viuda de Esquivel, de 87 años de edad, es víctima de una nueva modalidad de fraude inmobiliario, dirigida a personas de la tercera edad. Bajo engaños, en 2010 lograron que escribiera su nombre en una hoja como acuse de recibo de un sobre que le dejó un “mensajero”. La hoja fue llenada después con formato de pagaré, utilizado para promover un juicio mercantil en Ciudad de México en 2011.

Hoy, la señora González se enfrenta a la amenaza de desalojo, medida que incluso ya se le notificó oficialmente. Una supuesta deuda de $80,000, que nunca contrajo, se convirtió en elemento de juicio para tratar de arrebatarle su propiedad.

Como el caso de doña Rosa Elena, el de San Antonio Cinta ha derivado en una denuncia ante la Fiscalía General del Estado, que sigue su curso. Los demandados son el notario que otorgó una escritura de compraventa, el abogado Canul y una hija de la víctima por la presunción de que se prestó a la maniobra de despojo.

El nuevo caso es relatado por Eulalia Chim y Pantí, también hija de la mujer defraudada, Antonia Cauich y Pantí. Los apellidos diferentes son parte de una historia en la que se mezclan desconocimiento, usos y costumbres y otros hechos.

Eulalia Chim expone lo siguiente:

—Su madre es oriunda de Tixméhuac y siempre utilizó el nombre de Antonia Cauich y Pantí. Así está en su credencial del Instituto Nacional Electoral (INE) y con él se tramitó un apoyo del programa “70 y más”.

—Las actas obtenidas en el Registro Civil de Tixméhuac confirmaban el nombre. En 1978, al hacer un trámite, solicitó otra acta pero en el Registro Civil de Mérida. Entonces el sistema arrojó el nombre de Antonia Huchim y Pantí y se descubrió que en los libros de Tixméhuac también estaba inscrito así, pero se ponía el apellido Cauich quizás porque el padre de la mujer era conocido en el pueblo como Octaviano Cauich e incluso así aparece en su certificado de defunción, aunque hay un acta en el que se estipula “Octavio Huchim”.

—Ante este embrollo, Eulalia decidió seguir el consejo de iniciar un juicio de corrección de identidad y comenzó las gestiones con el apoyo del Instituto de Defensa Pública del Estado de Yucatán. Ella misma sufre las consecuencias del enredo, porque su madre la registró no con su primer apellido sino con el segundo. Por eso es “Chim y Pantí”.

—En una ocasión se presentó a casa de su madre —calle 7 número 94 entre 20 y 22 de San Antonio Cinta— un abogado —que después supo era Canul Nahuat— quien dijo que necesitaba la firma de la octogenaria para un trámite relativo al juicio de identidad. Como la mujer no sabía firmar, le recabaron la huella dactilar.

—A la señora Chim y Pantí le llamó la atención ese hecho, más aún porque su hermana menor Cecilia Mercedes Cauich y Cauich estuvo presente.

—Tiempo después se enteraron de que lo que había llevado el abogado eran documentos para el protocolo de las escrituras. Y de manera rápida se inscribió una compraventa, de la que dio fe el notario Carlos Tomás Goff Rodríguez. El comprador fue Marcos Efrén Canul Ávila, a quien Eulalia Chim identifica como hijo del abogado Canul Nahuat. Ahora el predio está registrado a nombre de Carlos Góngora Bolio.

—Consumado el registro, la señora Cauich y Pantí fue desalojada de su casa y su hija Cecilia Mercedes la llevó a la vivienda de Eulalia en la colonia Mulsay.

—Eulalia Chim desconfiaba de su hermana menor y la encaró. Ésta, según su versión, aceptó que recibió dinero del abogado, pero se negó a revelar cuánto.

—Hace 4 años se interpuso una denuncia por fraude en la Fiscalía contra el notario, Canul Nahuat y Cecilia Cauich. Se abrió el expediente 1167/35/2014, que sigue su curso.— ÁNGEL NOH ESTRADA

Presuntos despojos Más detalles

Hay similitudes en dos casos recientes de presunto fraude inmobiliario en Mérida.

Octogenarias viudas

En los dos asuntos las víctimas son mujeres viudas, mayores de 80 años de edad.

Bien ubicadas

Las casas se ubican en zonas de alta plusvalía. En el caso que expusimos el lunes pasado se encuentra en el rumbo de La Ermita, y en el de ahora está en la colonia San Antonio Cinta.

El mismo abogado

Otra coincidencia es que está involucrado el mismo abogado. En uno de los asuntos es el representante legal de un supuesto acreedor que reside en Ciudad de México y en el otro fue el gestor de una operación en la cual apareció como comprador su hijo Marcos Efrén Canul Ávila.

¿Y el dinero?

En la escritura de la casa de San Antonio Cinta se estipula que la compraventa se pactó en $390 mil, pero la supuesta compradora no recibió ningún dinero. Sólo le tomaron su huella dactilar, bajo el engaño de que era para un trámite de un juicio de identidad.

Fuente: Diario de Yucatán

 

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