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Mitos y realidades de López Obrador

Los mitos (parte 1)

Antonio Salgado Borge (*)

Felipe: ¿Cómo que vas a votar por AMLO, Sofía? ¿Qué no te das cuenta que de ganar ese hombre convertiría a México en Venezuela? El otro día vi un meme donde se ve que saluda a la gente i-gua-li-to a como lo hacía Chávez y un vídeo donde responde con el mis-mi-to tono de Chávez a una pregunta. Además, un venezolano que conozco me dijo que AMLO le recuerda mucho a Chávez. Ah, y casi se me olvida, justo ayer me mandaron unos vídeos donde se ve a soldados venezolanos tomar control de una empresa y a la gente haciendo filas en las calles para conseguir alimentos: un horror. ¿Eso es lo que quieres para nuestro país? Desde luego, yo ya estoy mandando estos vídeos y memes a todos mis contactos para alertarlos.

Sofía: Me sorprende, Felipe, que alguien con tu preparación no pueda notar cuándo a una cadena de razonamientos le falta algún eslabón importante. Te explico: crees que AMLO llevaría a México a ser Venezuela, pero no tienes evidencias causalmente conectadas a tu creencia; es decir, no puedes explicar por qué crees lo que crees sin huecos en tu argumento. Por ejemplo, uno puede condenar, sin entrar en detalles, la situación actual que vive Venezuela, pero ni uno ni cien memes hacen que esto aplique a México vía el candidato de Morena. Para empezar, el parecido físico o una respuesta similar a una pregunta, desde luego, no son evidencias válidas; si lo fueran, tendríamos que empezar a meter a la cárcel a todos los que se parezcan físicamente a los criminales sentenciados. Las impresiones personales de un tercero, por mucho que esa persona haya vivido en un país específico, tampoco pueden ser evidencias válidas para conectar a un gobernante con otro. Para ello, esa persona requeriría una cantidad de información que difícilmente puede ser adquirida por un sólo ser humano. En todo caso, el argumento “vía testimonio individual” no se sigue porque hay testimonios de venezolanos que dicen que este no es el caso. Y, claro, tanto valor epistémico tienen unos como otros, ¿A quién le vas a creer?

Te invito a analizar lo siguiente: ni periódicos como “The New York Times”, “The Guardian”, “El País” ni los analistas políticos más prestigiados de México o el mundo han dicho que AMLO es el “nuevo Chávez”; este “diagnóstico” fatalista suele venir exclusivamente en formas de memes y contenidos chatarra difundidos por sitios chatarra; es decir, en forma de chatarra epistémica. En este caso, el “vehículo” de estos contenidos son las personas asustadas por éstos o los simpatizantes de los partidos rivales a Morena —desde luego, algo parecido opera también en el caso de los fanáticos pro-AMLO; pero esto no hace menos condenable a ninguno de los lados—. En cualquier caso, dado que mi criterio epistémico para creer en una fuente es su fiabilidad y su reputación, el cuento del “peligro para México” no puede ser un criterio para cambiar el sentido de mi voto.

Felipe: Puede ser, pero tienes que admitir que AMLO tiene un perfil autoritario. Él manda y palomea todo en Morena.

Sofía: Por desgracia, eso es cierto. Sin embargo, Ricardo Anaya manda y palomea en el PAN —como antes lo hizo Felipe Calderón— y en el PRI lo hace Enrique Peña Nieto. Pocos se han alarmado o asustado por este tema en los últimos 12 años. Éste es un problema fundamental de la democracia mexicana; AMLO es tan sólo un ejemplo, ni más ni menos.

Felipe: ¡Lo que sí tienes que admitir es que AMLO no está capacitado para gobernar al país y que sus rivales sí lo están! A ver, Sofía, ¿a quién le confiarías tu empresa, a AMLO, a Ricardo Anaya o a José Antonio Meade? ¿A cuál de ellos le dejarías encargados a tus hijos por unas horas?

Sofía: Lamento hacer de tu conocimiento, Felipe, que en tu argumento implícito tus analogías no son aplicables. ¿Desde cuándo las habilidades que requiere para cuidar niños son equiparables con las que se requiere para gobernar un país? Y no lo digo, aclaro, en sentido peyorativo; simplemente estamos hablando de habilidades diferentes. ¿O crees, como implica tu analogía, que un cuidador profesional de niños es automáticamente la persona más capacitada para ser presidente? Mira, tu analogía equivale a que yo te pregunte qué candidato crees que cobraría mejor un penalti en un partido de copa del mundo. Ciertamente, la habilidad que estaríamos discutiendo no tendría nada que ver con la discusión de si el candidato que mejor cobre penales sería el mejor gobernante.

Ahora bien, comparar el manejo del país con el de una empresa es aún más problemático por dos motivos. (1) El primero es que, al igual que el caso de cuidar niños, ser jefe de Estado requiere de habilidades que responden a la naturaleza de su misión y que difieren de la naturaleza de la administración de una empresa privada. (2) El segundo, y más importante, es que al comparar al Estado con una empresa se asume que el objetivo del Estado es maximizar utilidades monetarias y no la calidad de vida de sus ciudadanos, y garantizar un estado de bienestar y una red de protección que abarque desde derechos humanos hasta educación o salud. Desde luego que este proceso requiere dinero y viabilidad, pero no tiene como objetivo generar utilidades, como en el caso de una empresa. Para ser clara: mientras sea viable, el Estado está obligado a tomar ciertas decisiones que podrían reducir sus utilidades económicas. Justo por olvidar las funciones fundamentales del Estado, los últimos gobiernos nos han sumido en el caos que hoy vivimos.

Felipe: Está bien, pero lo que no puedes negar es que AMLO es un verdadero ignorante seguido de un ejército de chairos ignorantes. Como dice el meme, “Leer te hará no votar por AMLO”. ¡Ni siquiera sabe inglés!

Sofía: Me parece, Felipe, que el tema del inglés es secundario cuando se considera que en todo el mundo se utilizan sin problemas sistemas de traducción simultánea y que el presidente tiene todo un equipo que le asesora y rodea. Sobre la ignorancia del candidato, uno tendría que irse con cuidado. No vaya a ser que sea la propia ignorancia la que termine por llevarnos a calificar a alguien de ignorante. ¿Te imaginas lo ridículo que esto resultaría? Por principio de cuentas, claramente Meade sabe más de economía que Anaya o que AMLO, pero también hay evidencias sobradas de que AMLO conoce más de historia de México que cualquiera de sus rivales. Es decir, cada candidato tiene sus puntos fuertes en materia de conocimiento. A diferencia de lo que ocurrió en 2012, este año ninguno de los tres que aparecerán en la boleta es un perfecto ignorante. Sobre el “ejército de ignorantes” que sigue a AMLO, te invito a revisar las encuestas de “Reforma” o de “El País”: es la gente con más educación la que votará en mayor proporción por el candidato de Morena: 63% de quienes tienen universidad o más votarán por él, mientras que 22% lo hará por Anaya y 11% por Meade (“Reforma”, 30/05/2018). Es decir, tu argumento incluye premisas falsas.

Felipe: Pues AMLO podrá no ser un ignorante y ser apoyado por los más educados, pero lo cierto es que el hombre está claramente incapacitado física y mentalmente por viejo. Sólo escucha cómo habla y te darás cuenta.

Sofía: Tu comentario, querido Felipe, es marcadamente discriminatorio hacia todas las personas que tienen sesenta-y-tantos porque implica que esta edad es sinónimo de incapacidad de algún tipo, lo cual es claramente mentira y, por lo que implica, ofende a todos los mexicanos de esa edad. Pero además, este tipo de comentario no tiene sentido, puesto que nadie ha dicho lo mismo de otros líderes mundiales o secretarios de Estado porque este criterio, además de discriminatorio, no corresponde con la realidad. En todo caso, te recuerdo que estamos hablando de un individuo que, guste o no, ya gobernó, y con relativo éxito, durante seis años la capital del país. Vamos, Felipe, si me vas a convencer de no votar por AMLO necesitarás más que mitos, especulaciones o descalificaciones.

Felipe: Y te aseguro que tengo más que eso, Sofía. Pero como ahora me tengo que ir, te propongo que nos volvamos a ver en este mismo sitio el próximo domingo.— Edimburgo, Reino Unido.

Excurso

Agradezo sinceramente al politólogo Juan Pablo Galicia su respuesta en este mismo espacio a mi artículo sobre “Mauricio”. Coincido con Juan Pablo en que la democracia es mucho más que el ámbito electoral. Y en el caso de Yucatán, el trabajo fuerte, como tiene que ser en cualquier democracia sólida, tendrá que pasar por la construcción de capital social positivo. Afortunadamente, en ese sentido lxs yucatecxs vamos por buen camino.

Ayer el @DiariodeYucatan tuvo la amabilidad de publicarme esta respuesta a la columna de @asalgadoborge. Es un llamado a la participación, pues no votamos por alguien que toma decisiones solo, sino por alguien a quien tendremos que atormentar seis años. https://t.co/q0sWLk8VBD

— Juan Pablo Galicia (@jpgalicia) 7 de junio de 2018

Antonio Salgado Borge, asalgadoborge@gmail.com,@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

Fuente: Diario de Yucatán

 

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