Lunes , julio 16 2018
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Mitos y realidades de López Obrador

¿Populismo o desarrollo? (parte 3)

Por Antonio Salgado Borge (*)

Felipe: Vaya que pasan rápido los días, Sofía. Y más aún cuando estamos en época de fútbol y de elecciones. Te noto contenta.

Sofía: Hola, Felipe. No te equivocas, ¡desde luego que estoy de buenas! ¿Y cómo no habría de estarlo? Falta sólo una semana para las elecciones y las encuestas serias dan al menos 20 puntos al candidato que a mi parecer sería mejor presidente de México. Es más, ya hasta publicaciones internacionales analizan al personaje y cómo sería su eventual presidencia. ¡Y no cualquier publicación! “The New Yorker” y “The Economist” no son cosa menor. “The Economist” incluso dedica su portada al “fenómeno AMLO”. Te mentiría si te dijera que no me siento optimista de que lo que viene será para bien. Creo que hay razones para esperanzarse, aunque, como señalan estas publicaciones, también muchos puntos que vigilar y potenciales problemas que debemos atajar.

Felipe: Qué bueno que reconoces que habrá problemas, Sofía; justamente de ello te quería hablar hoy. Me da mucha pena ver que alguien con tus cualidades se esté dejando engañar. AMLO es un populista. ¿Qué podemos esperar si estamos eligiendo a un presidente que dice y da a las clases populares todo lo que haga falta con tal de ganar su voto? No es de a gratis que Germán Larrea y Alberto Baillères —dos de los hombres más ricos de México—, o los directivos o dueños de Interceramic, Hérdez y Soriana hayan sugerido o de plano instruido a sus empleados de no votar por el populismo. Esos señores saben de qué hablan. ¿No te preocupa su diagnóstico?

Sofía: Coincido en que no es gratuito que las empresas que mencionas llamen a votar contra Morena, Felipe. Sin embargo, su “diagnóstico” pierde peso cuando se considera que todos los nombres que has mencionado se han beneficiado de contratos o concesiones otorgadas por los gobiernos federales panistas y priistas. Te recomiendo leer los reportajes bien documentados que “sinembargo.mx” ha publicado sobre cada uno de estos casos. Estamos hablando de miles de millones de pesos asignados a ellos por Peña o Calderón; y sin licitar. Si yo fuera ellos, también estaría preocupada por perder estos contratos. En todo caso, necesitarás mucho más que un puñado de testimonios de esas personas para mostrar que AMLO es peligroso por populista.

Felipe: Admito que no estaba enterado de las ligas de esas empresas con gobiernos actuales o pasados, Sofía. Sin embargo, en mi defensa, estos vínculos no quitan que AMLO sea un populista. Sólo hace falta escuchar cómo se dirige a los pobres y cómo les promete salarios, pensiones, subsidios y demás regalos que claramente son contraproducentes para la economía.

Sofía: Noto, Felipe, que cuando hablas de populismo no consideras la siguiente distinción: no es lo mismo dirigir un discurso a las necesidades de las clases populares o crear las condiciones para el desarrollo humano más elemental que regalar cosas con tal de obtener el voto de los más necesitados. Y si hablamos de lucrar con la pobreza, te recuerdo que ni PRI ni el PAN han desmantelado programas sociales clientelares que son el verdadero brazo que moviliza el voto de los mexicanos con condiciones de vida más precarias. ¿Qué cosa más populista puede haber que repartir tarjetas, laptops u otras formas de clientelismo? Si de promesas y regalos a la ligera se trata, Meade y Anaya se han dedicado durante las últimas semanas lo mismo a asegurar salarios espectaculares que a repartir tarjetas que garantizan un ingreso básico. Lo mismo ocurre en Yucatán. ¿No te parece paradójico? Te aclaro que no he dicho que AMLO vaya a terminar con el clientelismo; es más, pienso que no lo hará. Mi único punto aquí es que esa forma de populismo existe hoy día más allá de Morena.

Felipe: No te confundas, Sofía. No es lo mismo el populismo clientelar del PRI y del PAN que el populismo izquierdista de Morena. El populismo de AMLO es peligroso porque amenaza con desestabilizar al país. AMLO ha prometido que gobernará para los olvidados y que canalizará una buena cantidad de recursos a subsidios y a otros programas sociales; es decir, que su populismo va mucho más allá de la entrega de regalos. Y el país no da para ello; podemos poner en riesgo la estabilidad que hoy disfrutamos. Me extraña que no lo notes, Sofía. En serio estás engañada. ¿Qué no viste los debates?

Sofía: No sólo vi los debates, sino que desde hace años leo libros sobre problemas de México y periódicos internacionales, nacionales y locales serios, Felipe. Es decir, me considero una persona bien informada; el “input” de mis razonamientos no viene de memes o portales chatarra. Y porque estoy informada conozco la historia y las causas de las condiciones trágicas e insostenibles en que viven millones de mexicanos. Por ejemplo, conozco que durante los últimos 30 años el poder de compra de las clases medias y bajas se ha deteriorado, que la violencia —sobre todo la que viven los mexicanos más pobres— se ha incrementado exponencialmente hasta llegar a niveles de zona de guerra o estado fallido y que, en un mundo desigual, México redistribuye poco y mal, y se destaca por su desigualdad.

Para ser clara: mientras un puñado de mexicanos ha acumulado más recursos y disfruta de la vida en una burbuja, la mayoría de la población ya no aguanta. Para ti o para mí es fácil perderlo de vista, pues tenemos la fortuna de tener un ingreso suficiente y estable; pero eso no significa que no podemos reconocer o entender lo que padecen millones de personas y buscar los orígenes de estos problemas. Ahora dime, ¿reconocer esos problemas y plantearlos como prioritarios hace a un candidato populista?

Felipe: Pues que AMLO reconozca los problemas no significa que vaya a trabajar en ellos, Sofía. Y lo que es peor, en caso de intentarlo, con sus políticas irresponsables sólo terminará por garantizar que los más pobres nunca tengan la oportunidad de tener las condiciones de vida de las clases altas. ¡Imagina cuántos mexicanos se quedarán sin la oportunidad de gozar la vida que tú o yo disfrutamos!

Sofía: Pero Felipe, ¡si algo garantiza la continuidad del modelo que seguimos actualmente es que los mexicanos más pobres tienen virtualmente seguro que no podrán nunca salir de la pobreza! Desde el privilegio se ha manufacturado y vendido el cuento del modelo neoliberal; ese sí, fallido en todo el mundo —si no me crees, investiga sobre sus efectos en Estados Unidos o Reino Unido—. En nuestro país, son las corporaciones quienes han dictado la política pública durante los últimos años; así, con tal de maximizar las ganancias de los grandes capitales, gradualmente se ha desmantelado la seguridad social, se ha despojado a campesinos de sus tierras, se ha arrasado con el medio ambiente… Y bueno, es bien sabido que México es uno de los países con más baja movilidad social. Mi punto es que, después de tres décadas, no es casualidad que nos haya estallado la crisis social y de violencia que hoy enfrentamos.

Felipe: Pero Sofía, ¡votar por AMLO es votar por un regreso al pasado! De ahí vinimos, de un estado grande y costoso que poco a poco hemos logrado desmantelar. El modelo izquierdista que insinúas está probadamente fallido.

SOFÍA: ¿De dónde sacas que pensar en un Estado que asuma sus responsabilidades implica regresar al pasado o que “la izquierda” garantiza mal manejo económico, Felipe? Y no vale decir que de un meme o un vídeo corto en Facebook. Cambiar de modelo no significa copiar versiones chafa de proyectos pasados; te invito a informarte sobre visiones progresistas contemporáneas o revisar las propuestas económicas y financieras de AMLO y quiénes las implementarán; por ejemplo, quién será su secretario de Hacienda —porque ya conocemos al próximo gabinete—. Además, no hay una sola izquierda; la izquierda es mucho más que Venezuela o Cuba, como la derecha es más que Pinochett o Tatcher. Te sorprenderá saber que gobiernos de izquierda han sido exitosos en las últimas décadas en países como Suecia, Dinamarca o Chile; pero esos no aparecen en los memes.

Y ya que estamos en esto, tan importante considero este punto que yo he decidido votar por AMLO porque creo que terminará con la corrupción o porque creo que derrocará al actual régimen partidista; votaré por AMLO porque creo hay evidencias de que su visión económica y social no sólo representan la más elemental justicia, sino que a mediano y a largo plazo pueden ser la puerta para el desarrollo económico de nuestro país. Y, aunque insuficiente, no sería cosa menor este cambio. Por eso hoy sonrío y me siento optimista.

Felipe: Pero Sofía, ¿no te das cuenta de que nada garantiza que lo que AMLO promete vaya a ocurrir o que no vaya a resultar en un desastre?

Sofía: Desde luego que no tenemos ninguna garantía, Felipe. ¿Te sorprende? Así funciona la democracia. Uno sólo puede votar esperando lo mejor y luego presionar y vigilar. Elegir presidente es sólo un paso en el proceso democrático. Esta lección ya la tendríamos que haber aprendido después de haberle dado la llave a Fox confiando en que la solución a nuestros problemas pasaba por un cambio de partido. Mi voto no garantiza mi apoyo incondicional a nadie y puedes contar con que cuestionaré y criticaré lo que AMLO haga como presidente. Si participamos y vigilamos como sociedad, las posibilidades de que la mejor versión del gobierno elegido se materialice aumentan significativamente. Y creo que a partir del primero de julio, ese debe ser el motivo que nos una y nos reconcilie.— Edimburgo, Reino Unido.

@asalgadoborge

Antonio Salgado Borge

asalgadoborge@gmail.com

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

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