Viernes , agosto 17 2018
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Matices necesarios

Seguridad e Inversiones

Antonio Salgado Borge (*)

Si nos descuidamos, la seguridad y la atracción de inversiones serán los dos temas que este año dominen la campaña a la gubernatura. Si bien ambos temas son importantes, sería un error permitir que éstos eclipsen problemáticas apremiantes que el actual gobierno estatal y el PAN, desde una posición teóricamente de oposición, han ignorado.

¿Qué podría llevar a que la seguridad y a la atracción de inversiones se nos vendan como oro en las próximas propuestas de los candidatos a la gubernatura y a la alcaldía? Dos factores. El primero es que, en un país con niveles de violencia sólo superados por naciones en guerra, la paz en Yucatán, aunque deteriorada, se mantiene en niveles que cualquier otro estado envidiaría. El segundo, probablemente en buena medida consecuencia del primero, es que Yucatán ha recibido importantes flujos de capital en años recientes. Nuestro estado tiene un crecimiento económico arriba del promedio; esta situación toma forma en la explosión comercial en el norte de Mérida, pero también en la llegada de inversiones como la cervecería o una incipiente, aunque prometedora, actividad industrial.

El PRI y el PAN saben que antes de aplicar matices no hay motivo para suponer que los yucatecos no valoren y deseen conservar la frágil seguridad y las incipientes inversiones. En consecuencia, es natural que el PRI busque llevar la discusión hacia esos terrenos y que se apresure a colgarse las medallas de oro correspondientes y subrayar que necesitamos continuidad del partido en el gobierno. Por su parte, el PAN, sin propuestas propias y apostando “a ganar sin confrontar” —un grave error que ya habrá oportunidad de analizar—, podría morder el anzuelo y buscar desesperadamente probar que la continuidad de la seguridad y las inversiones está garantizada en sus manos.

Esta situación tiene dos consecuencias negativas: la primera es que (a) por enfocarnos en reforzar o intensificar dos aspectos que actualmente atesoramos nos quedaríamos sin grandes posibilidades de corregir las aberraciones, ocultas para muchos, que estos aspectos han generado; deterioro que pone en riesgo la calidad de vida que los yucatecos tanto valoramos. La segunda es que (b) el brillo de estos dos temas puede hacernos perder de vista problemáticas apremiantes como el creciente daño a la ecología, la desigualdad, la discriminación, la pésima calidad de la educación o la política cultural.

Este análisis estará dedicado a la primera consecuencia —(a)—; ya habrá ocasión de desarrollar con detalle la consecuencia (b). Empecemos entonces nuestro análisis de la consecuencia (a) con relación al factor (1): la seguridad. Y es que ni el gobierno estatal actual ni el PAN parecen tener mayor problema con las documentadas y denunciadas violaciones a derechos humanos que actualmente padecemos. Su inacción, aunque condenable, es políticamente entendible, pues esta situación no suele ocupar la atención del público, y salta a la vista únicamente cuando la organización “Indignación” presenta alguna denuncia, cuando algún caso llega a la prensa o cuando las violaciones son padecidas por alguien en carne propia. Y cuando esto ocurre, es tentador voltear la página con una tranquilidad derivada de la autoconvicción de que “vale la pena” que se cometan este tipo de abusos contra algunos —normalmente sospechosos de haber cometido algún crimen— con tal de proteger a muchos.

Sin embargo, es una falacia suponer que un escenario de seguridad como el que todos queremos requiere de este tipo de abusos. El siguiente ejemplo ayudará a reasentar por qué este es el caso. En los aeropuertos de Estados Unidos, el personal de migración encargado de la seguridad trata a los visitantes casi como prisioneros en campos de concentración. Así, a los que viajan aquel país, lo mismo adultos mayores que personas sin entendimiento pleno del idioma, se les humilla, se les pega de gritos y se les interroga o revisa agresivamente. Un pestañeo incorrecto —supongamos, una petición civilizada de una explicación—, se traduce en una mayor violencia. En el extremo, un viajero a aquel país puede terminar en problemas legales simplemente por pedir que se le trate como un ser humano.

Pero todo lo anterior es evitable. En los aeropuertos de otros países como Reino Unido son igual de seguros que los estadounidenses, pero el personal de migración, aunque firme, suele ser amable, atento, paciente y muestra disposición de ayudar a aquellos que claramente no están en condiciones de moverse a través de los filtros de seguridad a la velocidad y con la eficiencia ideales. En este país, cuando se termina el proceso de revisión los viajeros pueden evaluar a través de unas máquinas la calidad de la atención recibida. Es decir, el resultado en ambos casos es exactamente el mismo: máxima seguridad; pero mientras que en Estados Unidos se trata a los viajeros como entes sub humanos, en Reino Unido se les reconoce como personas.

Los yucatecos tendríamos que exigir que como parte de las propuestas de seguridad del PRI y el PAN se incluya la garantía de que nuestro estado no sólo seguirá siendo seguro, sino que se dará una serie de pasos para que esta seguridad no se incremente sin seguir ignorando que los derechos humanos tienen que ser totalmente reconocidos y respetados. Lo contrario podría llevarnos a una degradación de lo que hoy tenemos que paulatinamente llegaría a un punto en que todos los yucatecos, sospechosos o no, se sentirían agredidos por aquellos que hoy nos cuidan. Desde luego que, en el ejemplo de los países mencionados arriba, la solución para aquellos que tienen la posibilidad y la opción es simple: no viajar a Estados Unidos. Pero claramente esta alternativa no está disponible cuando el problema lo tenemos en nuestro propio patio.

Es momento de pasar a la evaluación de (a) con respecto a nuestro factor (2): la promesa de mantener la atracción de inversiones. La idea de que todas las inversiones son positivas tendría que ser matizada. Si bien es cierto que las inversiones son necesarias y bienvenidas porque éstas generan empleos, en este sentido un primer matiz (2.1) tiene que ser el nivel de paga de los empleos generados. Pero no me detendré en este punto, de sobra conocido y analizado, sino en (2.2) la sustentabilidad ecológica de estas inversiones. No es una exageración afirmar que en Yucatán se ha gestado una crisis ambiental que hasta hoy ha sido ocultada por nuestras autoridades.

La principal emergencia proviene de la contaminación del agua; procesadoras de todo tipo se pasan por el arco del triunfo las normas ambientales. De esta forma, es común que se arrojen desperdicios que, según diversos y serios estudios, han contaminado el agua que recorre nuestro subsuelo. El incremento en la toxicidad del agua de cenotes ha sido denunciada, sin éxito, por académicos y organizaciones civiles. Además, algunas de estas industrias, como las cervecerías, consumen una cantidad exorbitante de agua que, por lógica, deja de estar disponible para los habitantes de las comunidades cercanas. En el estado actual de cosas, es lógico suponer que mientras más industrias se establezcan en nuestro estado, más deterioro habrá la calidad y disponibilidad del agua yucateca. Si queremos un ejemplo del grado que el agua puede contaminarse por las industrias sin regulación efectiva basta ver a China o a Cancún.

Especial atención merece el caso de Mérida, donde la construcción de una red de drenaje es impostergable. En tiempos de una consciencia ecológica sin precedente, resulta verdaderamente increíble que desechos de todo tipo sigan siendo arrojados al subsuelo. De continuar la tendencia actual, los meridanos terminaremos, literalmente, viviendo en una ciudad de mierda. De nuevo, mientras más sean las inversiones, mayor será la población y, por ende, la evacuación de desechos. A los recientes gobiernos panistas, incluidos el de Mauricio Vila y el de Renán Barrera, esta situación parece haberles tenido sin cuidado. ¿Qué se puede esperar de una ciudad en la que prácticamente no se recicla y donde la basura orgánica e inorgánica es mezclada desde que llega al camión que la recolecta?

Los equipos de trabajo del PAN y del PRI probablemente ya preparan la lista de cosas que nos prometerán en campaña. Desde luego que más seguridad e inversiones tendrían que ser parte de lo que los nuevos gobiernos nos garanticen. Sin embargo, si no exigimos de antemano los matices y las correcciones pertinentes, lo más probable es que por atesorar lo que hoy brilla y se nos vende como oro terminemos por devaluar nuestra calidad de vida.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (ITESM)

Fuente: Diario de Yucatán

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