domingo , agosto 9 2020
Portada / La Opinión / Los saldos de un viaje

Los saldos de un viaje

AMLO en Washington

Antonio Salgado Borge (*)

Fuente: Diario de Yucatán

El primer viaje de AMLO al extranjero tuvo a Washington como destino. La reunión entre el presidente mexicano y el estadounidense acaparó los reflectores en nuestro país.

Como suele ser el caso en todo lo que lleve el nombre de AMLO, el ruido que genera nuestra caja polarizadora —ese filtro fanático/partisano por el que suele procesarse la información en México— hace complicado sacar conclusiones realistas. El presente artículo tiene como intención presentar una lectura del viaje del presidente que esquive este filtro.

AMLO pierde

(1) La disposición de AMLO a reunirse con Donald Trump en estos momentos. La idea de que el encuentro tuvo como objetivo “celebrar” la entrada en vigor del TMEC no tiene mucho sentido. Para empezar, el primer ministro canadiense declinó asistir al evento. Siendo Canadá una de las tres partes involucradas en el tratado, uno pensaría que la “celebración” podría ser postergada para esperarle. Pero este no fue el caso. Pero, sobre todo, viajar para “celebrar” parece trivial e innecesario.

Lo anterior es importante cuando se considera el conocido discurso de Donald Trump contra los mexicanos. Este discurso va más allá de las palabras, pues ha empoderado a personas que incluso han atacado físicamente a connacionales en Estados Unidos. También se ha traducido en políticas criminales, como la retención de inmigrantes, incluyendo niñas y niños, en virtuales campos de concentración en la frontera.

Se podría argumentar que AMLO decidió viajar y callar por las ganancias económicas o políticas que de su viaje se derivan. Pero no hay pragmatismo que justifique dejar de defender, aunque sea con diplomacia, a mexicanas y mexicanos que son perseguidos del otro lado de la frontera.

(2) Otro aspecto negativo del viaje es su contexto. Para ver por qué, empecemos notando que, si algo ha quedado claro tras el juicio político a Trump, y tras las revelaciones hechas por su excolaborador John Bolton, es que el presidente estadounidense no tiene empacho para llamar a líderes internacionales para persuadirlos o chantajearlos con el fin de que le ayuden electoralmente.

A diferencia de China o Ucrania, México no puede colaborar con recursos o con inteligencia. Pero sí puede colaborar ayudando a limpiar la imagen de Trump frente al electorado latino en Estados Unidos. Esto es especialmente importante cuando se considera que este año la campaña del presidente estadounidense, probablemente desesperada por sus números negativos, ha decidido ir en busca de los votantes latinoamericanos. Prueba de ello es que, como por arte de magia, de “criminales” pasaron a ser un “tesoro”. De esta forma, AMLO fue “convencido” de dar aliento a esta campaña.

Se podría objetar que el presidente mexicano no tenía de otra. Esto es, que Estados Unidos cuenta con el poder suficiente sobre nuestro país como para doblegar a cualquier presidente. Los sexenios más recientes nos demuestran que, en principio, esto es cierto. Pero se supone que AMLO sería capaz de pintar clara la raya de la soberanía. A ello hay que sumar que hay una diferencia enorme entre no confrontar y viajar a casa del opresor para bañarlo en halagos. El tono empleado por el presidente mexicano lo hace ver insensible ante estas demandas.

AMLO gana

(1) Una primera importante ganancia para AMLO se deriva de la institucionalidad y pulcritud de su visita. Muchos de los fanáticos que desprecian al presidente mexicano se frotaban las manos esperando momentos ridículos producidos por su forma de hablar. También esperaban una humillación en vivo, parecida a la que Trump le propinó como candidato a Peña Nieto.

Pero nada de ello ocurrió. En primer lugar, más allá de los elogios criticados arriba, el discurso de AMLO fue serio y presidencial. El AMLO dicharachero y acartonado se quedó en Palacio Nacional. Tampoco viajó el AMLO que habla despacio y hace pausas interminables entre palabras. Esto es, me parece, evidencia de algo que he comentado antes en este espacio: el presidente mexicano ha construido una caricatura que lo mismo le atrae fanáticos a favor que en contra. Esa caricatura no era funcional en Washington, luego no apareció en escena.

Lo que el presidente mexicano logró fue desarticular la narrativa, derivada en parte de la forma inocente como sus críticos más feroces se han enganchado con la caricatura de que el presidente no tiene la “capacidad” de parase en escenarios internacionales o de que, peor aún, de hacerlo nos dejaría en ridículo. Insisto, considero que el viaje en sí mismo no debió ocurrir por los motivos señalados arriba; pero, una vez embarcado, AMLO hubiera hecho mal en no buscar capitalizar el momento.

Una objeción a este movimiento tiene que venir de la idea de bloquear a la prensa de la posibilidad de hacer peguntas. También es criticable que no se aprovechara el momento, al menos públicamente, para poner temas sensibles, como el tráfico de armas, en la agenda. Como van las cosas en Estado Unidos, es difícil pensar que una nueva reunión entre AMLO y Trump volverá a ocurrir alguna vez.

(2) Otra importante ganancia para AMLO tiene que ver con su decisión de viajar acompañado de grandes capitalistas nacionales. Donald Trump ofreció una cena que reunió a empresarias y empresarios de ambos países, incluyendo algunos de los nombres más influyentes en cada lado de la frontera. Las imágenes difundidas por una empresaria presente en el evento dan cuenta de que en la cena se anunciaron inversiones y hubo halagos a la visión comercial de ambos mandatarios.

Es el mensaje que el presidente envía a sus críticos más feroces, particularmente a quienes han hablado de la necesidad de un frente anti-AMLO para detener el comunismo y el socialismo en México. Para cualquiera que conozca el significado de estos términos y su historia, y para cualquiera que siga de cerca al actual gobierno, este tipo de señalamientos resultarían graciosos si no fuera porque algunos charlatanes con hambre de poder, como Gilberto Lozano, buscan usarlos como trampolín para catapultarse.

Aclaro: me parece que una oposición seria y capaz de ser contrapeso de Morena es indispensable; pero sería un error aceptar que esta bandera la tomen la peor calaña de populismo.

Para efectos de este análisis lo que importa es que no tiene sentido llamar comunista o socialista a alguien que viaja acompañado de las élites económicas de su país para prometerles jugosos negocios. Sin embargo, una objeción a este movimiento viene desde la izquierda: es difícil justificar que un presidente que prometió terminar con la corrupción y separar al poder económico del político haya decidido, con conocimiento de causa, hacerse acompañar por los beneficiarios de este esquema, que ahora se han transformado, de la noche a la mañana, en “empresarios con vocación social”.

Conclusión

La “disposición” del presidente mexicano a viajar, y sus halagos a Trump, o bien debilitan la idea de que nuestro presidente está dispuesto a ser un férreo defensor de nuestra soberanía o muestran un pragmatismo preocupante.

Pero en otro sentido, esta visita fortalece a AMLO. El presidente mexicano mostró a sus críticos más feroces que puede ser institucional y que está muy lejos de la caricatura con que se le asocia. Este es el contradictorio saldo de un viaje que no debió ocurrir en estos momentos.

Excurso. Don Carlos Menéndez Navarrete, exdirector de este periódico, formador de periodistas e impulsor del periodismo independiente y crítico, falleció esta semana.

Si mal no recuerdo, fue Hannah Arendt quien dijo que los seres humanos pueden trascender su muerte en este planeta por tres vías: la del legado biológico, la del legado material o la del legado social/intelectual.

Don Carlos trascenderá en los tres sentidos. En primer lugar, ha dejado una gran familia, que incluye al director actual de este periódico. En segundo, solidificó una institución que continúa fuerte y capaz de resistir embates —el Diario—. En tercero, ha dejado un legado en forma de principios, defensa de la democracia y construcción de capital social positivo que ha sido crucial en la formación de muchas yucatecas y yucatecos —incluido al autor de esta columna—. Por este medio envío mi más sentido pésame al director de este periódico y a toda su familia.— Edimburgo, Reino Unido.

asalgadoborge@gmail.com

@asalgadoborge

Antonio Salgado Borge

Candidato a doctor en Filosofía (Universidad de Edimburgo). Maestro en Filosofía (Universidad de Edimburgo) y maestro en Estudios Humanísticos (Itesm)

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: