Miércoles , diciembre 13 2017
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La corrupción sigue adelante

Laboratorio de las próximas elecciones (I)

Juan Chaia (*)

Mañana se llevarán al cabo las elecciones para la gubernatura, Congreso Legislativo y autoridades municipales en el Estado de México, entidad cuyo presupuesto anual de egresos se ubica por el orden de 260,000 millones de pesos.

Cerca de once millones de ciudadanos forman el padrón estatal, aproximadamente 15% del electorado nacional y que conjuntamente con los residentes posibles votantes de Ciudad de México acumulan una cuarta parte del padrón de electores a nivel nacional.

Desde los últimos 24 años en el Estado de México una corrupta integración política, llamada “Grupo Atlacomulco” encabezada por la familia Hank Rhon, ha manejado y designado a los candidatos principales de ese estado, administrando y controlando el poder público en su jurisdicción, cobrando con exageración las regalías que les otorga dicho poder.

Un simple ejemplo de lo señalado lo vivimos aquí en Yucatán, donde el citado grupo familiar tiene, entre otras, la propiedad del Gran Museo de la Cultura Maya, por cuyo arrendamiento y mantenimiento los contribuyentes yucatecos estamos cubriendo desde finales del año 2011 y en los siguientes 20 años la suma total acumulada de 2,856 millones de pesos, cantidad comprometida a través de un contrato cuyo contenido íntegro no se permite divulgar, hasta después de las elecciones de 2018.

En la histórica elección que habrá de ocurrir este fin de semana en la referida entidad, cuatro partidos políticos presentaron candidatos a la gubernatura: Juan Manuel Cepeda Hernández, por el PRD; Delfina Gómez Álvarez, por Morena; Alfredo del Mazo Maza, por el PRI, y Josefina Vázquez Mota, por el PAN.

Expongo la que a mi juicio resulta ser la más seria y objetiva (hace 8 días) encuesta de preferencia electoral habida, la publicada por el diario “Reforma”: PRI (29%), Morena (28%), PAN (22%) y aparece con fuerza insospechada el PRD (10%). Sin caer en la ingenuidad de no reconocer que aproximadamente el 14% de los encuestados engañan en su opinión la verdad respecto a quien le confiarán su voto, ni tampoco dejar de considerar la influencia del aparato oficial el día de la elección en zonas con un elevado núcleo poblacional que tradicionalmente han sido sólidos bastiones del voto duro priista.

Una fuerte dosis de polémica y controversia han obligado a calificar este proceso como francamente regresivo, que augura pesimismo y la posibilidad de nuevos y más graves conflictos sociopolíticos en las próximas elecciones federales. Veamos algunos de los focos más rojos que nunca ocurridos en esta elección:

En el PRI se está dando sin limitación alguna el más elevado monto de compra de votos en la historia de cualquier estado del país, para asegurar la victoria que permita al partido oficial una bocanada de oxígeno de cara a las elecciones federales del 2018, con la participación de prácticamente todas las secretarías de Estado en plena época del proceso electoral volcadas en el Estado de México realizando obras y servicios no presupuestados con antelación; con el operativo de una institución paraestatal, el Sascaem, que “administra” el negocio de las rutas cortas y vialidades rápidas (de pago) en el estado convertido en fuente de financiamiento ilegal de la actual campaña electoral priista, mediante el envío este año a la Tesorería estatal, y posteriormente desaparecer la cantidad de 1,600 millones de pesos de los cuales ninguna autoridad estatal conoce, o al menos ha podido aclarar, el origen y el destino de estos recursos; con la distribución y reparto por este partido de aproximadamen unas 3 millones de despensas, ello independientes del obsequio de relojes, toallas, gorras, sombrillas, bolsas, etc, y por supuesto agregando el rubro grueso, que es la compra de la voluntad de líderes cívicos y políticos, así como de prestigiados dirigentes populares, cuyo costo unitario inicia de $5,000.00 en adelante, per cápita, dependiendo del sapo la pedrada.

Generosidad que se ha convertido en práctica común entre todos los demás partidos contendientes, aunque en menor escala cuantitativa.

Alfredo del Mazo III proviene de una aristocrática estirpe, es primo hermano, al parecer el más querido de todos, del presidente Peña Nieto que, al igual que el actual inquilino de Los Pinos, también se encuentra arropado por muy poderosos e inconfesables intereses empresariales, contando con una amplia colaboración de algunos de los más importantes medios de comunicación social.

Producto político

Del Mazo es uno de los más finos y costosos productos que en este momento produce la mercadotecnia política. En su anterior experiencia política fue presidente municipal de Huixquilucan, municipio donde se resienten muchos de los efectos que han convertido al Estado de México en el segundo lugar nacional en materia de homicidios dolosos, secuestros y extorsiones, así como el tercer lugar nacional en materia de inseguridad. Resulta cómico su lema de campaña “Progreso y Seguridad”, cuando está comprobada la emigración que ha tenido que llevar al cabo por lo menos un 20% de la industria (sobre todo la mediana) al estado vecino de Querétaro y a Guanajuato, en busca de condiciones ambientales y de seguridad más propicias.

¿Y los candidatos de los demás partidos políticos cómo cantan las rancheras?

Delfina Gómez (Morena) ha sido exhibida públicamente por la forma como en su desempeño como presidenta municipal de Texcoco aplicó descuentos en el sueldo de varios de sus empleados y trabajadores, así como otorgó la mayoría de los más apetecibles contratos de obra pública municipal a sus familiares y amigos más cercanos, como una fuente de financiamiento para apoyar el sostenimiento de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, “iluminado político”, “rey de la honestidad y de la legalidad” en nuestro país.

Públicamente reconoce Delfina Gómez su relativa falta de conocimientos y experiencia en el manejo de los más complicados asuntos públicos del Estado, abriendo con ello la posibilidad de que AMLO, gane o pierda la próxima contienda presidencial, se convierta en líder moral de los mexiquenses los próximos seis años, en caso de que Morena se alce con la victoria.

Josefina Vázquez (PAN), siguiendo el ejemplo de múltiples dirigentes y ex gobernadores panistas, ha manejado con mucha opacidad y falta de elementos documentales convincentes, diversas triquiñuelas que le han señalado, entre ellas el destino de más de 900 millones de pesos que ella administró a través de un fideicomiso civil pero financiado con fondos federales. Ni siquiera Josefina Vázquez cuenta ahora con el favor de su antigua amiga (SEP-SNTE) Elba Esther Gordillo, recién liberada domiciliaria, quien al parecer se está inclinado por la candidata de Morena, apoyándola con todo el capital humano y político que aún conserva en el gremio magisterial.

Sin liderazgo

El PRD no cuenta con liderazgo real ni mando único por parte de sus principales protagonistas. Odiado por sus hermanos de izquierda, sin embargo AMLO se acuerda de su existencia al sumar posibilidades de voto y se percata de la urgencia de contar con su apoyo para asegurar el triunfo de Morena. Independientemente de ello las dirigencias estatal y nacional del PRD habían tejido, al igual que lo hicieron en otras entidades federativas, una alianza electoral con el PAN e inclusive habían aprobado una plataforma política, una especie de “cogobierno”, con la certeza de que con esa decisión sacarían al PRI del gobierno mexiquense, acuerdo al que finalmente dieron marcha atrás por razones de mucho peso (tal vez peso y centavos) en negociaciones en las que intervino hasta el tristemente célebre Arturo Montiel (tío del presidente de la República) optando por irse en solitario por la vía libre. En recompensa, como si se tratara de un milagro, le cayó del cielo al PRD un aumento significativo en su financiamiento electoral y en el número de apoyadores de este partido. No cuesta trabajo ni mucho esfuerzo deducir el origen de estos nuevos recursos.

El objetivo de este análisis no está solamente orientado en conocer los hechos que están ocurriendo en el Estado de México, sino también en reflexionar de qué manera pueden afectar a nuestro estado Yucatán y en general a todo el país. La sociedad civil se encuentra hasta el límite del hartazgo siendo espectadora de nueva cuenta de cómo se repite la película del fraude electoral que, con algunas variantes, hemos padecido los últimos cincuenta años. Gane quien sea cualquiera de los dos principales contendientes (PRI-Morena) que estimamos será por una ventaja pírrica, no mayor de tres puntos porcentuales, lo cual generará pretexto y oportunidad para que los oportunistas de siempre inicien nuevos brotes de violencia, inestabilidad económica e incertidumbre social. Ojalá, y lo deseo de todo corazón, que este eventual escenario no llegue a ocurrir.— Mérida, Yucatán.

jchaia4@yahoo.com

activista cívico

Fuente: Diario de Yucatán

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