lunes , diciembre 10 2018
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Injusticias en educación

Cae un guerrero

Marcelo Pérez Rodríguez (*)

A Pablo Alejandro Uitzil Mex, incansable guerrero educativo

El fallecimiento de un joven docente del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) ha consternado al gremio y sacó a la luz las presiones, injusticias, bajos salarios y falta de seguridad laboral en esa institución.

El Conafe busca a jóvenes de entre 15 y 27 años como promotores educativos para que vayan a zonas marginadas y trabajen con niños de preescolar, primaria e incluso secundaria. Son loables los objetivos de esta institución, pero después de la capacitación y cursos sabatinos cada mes, los promotores educativos son enviados a una o varias comunidades, con un bajo salario que tardará unos meses en ser recibido.

Estos docentes son esforzados, entregados al trabajo, verdaderos guerreros de la educación que ayudan a transformar a la comunidad, porque viven en los lugares de adscripción y conviven con los padres de familia, además del trabajo áulico con los niños.

Pero el trabajo es extenuante porque tienen actividades mañana y tarde, y cursos frecuentes que los obliga a salir los fines de semana; el salario o apoyo económico, como le llama la institución, es bajo: $2,000 al mes por el trabajo y $1,000 por seguir estudiando. Con tres mil pesos estos jóvenes hacen maravillas para comer, viajar e invertir para sus estudios.

Conocí a cientos de jóvenes esforzados del Conafe como alumnos de la Universidad Pedagógica, supe también de sus carencias, injusticias, bajo salario e impedimentos para ascender. No hay ascensos ni plazas base. Puede hacer un guerrero educativo tres, cinco o hasta 10 años como promotor educativo si entra joven, no más, después son despedidos o ellos buscan otros horizontes al terminar sus estudios de licenciatura.

Por eso los asesores pedagógicos itinerantes, promotores o líderes educativos son jóvenes. No hay personal de 30 años o más, porque no hay seguridad laboral. Sin plaza base, la mayoría busca otro trabajo que le reditúe económicamente.

Pero sí hay mano dura de los jefes inmediatos de los docentes. No hay permisos, aún sea por enfermedad, necesario cumplir con los cursos de capacitación, llenar documentos administrativos, vivir en la comunidad y trabajar mañana y tarde.

Por eso en Conafe hay muchos jóvenes que, a pesar de su juventud, tienen la salud deteriorada por falta de alimentación, estresados por las exigencias y sin seguridad en el trabajo, pues en cualquier momento pueden ser despedidos. Y hay muchos ejemplos de estos promotores que dejaron Conafe por diferencias con los supervisores o por las preferencias que los excluían.

Pablo Alejandro Uitzil Mex, de 24 años, quien falleció recientemente horas antes del Día del Maestro, vivió injusticias, a pesar de su entrega y estudios de superación que realizaba. Si la comunidad no le daba comida al promotor educativo, aunque firman las autoridades del lugar, un contrato con Conafe para otorgarle alimento al profesor, el coordinador no le daba seguimiento a este derecho; tampoco otorgan permiso de salida si hay alguna enfermedad o cita médica. Y Pablo necesitaba acudir una vez por semana o en días específicos a revisiones médicas por enfermedad y su tocayo, el coordinador de la Región 03 Motul, Pablo May, se lo negaba. Al paso de las semanas sin alimentación adecuada ni revisión médica y cumpliendo en sus comunidades que tenía a su cargo como asesor pedagógico itinerante, la anemia crónica lo venció y fue llevado de urgencia a la clínica, donde días después falleció.

Es lamentable que con fines loables y con una juventud esforzada y entregada como los docentes del Conafe, los favoritismos y las presiones de los coordinadores propicien malos tratos e injusticias para una parte de los docentes. Esto y los bajos salarios, amén de la inseguridad laboral, estén causando molestias, problemas de salud y deserciones entre los promotores educativos.

Hay que estimular mejor salarialmente a los que llaman guerreros educativos los directivos del Conafe. Hay que brindarles apoyo, buenos tratos y vigilar el cumplimento de la obligación que tienen las comunidades de otorgarles alimentación a los promotores o asesores pedagógicos. Hay que crear plazas base. Hay que sancionar a los coordinadores que abusan del puesto que ostentan.

Hoy cayó un guerrero del Conafe. No más injusticias, ni favoritismos.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

Fuente: Diario de Yucatán

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