domingo , septiembre 27 2020
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Hacia una economía cultural en 2021

El Macay en la cultura

Rafael Alfonso Pérez y Pérez (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Con motivo del anuncio del secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien el 29 de agosto del año en curso pronosticó un panorama desalentador para 2021, el sector cultural debe estar atento y anticiparse en la planeación de su programa anual, la cual deberá dejar preparada con mucha anticipación para permitirse los ajustes necesarios en tiempo y forma.

Tema que involucra una de las materias más interesantes dentro del sector, el de la Economía Cultural, la cual se trata del estudio del “comportamiento económico entre los factores de intercambio, producción, distribución y consumo de bienes y servicios directamente relacionados con la producción cultural”. Término que comprende todos los cambios, movimientos y consumos culturales dentro de los distintos escenarios del ámbito económico.

Aunque pareciera un tema lejano, la cultura se vincula de forma directa con la economía en una relación inseparable, no solo por sí misma, sino por la vinculación con otras materias como la educativa y la turística; es preciso decir que este ramo es altamente productivo, ya que como cualquier producto se maneja con la oferta y la demanda, y que a su vez influye positivamente en el ámbito laboral, no solo por los propios creadores artísticos, sino también por los recursos que se erogan en una creciente burocracia, así como por el consumo de insumos necesarios para la creación artística.

El impacto económico de las políticas culturales puede constituirse en una herramienta muy útil para evaluar los resultados de una inversión en una determinada actividad gubernamental, por lo cual su planeación es el instrumento más útil para el desarrollo social y económico en diversos campos y regiones. Claro está que si pensamos en un tema económico en el mundo actual debemos alejarnos del pensamiento subsidiario o altruista del estado protector y encontrar un referente en el concepto de “desarrollo sostenible” o “sustentable” surgido en la década de los ochentas, que consiste en enfocar el concepto hacia aquellos procesos socioeconómicos que permiten satisfacer necesidades de las generaciones presentes sin comprometer a las generaciones futuras.

Situación que pasa comúnmente con las grandes obras de infraestructura producto de la megalomanía de funcionarios irresponsables que endeudan en pro de su supuesta memoria histórica.

Algunos de los aspectos insoslayables para realizar una planeación de la economía cultural son, por ejemplo, el individualismo metodológico, es decir tomar decisiones de manera racional y consistente para maximizar la utilidad de dichas elecciones, y que el proceso de toma de decisiones esté sujeto a un conjunto de restricciones presupuestarias; los supuestos metodológicos se pueden elaborar bajo modelos cronométricos (estadísticas, análisis de coyuntura, estudios de público, opinión de la comunidad) y que permiten una comprobación o verificación cuantitativa de las relaciones entre individuo y hecho cultural.

Con esta aproximación metodológica es posible detectar las variables relevantes y explicar por qué un individuo decide matricularse en determinado curso, adquirir un libro o bien cultural, asistir a un evento o entrar a un museo.

Es decir, tomar decisiones en situaciones de relación con la dimensión cultural, tratando de maximizar su utilidad a través del método de cálculo de costos y beneficios. La democratización en diversos aspectos de las políticas culturales, tanto en el ámbito del acceso e inclusión, pero también en la participación del diseño de las propias políticas culturales, entendida como el funcionamiento del sistema económico del sector cultural que considere la producción de bienes y servicios culturales, y el comportamiento de los agentes, consumidores y a los actores institucionales asociados. Por lo cual habrá que apostar ante el panorama anunciado a una economía creativa, vista como un conjunto de actividades relacionadas con la creatividad y el capital intelectual, generadores de valor agregado y desarrollo.

Director del museo.

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