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:María Eugenia Núñez Zapata y Regina Carrillo

Feminicidio, un problema invisible

El feminicidio en Yucatán es grave, dicen en un foro

 

No se ve, pero en Yucatán la violencia contra las mujeres es una realidad que lastima, ningunea y mata. Casi un 50% de las mujeres yucatecas que ha estado en una relación de pareja reporta haber vivido por lo menos un episodio de violencia física.

Y sin embargo, pese a su gravedad, este problema social todavía no es tan visible como en otras partes del país y por tanto sus devastadores efectores están siendo minimizados, denunciaron ayer los participantes en el foro “El enemigo silencioso… feminicidio”, realizado en la Universidad Marista.

“La violencia contra la mujer está más cerca de nosotros de lo que creemos”, advirtió Regina Carrillo R. Valenzuela, integrante del equipo de trabajo de la alerta de género en Yucatán y colaboradora de la organización promotora de derechos humanos Ciencia Social Alternativa, A.C.

Pese a que nos jactamos de que es uno de los estados más seguros del país, donde no pasa nada, Yucatán también está inmerso en el proceso de solicitud de alerta de género, añadió Regina, quien explicó que este mecanismo legal de alcance federal consiste en un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para afrontar y erradicar la violencia feminicida o las situaciones que impiden el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres.

La activista social María Eugenia Núñez Zapata insistió en que la violencia de género va en aumento en Yucatán, como refleja la Secretaría de Salud en sus informes sobre mujeres atendidas por violencia en el interior del Estado: tan sólo de enero de 2017 a enero de 2018 sumaron 1,628 casos graves. Otras evidencias son las denuncias presentadas por mujeres ante la Fiscalía General del Estado de Yucatán por violencia, que suman 1,814 casos en el mismo período.

“Y aun así es un problema poco visible. Por ejemplo, los medios de comunicación sólo hicieron públicos 62 casos de violencia machista”.

Violencia sexual

Tal vez en Yucatán no hay la cantidad de feminicidios que en otras partes de México, pero la violencia contra la mujer no es menos grave, dijo Regina. “De 2008 a 2017 hubo 7,407 casos relacionados con violencia sexual, de los cuales 2,844 se refirieron a violación”.

El asunto se torna más grave porque, a diferencia de otras partes del país, donde a las mujeres las matan en las calles, en Yucatán el peligro está adentro de la casa. La violencia intrafamiliar golpea con todo su potencial a las mujeres.

Esto complica las cosas, señaló Regina: en la entidad, sólo una de cada cuatro víctimas se atreve a interponer su denuncia, pues los responsables son sus parejas o familiares.

La raíz del mal

Para Antonio Salgado Borge, quien participó vía teleconferencia desde la Universidad de Edimburgo, donde estudia un doctorado en Filosofía, hay una causa esencial en la violencia de género: el “convencimiento” del hombre de su superioridad y primacía sobre la mujer.

“La desigualdad es la cara visible de la discriminación, que a su vez es un pretexto para ejercer opresión, para aplastar al otro a fin de obtener un beneficio, consciente o inconscientemente”.

Según Salgado, la discriminación de la mujer viene de una vinculación entre sexo, un elemento biológico, y género, una construcción social. El género determina ciertas “propiedades”, que crecen y se modifican con el paso del tiempo —como pertenecer al interior de la esfera doméstica, por ejemplo—, que permiten una diferenciación radical y que terminan constituyéndose en discriminación y legitimando la opresión.

Una de esas es la idea de que las mujeres no tienen el mismo ímpetu o deseo sexual que los hombres, y otra es que la mujer es más débil, más pasiva, menos propositiva que el hombre. “Estas dos características construyen los fundamentos de la cosificación de la mujer: visualizarla como objeto sin voluntad y que por tanto puede ser manipulado, dominado, poseído.

Ante esto, señalaron los panelistas, el empoderamiento, la independencia laboral y económica es fundamental para que la mujer pueda tomar sus propias decisiones, para que pueda manifestarse plenamente como el sujeto que realmente es.— Mario SATURNINO Durán Yabur

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

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