jueves , junio 4 2020
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El sector artístico, en grave riesgo

No recibe el apoyo suficiente ante la crisis

Jorge Iván Rubio Ortiz (*)

Fuente: Diario de Yucatán

Vulnerables entre los vulnerables, el gremio de los artistas es uno de los más golpeados por la crisis económica que apenas se inicia, derivada de la pandemia del Covid 19.

Muchos días difíciles nos esperan; no sabemos con precisión cuántos, pero la normalidad no se recuperará en cuando menos cuatro meses.

Miles de contagiados llegarán a los hospitales y deseamos que no saturen nuestro sistema de salud. Los efectos económicos nos llevarán a una recesión de alrededor del 7%, según calcula la calificadora JP Morgan, lo que significa desempleo, ausencia de inversión, descenso en los salarios y un sistema bancario que operará de manera muy riesgosa.

Quizás de lo que menos se ha hablado es de los efectos psicológicos que estas circunstancias extraordinarias están causando en el ánimo de la gente: ansiedad, miedo, tristeza, sentimiento de impotencia y desesperación. Tampoco se ha reconocido, en su debida dimensión, la aportación que los artistas están realizando desde las redes sociales, para dar ánimo y esperanza, desde y hasta el encierro en las casas de las familias.

De todo este panorama desolador surge una oportunidad: visualizar la importancia del trabajo del gremio artístico. Y también deja al descubierto el estado de indefensión en que la inmensa mayoría de los creadores opera. Los teatros bajaron el telón, las academias de arte han cerrado, la producción se encuentra detenida y los proyectos se han cancelado; muchos artistas se han quedado sin sustento, sin la obtención de recursos que les permiten su subsistencia.

Los programas de apoyo han surgido para afrontar los problemas económicos derivados de la pandemia. Sin embargo, el gremio artístico no es considerado como otras fuentes productivas, como los campesinos, los obreros o los prestadores de servicios. Lo intangible de los beneficios que los creadores aportan a la sociedad hace que no sean reconocidos en la misma medida que otras actividades y algunos gobernantes le restan importancia a lo que se realiza en este sector.

Un loable esfuerzo han hecho las autoridades locales para afrontar de manera urgente la situación. El Ayuntamiento de Mérida y la Secretaría de Cultura del Estado de Yucatán (Sedeculta) han desarrollado programas de cultura en línea que, si bien ayudan, aportan recursos ínfimos en relación con la magnitud del problema.

Por su parte, la Secretaría de Cultura del gobierno federal ha lanzado dos convocatorias: Contigo a la Distancia y Espacios Escénicos Independientes en resiliencia, para motivar a que se produzcan creaciones que puedan ser transmitidas en plataforma digitales.

El Ayuntamiento de Mérida está por concretar medidas de apoyo a los artistas y las empresas culturales; el alcalde y su director de Cultura están conscientes de la importancia de la actividades de este tipo, que constituyen una industria que también activa la economía.

El gobierno del Estado ha solicitado cuantiosos recursos para apoyar a las actividades productivas, pero no menciona al sector cultural. Los desempleados y las empresas que fomentan el arte están incluidas en los programas de corte asistencialista y préstamos en condiciones muy favorables que se están otorgando. Nuestra secretaria de Cultura se ha mostrado sensible y receptiva a todo lo que pasa, es una excelente funcionaria pública que goza del reconocimiento de la inmensa mayoría de los artistas. Quisiera hacer mucho más para responder a esta contingencia, pero requiere apoyo para desarrollar un programa específico para el sector.

La respuesta del gobierno federal, más que tranquilizarnos, nos ha quitado el sueño. No solamente no tiene un plan general que corresponda a las condiciones extraordinarias que se están viviendo —ni mucho menos una estrategia para los artistas—, sino que además amenaza con la desaparición de verdaderas instituciones que funcionan bajo el esquema de fideicomisos y mandatos. El Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), motor del desarrollo artístico del país, podría desaparecer en esta Cuarta Transformación.

Esta pandemia pasará en algunos meses, esperemos que no tengamos que recoger los restos de una maltrecha economía y que los logros en materia cultural que tantos años de esfuerzo han costado no sean el precio que se tenga que pagar en estos tiempos de emergencia.— Mérida, Yucatán.

Director de Teatro Casa Tanicho; Premio Estatal al Periodismo de Espectáculos 2011; Premio a la Cultura Ciudadana categoría Empresas Culturales 2019

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