Jueves , octubre 18 2018
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El perdón a los burgueses de Calais

Franck Fernández Estrada (*)

Publicado en Diario de Yucatán

Tenemos tendencia a decir que la guerra de 1914 a 1918 fue la Primera Guerra Mundial. Es cierto que casi todos los países del mundo participaron de una u otra manera en ella, pero ni remotamente fue la primera guerra mundial.

Otras en el pasado agruparon a casi todos los países y estados del mundo conocido del momento. Pienso en particular en la Guerra de los 100 años, que en realidad duró 117. La guerra comenzó en 1337 y terminó en 1453. Casi todos los países del viejo continente, de una u otra forma, se vieron implicados en la misma. Aunque los principales beligerantes eran el reino de Francia y el reino de Inglaterra.

El rey de Inglaterra consideraba ser el verdadero heredero del trono de Francia y podemos decir que ésta fue la principal causa de esta contienda. A pesar de haber durado más de 100 años, realmente no causó muchas muertes, en la medida en que las batallas, aunque fueron muchas, raramente implicaron la participación de más de diez mil soldados y entre los civiles también las muertes fueron pocas, porque entonces a los perdedores se les tomaba como rehenes para pedir un rescate a cambio.

Hecho importante de esta guerra es la aparición de un personaje que vive en el imaginario popular. Hablo de Juana de Arco, la doncella de Orléans. Juana era una joven y analfabeta pastora que ante la invasión de Francia por los ingleses dijo escuchar las voces de algunos santos, entre ellos al Arcángel Miguel, a quien incluso vio, que la alentaban a tomar las armas para luchar contra el inglés.

No voy a decir que los ingleses eran enemigos de la Patria, porque el concepto de Patria surge con el movimiento romántico en el siglo XIX, pero sí del hecho de que los pueblos de aquellas épocas tenían predilección o se sentían más o menos dependientes de un rey que de otro. Todos sabemos que Juana de Arco terminó en la hoguera acusada de herejía, pero no por parte de los ingleses, como se suele decir, sino de los borgoñones, que a la sazón eran un ducado independiente de Francia y que, con motivo de esta guerra, estaban aliados a los ingleses. Los borgoñones son los originarios de Borgoña, tierra de exquisitos vinos. Vino de Borgoña es sinónimo de calidad.

La toma de Calais

Otro evento importante en esta guerra fue la toma de la ciudad de Calais. Calais es una ciudad al norte de Francia que tiene la peculiaridad de ser un importante puerto y el más cercano a la costa inglesa, siendo su homóloga la ciudad de Dove del otro lado de La Mancha. En 1346, Eduardo III de Inglaterra invadió el territorio continental y llegó a las puertas de la muralla de Calais. El objetivo era tomarla con el fin de utilizarla como cabeza de puente para el resto de la invasión inglesa y porque en la ciudad había muy buenos edificios y una excelente fortaleza. Con lo que no contaba el rey Eduardo III fue con la heroica resistencia de los habitantes de la ciudad.

Fuera de sus muros, los ingleses crearon un inmenso campamento, como una pequeña ciudad, para esperar el tiempo que los habitantes de Calais decidieran entregarse. Los habitantes de Calais resistieron 11 meses. Solo cuando ya dentro de las murallas la situación era insoportable pidieron entregarse. Pero se había acabado la paciencia del rey Eduardo. Para ahorrarle a la ciudad un saqueo y tomar como rehenes a todos sus habitantes, pidió que seis notables de la ciudad se entregaran para sufrir ellos el castigo máximo y ahorrar al resto de sus vecinos. El rey estaba casado con una francesa, Felipa de Henao, quien le imploró con lágrimas para que perdonara la vida de estos seis notables, burgueses de la ciudad.

Fueron condenados a presentarse ante el rey inglés vestidos solo con un camisón de burda tela, descalzos, con las llaves de la ciudad y de la fortaleza en sus manos. También debían llevar en su cuello una cuerda símbolo de la próxima muerte que les esperaba. Aquí debo señalar que, en aquella época, todo plebeyo condenado a muerte terminaba sus días en la horca, dejándose a los nobles la más rápida muerte de cortarles la cabeza. Tantos fueron los ruegos de Felipa y de sus damas de compañía que el rey les perdonó la vida, se los llevó a Inglaterra y por ellos pidió un fuerte rescate que pagó el rey de Francia.

Cambiemos de fecha. A finales del siglo XIX, la ciudad de Calais se encontraba sumergida en una crisis económica y para redorar su imagen el alcalde quiso conmemorar a los seis ilustres vecinos de antaño haciendo una colecta nacional para erigirles un monumento. El encargo se hizo al escultor Rodin que, ya para esa época, comenzaba a ser famoso. Otra de las obras famosas de Rodin es el Pensador, conocido personaje sentado sobre una roca, desnudo y con el puño apoyado sobre el mentón en posición pensativa. En estos momentos la estatua de bronce de los seis burgueses de Calais se encuentra frente al ayuntamiento de la ciudad. Con el molde en el que se coló la estatua original se hicieron 11 copias idénticas que se encuentran en diferentes ciudades del mundo. También existen otras copias de otros tamaños en otros lugares.

La ciudad de Calais continuó siendo posesión inglesa hasta 1558 en que la retomaron los franceses. Este acto de abnegación de los seis burgueses es símbolo del sacrificio que pueden hacer unos pocos por el bien de la comunidad.

Traductor, intérprete y filólogo.altus@sureste.com

 

 

 

 

 

 

 

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