Viernes , septiembre 21 2018
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El fin del bipartidismo

La irrupción de la izquierda en Yucatán es una de las buenas noticias surgidas en las elecciones del domingo, opina Antonio Salgado Borge en un balance de la histórica jornada

Más allá de los resultados y los incidentes —con los problemas del PREP como lo único grave hasta estos momentos—, en la lectura de lo sucedido en las elecciones del domingo pasado se esconden entre líneas ciertas consideraciones dignas de ser tomadas en cuenta que el maestro Antonio Salgado Borge ayuda a develar.

El profesor universitario y analista político pone sobre el tapete cuestiones como la contribución yucateca a la debacle nacional del PRI, el apoyo a López Obrador en el Estado y el fin del tradicional bipartidismo en Yucatán entre los saldos más positivos de la jornada, en un ágil ejercicio reflexivo sobre lo mejor, lo peor y lo más criticable del histórico día que vivió Yucatán este 1 de julio.

LO BUENO

El castigo de Yucatán al PRI local. Una de las grandes interrogantes de la jornada era si nuestro Estado castigaría las fallas y malas decisiones del actual gobierno estatal, comienza el editorialista del Diario de Yucatán.

De los nueve estados en disputa, Yucatán era el único donde el PRI tenía posibilidades reales de ganar la gubernatura, recuerda.

“Estuvo cerca de hacerlo. Si bien aún no es oficial el resultado, con 50% de los votos computados y tomando el conteo rápido como respaldo, es posible postular que lo más probable es que, sin merecerlo, el PAN haya logrado quedarse con la gubernatura”.

Aunque califica de cuestionable el proyecto de continuidad panista, también asegura que la victoria de Mauricio Vila Dosal sería una buena noticia para Yucatán porque “un triunfo del PRI a nivel estatal hubiera representado no sólo remar contracorriente del ímpetu de cambio que sacudió a México el domingo, sino avalar el mal manejo de graves problemas locales que se han acrecentado en los últimos años”.

El voto diferenciado. Otro tema destacado de esta elección, dice, es que, con una tercera parte de los votos computados, todo parece indicar que Andrés Manuel López Obrador se llevó Yucatán… y se lo llevó de calle.

Prácticamente el 40% de los yucatecos votó por el candidato de Morena, mientras que 28% hizo lo propio por Anaya y 25% por Meade. Pese a esto, el candidato de Morena a la gubernatura, Joaquín Díaz Mena, obtuvo sólo una quinta parte de los votos sufragados, apunta Salgado Borge, maestro en Humanidades y candidato a doctor en Filosofía.

“Esto muestra que los habitantes de nuestro Estado son capaces de evaluar opciones y de votar cruzado si, a pesar de apoyar un proyecto nacional determinado, consideran que un candidato local no merece su confianza”.

La campaña a la gubernatura de Huacho Díaz desentonó con la de AMLO, dice. El electorado yucateco supo reconocerlo y no perdonó esta discrepancia.

El fin del bipartidismo en Yucatán. Para el analista, Yucatán llegó a la presente elección con un bipartidismo local agotado. “Y la mejor prueba es el poco entusiasmo que, entendiblemente, despertaron las opciones políticas locales y el discurso de continuidad como el eje de las campañas”.

También destaca que Morena incluso podría haber ganado por primera vez un distrito federal en Mérida, en referencia a la cerrada competencia por el tercer distrito.

Salgado Borge asegura que la irrupción de la izquierda en Yucatán es una buena noticia porque podría terminar con un estancamiento en el discurso y en la competencia y poner en el centro de la discusión en la arena política temas relacionados con justicia social, derechos y libertades. “El PAN tendría que apreciar este fenómeno y repensar su ideal continuista”.

La participación. La elección de este año, enfatiza, ha sido histórica, marcada por la esperanza y el ímpetu de renovación.

“La legitimidad del nuevo presidente será incuestionable, ya que no sólo será el primero elegido por más de la mitad de los votantes, sino que además lo habrá logrado en una jornada electoral que podría romper el récord de participación que tenía la elección de 1994. Yucatán estuvo, nuevamente, a la altura de las circunstancias”, opina el maestro universitario.

LO MALO

Un mal perdedor. Entre lo malo, Salgado Borge pone en primer lugar la criticable reacción del PRI, que se ha dedicado a desacreditar el conteo rápido del Iepac (Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Yucatán) porque no le favorece. “Si bien es cierto que el conteo rápido no garantiza un resultado, es un mecanismo aceptado por quienes compiten en la contienda electoral”, advierte.

El PRI, acusa enseguida, pudo haber dicho simplemente que esperaría el cómputo final, pero en lugar de ello optó por poner en duda el desempeño del árbitro. “Es inverosímil y hasta infantil que, en un estado en que el gobernador controla todo, el partido en el gobierno salga a desacreditar un mecanismo empleado por el árbitro”.

Las encuestas de salida “patito”. Las encuestas de salida, que dieron a conocer los principales candidatos, son un mecanismo valioso, pero es injusto para el electorado utilizar ese término para propagar falsedades, señala.

En este sentido, las encuestas “patito” de salida fueron la última escala de una serie de encuestas a modo difundidas durante todo el proceso, añade.

La violencia preelectoral y durante la jornada. Tras señalar otro punto negro: la violencia que empañó el proceso en algunas entidades —incluso durante la jornada cívica del domingo aparecieron presuntos grupos de “choque”—, Salgado reflexiona que “no es la primera vez que ocurre algo así en nuestro Estado, pero la elección de este año dejó en claro que este asunto no ha sido atendido por las autoridades responsables con la seriedad que merece”.

LO FEO

Los retrasos en la apertura de las casillas. Para el maestro Salgado Borge, es penoso que estos problemas sigan ocurriendo cada vez que hay elecciones.

“Hace seis años me tocó ser funcionario de casilla, por lo que soy consciente de que las personas seleccionadas y las autoridades electorales dan todo de sí para que este proceso sea eficiente. Me parece que el problema está en el tiempo que se da a las personas elegidas para realizar los preparativos previos a la apertura”.

Acarreos, compra de votos y operadores fuera de las casillas. “De nuevo, estamos ante una situación que se reedita cada jornada electoral. Este fenómeno es tan evidente que incluso el PRI se ha dado el lujo de identificar a sus operadores con indumentaria especial. Sin embargo, prácticas de esta naturaleza de ninguna forma son exclusivas de este partido”, concluye Salgado esta conversación remota.— Mario S. Durán Yabur

¿Quién es? Antonio Salgado Borge

El analista político Antonio Salgado Borge publica un artículo semanal en el Diario de Yucatán.

Estudios

Tras graduarse como licenciado en Contaduría, estudió la licenciatura en Filosofía en la Universidad Panamericana.

Posgrados

Tiene una maestría en Administración de Destinos Turísticos por la Universidad de Westminster de Londres, Reino Unido, y otra más en Estudios Humanísticos con especialidad en Ética por el Tecnológico de Monterrey.

Director universitario

Fue director de la Escuela de Administración, Mercadotecnia y Turismo de la Universidad Marista de Mérida.

Editorialista

Además de su artículo semanal en el Diario, escribe columnas de opinión en importantes medios como sinembargo.mx, Homozapping y Letras libres. En sus escritos suele tratar algunos de los momentos de apertura y cerrazón de nuestra especie derivados de eventos relacionados con la política, la ciencia y la tecnología.

Doctorado

Desde hace algunos años Antonio Salgado Borge vive en Escocia, donde es candidato a Doctor en Filosofía por la prestigiosa Universidad de Edimburgo.

Fuente: Diario de Yucatán

 

 

 

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