Lunes , noviembre 19 2018
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“Don Giovanni”, monumento de la ópera universal

Franck Fernández (*)

No hay duda de que la literatura española nos ha regalado dos de los personajes más universales de todos los tiempos. Digo universales porque son personajes que encontramos en todos los países del mundo y en todas las épocas. Hablo de Don Quijote, que se lo debemos a Cervantes, y de Don Juan Tenorio, que lo debemos a Tirso de Molina.

Tirso de Molina fue un monje que, hacia 1625, escribió la comedia “El burlador de Sevilla”. Esta comedia se inspiró en un suceso ocurrido poco antes en Sevilla. Es la triste historia del fin de Don Juan, hombre libertino y coleccionista de conquistas femeninas. En el convento de los franciscanos de Sevilla Don Juan cae en una trampa y es asesinado. Los monjes del convento aseguraron que Don Juan había muerto a manos de la estatua del gobernador Ulloa, cuya tumba allí se encontraba. Dijeron que la estatua del fallecido gobernador había cobrado vida para vengar la deshonra de su hija a manos de Don Juan.

Después de la aparición de la obra de Tirso de Molina muchos autores retomaron el tema: Pushkin, Lord Byron, Molière, Colette, etc.

Los compositores Glück y Gazzaniga también tomaron el tema de Don Juan para crear sendas óperas hasta que el libreto llegó a manos de Wolfgang Mozart.

Mozart vivió en el imperio austrohúngaro y, como Viena siempre fue muy parca para con sus compositores, se trasladó a Praga que siempre había recibido con más entusiasmo sus obras. Bohemia era parte del imperio y Praga, su capital, podía competir en cultura con Viena. En el Teatro Estatal de Praga o Stavovské divadlo se estrenó con gran éxito su ópera “Las bodas de Fígaro” en colaboración con el libretista veneciano Lorenzo da Ponte.

Ante el gran éxito de “Las bodas de Fígaro”, la dirección del teatro, a través de Da Ponte, encargó una nueva ópera a Mozart, incluso pagaron un adelanto de 100 ducados. A finales de la primavera de 1787 Da Ponte le presentó al compositor el libreto de “su” Don Juan y la presentación de la nueva ópera tuvo lugar la noche del 29 de octubre de 1787.

Cuenta Constanza, la esposa de Mozart, que la víspera del ensayo general y presentación, esa misma noche, aún no se había escrito la obertura de la ópera. Ella y Mozart pasaron la noche conversando y tomando unas copas cuando Wolgfi, como ella lo llamaba, quedó absolutamente rendido de sueño. Constanza cuidó el sueño de su marido y a las 5 de la mañana lo despertó para decirle que tenía que escribir la obertura. En 2 horas el gran genio logró terminarla. A las 7 de la mañana le estaba entregando el borrador a los copistas para que copiaran las partituras de los músicos. En 2 horas Mozart compuso una maravillosa obertura de 6 minutos de duración.

El famoso Casanova, también gran mujeriego, vivía los últimos años de su vida en Bohemia en el palacio de un conde que por piedad le había encargado ordenar su biblioteca. A Praga se trasladó el disoluto para encontrarse con su amigo Da Ponte. Ambos eran venecianos y Da Ponte, a pesar de ser sacerdote, no por eso dejaba de tener múltiples amantes con las que tuvo varios hijos. También era asiduo visitante de los lupanares de Venecia, razón por la que fue expulsado de su ciudad. No en balde eran amigos. Está demostrado que Casanova ayudó a Da Ponte en el libreto para el segundo acto de la ópera. Poco más tarde Casanova escribió sus memorias en francés, sin duda estimulado por su contribución al libreto de la ópera.

“Don Giovanni” es una ópera inclasificable porque en ella se mezcla el drama, la comedia, la tragedia, incluso lo sobrenatural. En “Don Giovanni” se da algo insólito en una ópera y es que los tres principales personajes masculinos: Don Giovanni, Leporello el sirviente y el comandante son interpretados por bajos. Junto con “Las bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” es una de las grandes obras del repertorio universal.

Cinco meses antes del estreno en 1787 falleció Leopoldo Mozart, padre y primer empresario del gran compositor. Mozart amaba a su padre, pero es sabido que le tenía mucho miedo. No pocos estudiosos consideran que la relación de “Don Giovanni” y el comandante en la ópera no deja de tener parecido en la vida real con la relación de Mozart con su padre.

Las tristes notas de la obertura nos anuncian la tragedia que se avecina. La ópera comienza con un intento de violación y la muerte del padre de la deshonrada en un duelo a manos del libertino. Más tarde el espectro del comandante, convertido en estatua de piedra, vendrá a cobrar su venganza. Una de las más famosas arias de “Don Giovanni” es la que se conoce como el aria del catálogo. Leporello, a pesar de estar en contra del tipo de vida de su patrón, no por eso deja de llevar en un libro sus conquistas. Groso modo en esta aria Leporello le cuenta a Elvira, personaje femenino, sobre las conquistas de Don Giovanni: “En Italia 640 (normal), en Alemania 231 (es mucho), en Francia 100 (es poco), en Turquía 91 (es heroico) pero en España, ah, en España, ya estamos en 1003. Las gorditas para el invierno, las flacas para el verano y las viejas y las feas las conquista por el solo placer de aumentar la lista”.

A pesar de la excentricidad de su vida de constantes conquistas, Don Giovanni es un personaje peleado con la vida, con las normas sociales y con la Iglesia. Tan orgulloso está de su modo de vida que, en el momento en que puede arrepentirse por los pecados de su vida, le niega el perdón a su alma.

El próximo junio tendremos la oportunidad de disfrutar de este monumento de la ópera internacional gracias a la interpretación de nuestra Orquesta Sinfónica de Yucatán.

Traductor, intérprete y filólogo. altus@sureste.com.

Fuente: Diario de Yucatán

 

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